El presidente de Estados Unidos llegará este miércoles a Pekín para realizar la primera visita oficial de un mandatario estadounidense al país asiático desde 2017. La guerra en Irán, la crisis de los semiconductores y la situación de Taiwán configuran una agenda clave en la que Trump, según expertos, se presenta desde una posición débil.
PEKÍN – La expectativa en la capital china es máxima. Después de varios días de especulaciones, impulsadas por la presencia logística del servicio secreto estadounidense y sus emblemáticos vehículos blindados —conocidos como «La Bestia»— que han recorrido las vías principales de la ciudad, tanto el Gobierno chino como la Casa Blanca han confirmado el encuentro diplomático más relevante del año 2026.
Una situación que contrasta con la de 2017
En contraste con la visita protocolaria de hace casi diez años, cuando Xi Jinping recibió a Donald Trump en la Ciudad Prohibida, el entorno actual refleja una tensión significativa. El contexto ha cambiado debido a la pandemia, la guerra tecnológica y una sucesión de sanciones que han deteriorado la relación bilateral hasta niveles inéditos.
Especialistas coinciden en que la dinámica ha cambiado. Mientras Xi Jinping mantiene una sólida estabilidad política interna, Trump llega a Pekín enfrentando múltiples presiones:
- Agotamiento militar: La participación de Estados Unidos en el conflicto de Irán está demandando importantes recursos y representación política.
- Dificultades legales: El Tribunal Supremo estadounidense ha invalidado gran parte de las medidas arancelarias de Trump contra China, considerándolas inconstitucionales.
- Presiones electorales: Ante las próximas elecciones de mitad de mandato en noviembre de 2026, Trump busca un acuerdo que pueda presentar como un logro económico.
Principales puntos en discusión
El encuentro no será solo un acto formal, ya que se espera que ambos líderes traten asuntos que definen el escenario global:
- Conflicto en Irán: Washington intenta persuadir a Pekín para que cese su apoyo financiero a Teherán y reduzca la compra de petróleo iraní, mientras China busca posicionarse como un actor moderado frente a la postura estadounidense más agresiva.
- Tecnología e inteligencia artificial: A pesar de las restricciones en la exportación de semiconductores, ambas naciones trabajan para establecer un marco de seguridad conjunto en materia de Inteligencia Artificial.
- Minerales de tierras raras: Estados Unidos enfrenta una vulnerabilidad significativa, dado que depende de los minerales controlados por China para sostener su producción de armamento avanzado.
- Situación de Taiwán: Continúa siendo un asunto sensible. Pekín vigila cuidadosamente la ambigüedad mostrada por Trump, quien en ocasiones ha antepuesto la competencia económica a la defensa democrática de la isla.
Pasos previos a la reunión
Antes de la llegada del Air Force One, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, sostuvieron extensas negociaciones en Corea del Sur para concretar acuerdos comerciales mínimos en sectores como la agricultura y la aviación (Boeing).
Esta cumbre definirá si estas dos potencias pueden estabilizar su relación o si, por el contrario, la visita de Trump solo evidenciará una división geopolítica irreversible.
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