El destacado líder nacionalista muere a los 87 años en Pamplona tras un infarto. Fue responsable de establecer las instituciones del País Vasco tras la aprobación del Estatuto de Gernika y creador de Eusko Alkartasuna.
BILBAO – Carlos Garaikoetxea Urriza, figura clave durante la Transición en el País Vasco y primer lehendakari elegido tras la restauración democrática, falleció este lunes en Pamplona a los 87 años. De acuerdo con fuentes cercanas a su familia, el político navarro murió tras sufrir un infarto mientras estaba en un club deportivo de la capital navarra. Su fallecimiento representa el cierre de un capítulo esencial en la historia reciente del País Vasco, como el «arquitecto» que cimentó la administración autonómica moderna.
Originario de Pamplona y nacido en 1938, Garaikoetxea era abogado y economista de formación. Asumió la dirección del Partido Nacionalista Vasco (PNV) en 1977, en un periodo de gran efervescencia política tras la dictadura. Tras la aprobación del Estatuto de Gernika en 1980, fue nombrado primer lehendakari del Gobierno Vasco democrático, cargo que desempeñó hasta 1985. Durante su gestión impulsó la creación de las instituciones que actualmente definen el autogobierno vasco, incluyendo la Ertzaintza, la radiotelevisión pública EiTB y el sistema sanitario Osakidetza.
No obstante, su mandato se vio condicionado por tensiones internas en el PNV. Las divergencias respecto a la Ley de Territorios Históricos provocaron su salida tanto del gobierno como del partido. En 1986, protagonizó una de las principales escisiones del nacionalismo vasco al fundar Eusko Alkartasuna (EA), un partido socialdemócrata e independentista que presidió hasta 1999.
Además de su contribución en el Parlamento Vasco, donde fue diputado en cinco legislaturas, representó a Euskadi en el Parlamento Europeo y tuvo una activa participación en la política navarra. Aunque se retiró de la política activa hace más de veinte años, mantenía un papel de referencia ética y política en el soberanismo vasco.
Las manifestaciones de condolencia a raíz de su fallecimiento surgieron rápidamente. El actual lehendakari, Imanol Pradales, destacó su rol como «un líder en tiempos complejos» y un «fundador del bienestar vasco». Los diferentes sectores políticos resaltaron su integridad y compromiso firme con las libertades y los derechos humanos en una época marcada por la violencia terrorista y la reconstrucción institucional.
El Gobierno Vasco tiene previsto organizar actos oficiales para honrar la memoria de quien fue el primer presidente de la Euskadi democrática.
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