CEUTA. El expresidente del Gobierno, José María Aznar, tiene previsto desplazarse este jueves a Ceuta, ante la grave emergencia que enfrenta la ciudad autónoma debido a la llegada masiva de más de 70.000 personas los días 30 y 31 de julio. Este viaje se produce en un contexto de elevada tensión política en Madrid relacionada con la gestión de las fronteras y destaca por su carga simbólica al coincidir con el 24º aniversario de la crisis del islote de Perejil.
La visita se da en un contexto de saturación de los recursos locales destinados a la acogida, lo que ha obligado a habilitar espacios adicionales de emergencia, mientras la oposición crítica al Ejecutivo de Pedro Sánchez por su falta de previsión y las discrepancias entre los ministerios de Defensa e Interior.
El recuerdo del precedente de Perejil
El viaje de Aznar inevitablemente remite a uno de los momentos más delicados en las relaciones entre España y Marruecos durante su etapa al frente del Gobierno:
- Ocupación militar (11 de julio de 2002): La Gendarmería Real marroquí ocupó el islote deshabitado de Perejil, izando su bandera e instalando un campamento, alterando el status quo territorial.
- Operación Romeo-Sierra (17 de julio de 2002): El Gobierno de Aznar ordenó una actuación militar para desalojar el islote, logrando recuperar el control sin incidentes ni bajas.
- Resolución diplomática: Gracias a la mediación de Estados Unidos, se restauró la situación anterior y se reanudaron las negociaciones bilaterales.
Veinticuatro años después de ese episodio diplomático y militar, la presencia de Aznar en Ceuta pone nuevamente atención en la política de defensa de las fronteras entre España y Marruecos, justo en medio del debate por la próxima comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso, prevista para el 3 de septiembre.
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La visita se da en un contexto de saturación de los recursos locales destinados a la acogida, lo que ha obligado a habilitar espacios adicionales de emergencia, mientras la oposición crítica al Ejecutivo de Pedro Sánchez por su falta de previsión y las discrepancias entre los ministerios de Defensa e Interior.
El recuerdo del precedente de Perejil
El viaje de Aznar inevitablemente remite a uno de los momentos más delicados en las relaciones entre España y Marruecos durante su etapa al frente del Gobierno:
- Ocupación militar (11 de julio de 2002): La Gendarmería Real marroquí ocupó el islote deshabitado de Perejil, izando su bandera e instalando un campamento, alterando el status quo territorial.
- Operación Romeo-Sierra (17 de julio de 2002): El Gobierno de Aznar ordenó una actuación militar para desalojar el islote, logrando recuperar el control sin incidentes ni bajas.
- Resolución diplomática: Gracias a la mediación de Estados Unidos, se restauró la situación anterior y se reanudaron las negociaciones bilaterales.
Veinticuatro años después de ese episodio diplomático y militar, la presencia de Aznar en Ceuta pone nuevamente atención en la política de defensa de las fronteras entre España y Marruecos, justo en medio del debate por la próxima comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso, prevista para el 3 de septiembre.
CEUTA. El expresidente del Gobierno, José María Aznar, tiene previsto desplazarse este jueves a Ceuta, ante la grave emergencia que enfrenta la ciudad autónoma debido a la llegada masiva de más de 70.000 personas los días 30 y 31 de julio. Este viaje se produce en un contexto de elevada tensión política en Madrid relacionada con la gestión de las fronteras y destaca por su carga simbólica al coincidir con el 24º aniversario de la crisis del islote de Perejil.
La visita se da en un contexto de saturación de los recursos locales destinados a la acogida, lo que ha obligado a habilitar espacios adicionales de emergencia, mientras la oposición crítica al Ejecutivo de Pedro Sánchez por su falta de previsión y las discrepancias entre los ministerios de Defensa e Interior.
El recuerdo del precedente de Perejil
El viaje de Aznar inevitablemente remite a uno de los momentos más delicados en las relaciones entre España y Marruecos durante su etapa al frente del Gobierno:
- Ocupación militar (11 de julio de 2002): La Gendarmería Real marroquí ocupó el islote deshabitado de Perejil, izando su bandera e instalando un campamento, alterando el status quo territorial.
- Operación Romeo-Sierra (17 de julio de 2002): El Gobierno de Aznar ordenó una actuación militar para desalojar el islote, logrando recuperar el control sin incidentes ni bajas.
- Resolución diplomática: Gracias a la mediación de Estados Unidos, se restauró la situación anterior y se reanudaron las negociaciones bilaterales.
Veinticuatro años después de ese episodio diplomático y militar, la presencia de Aznar en Ceuta pone nuevamente atención en la política de defensa de las fronteras entre España y Marruecos, justo en medio del debate por la próxima comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso, prevista para el 3 de septiembre.
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La visita se da en un contexto de saturación de los recursos locales destinados a la acogida, lo que ha obligado a habilitar espacios adicionales de emergencia, mientras la oposición crítica al Ejecutivo de Pedro Sánchez por su falta de previsión y las discrepancias entre los ministerios de Defensa e Interior.
El recuerdo del precedente de Perejil
El viaje de Aznar inevitablemente remite a uno de los momentos más delicados en las relaciones entre España y Marruecos durante su etapa al frente del Gobierno:
- Ocupación militar (11 de julio de 2002): La Gendarmería Real marroquí ocupó el islote deshabitado de Perejil, izando su bandera e instalando un campamento, alterando el status quo territorial.
- Operación Romeo-Sierra (17 de julio de 2002): El Gobierno de Aznar ordenó una actuación militar para desalojar el islote, logrando recuperar el control sin incidentes ni bajas.
- Resolución diplomática: Gracias a la mediación de Estados Unidos, se restauró la situación anterior y se reanudaron las negociaciones bilaterales.
Veinticuatro años después de ese episodio diplomático y militar, la presencia de Aznar en Ceuta pone nuevamente atención en la política de defensa de las fronteras entre España y Marruecos, justo en medio del debate por la próxima comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso, prevista para el 3 de septiembre.

















