BARCELONA.– Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, no consiguió conectar con la cúpula económica de Cataluña durante su intervención en la 41ª reunión anual del Cercle d’Economia. En medio de las elevadas expectativas generadas por la presión del PP a Junts y PNV para promover una moción de censura contra Pedro Sánchez, el líder opositor no logró mitigar las reservas del empresariado local.
Dos obstáculos fundamentales limitaron la confianza de los empresarios en la alternativa política propuesta por Génova: la falta de claridad de Feijóo sobre los proyectos concretos para gobernar y su rechazo tajante a aceptar un sistema especial de financiación para Cataluña.
Distancia y negativa a acuerdos
A diferencia de ocasiones anteriores en Foment del Treball, donde Feijóo había instado al empresariado a persuadir a Junts para retirar su apoyo al Ejecutivo, esta vez optó por mantener distancia. «No busco atajos porque lo importante es resolver la situación de España. No vine a pedir ni ofrecer favores», afirmó desde el podio, remarcando que su compromiso es «restaurar la decencia en el país, con o sin apoyos».
El auditorio empresarial le solicitó directamente que valorara pactos de Estado con el Gobierno actual, propuesta que Feijóo rechazó categóricamente con una metáfora empresarial: «Ninguno de ustedes cerraría un trato con una empresa que tiene a varios directivos en prisión», aludiendo a las investigaciones y procedimientos judiciales que afectan al entorno del PSOE.
Incertidumbre y falta de definiciones
El ambiente tras la intervención reflejó división y escepticismo. La incertidumbre sobre el plan económico del PP y las políticas territoriales generó dudas entre la élite empresarial barcelonesa. Aunque algunos coinciden en la crítica ética hacia el Gobierno de Sánchez por los escándalos de corrupción, las respuestas de Feijóo en cuestiones fiscales y autonómicas no alcanzaron las expectativas de un foro que demanda certezas.
Un empresario experimentado al frente de una multinacional reconocida resumió el sentir general: «La situación del PP es compleja porque no logra sumar apoyos; todo resulta confuso». La dificultad para presentar un proyecto atractivo para el nacionalismo catalán moderado y la postura inflexible sobre la financiación permanecen como barreras en las relaciones entre el PP y los principales agentes económicos de Cataluña.
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