La Generalitat de Cataluña plantea restaurar los sistemas de pago por uso en las autopistas para reordenar el tráfico, mejorar la seguridad vial y garantizar la conservación de la red de carreteras tras su liberalización
La Conselleria de Territori de la Generalitat de Cataluña ha considerado la posibilidad de volver a implantar los peajes en varias autopistas de la región. Esta propuesta surge ante el crecimiento notable del tráfico desde la liberalización de estas vías de alta capacidad, que ha provocado un aumento en los accidentes y un deterioro continuo de las infraestructuras. El Govern ve en el pago por uso una medida esencial para preservar la red vial, aumentar la seguridad de los conductores y mejorar la organización del tráfico, especialmente del transporte de mercancías por carretera.
La congestión y la siniestralidad impulsan el cambio de postura en la AP-2 y la AP-7
Las autopistas catalanas han cambiado considerablemente desde la eliminación de los peajes en septiembre de 2021. Las autoridades autonómicas reconocen que la gratuidad ha llevado a una saturación notable en la infraestructura. La AP-7, que atraviesa la costa de norte a sur, presenta frecuentes atascos y una alta tasa de accidentes, con diez fallecimientos registrados en la primera mitad de 2026.
Por otro lado, el tramo catalán de la AP-2 (Zaragoza-Mediterráneo) afronta una problemática similar con un volumen de tráfico diario superior a 20.000 vehículos. La gratuidad atrajo un gran número de camiones que antes usaban la carretera nacional N-II, lo que ha acelerado el desgaste del asfalto, aumentado los siniestros y dificultado la distribución adecuada del tráfico entre las distintas rutas.
Ante esta situación, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, manifestó recientemente que eliminar los peajes pudo ser un error, resaltando la necesidad de una financiación estable para mantener la red frente a problemas como baches y vehículos abandonados en los márgenes de las autopistas.
El modelo de peaje sin barreras físicas y su calendario de implantación
El secretario de Movilidad de la Generalitat, Manel Nadal, señaló que el ejecutivo prevé implantar estos sistemas de pago en autopistas importantes como la AP-7 en un plazo de dos a tres años. Sin embargo, esta medida no implicará el regreso de las cabinas de pago tradicionales con barreras.
La alternativa principal es el sistema tecnológico conocido como free flow (flujo libre), similar al que funciona en la red de autovías de Portugal o la A-636 en el País Vasco. Este sistema utiliza pórticos con cámaras lectoras de matrículas que identifican a los vehículos en movimiento y generan automáticamente la factura, evitando paradas y congestiones.
Como la AP-2 y la AP-7 son autopistas estatales, la implantación de cualquier peaje requerirá un acuerdo con el Ministerio de Transportes. Si se aplica solo en Cataluña, la sección aragonesa de la AP-2 (entre Zaragoza y Fraga) continuará siendo gratuita.
Tarifas por kilometraje, sostenibilidad y regulación del tráfico pesado
Los estudios técnicos de la Generalitat pretenden ir más allá de la recaudación, buscando un modelo de movilidad más sostenible y eficiente. La consejera de Territorio, Sílvia Paneque, explicó que el Govern valora la implantación de peajes por kilometraje basados en tecnología satelital. Con este método, las tarifas se ajustarían según las características del vehículo, aplicando cargos mayores a coches y camiones con más peso o emisiones más contaminantes.
Este nuevo sistema tarifario y de gestión también se plantearía para otras vías autonómicas que podrían volver a tener peajes, como la C-16, la C-14 o el Eix Transversal.
En relación con la AP-7, el plan integral de la Generalitat incluye más que una tasa económica. Para reducir la siniestralidad y mejorar la circulación, propone prohibir adelantamientos para vehículos de carga pesada y obligar a que camiones de más de 7.500 kilos circulen exclusivamente por el carril derecho.
La administración sostiene que estas regulaciones fiscales y de tráfico deberían extenderse a nivel nacional para evitar desigualdades entre comunidades autónomas. Sin embargo, las asociaciones de transportistas argumentan que los problemas actuales de saturación se deben a la falta de infraestructura, por ausencia de un tercer y cuarto carril en zonas críticas como Vallès y Penedès, y a la escasez de rutas alternativas seguras para el transporte profesional.
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La Conselleria de Territori de la Generalitat de Cataluña ha considerado la posibilidad de volver a implantar los peajes en varias autopistas de la región. Esta propuesta surge ante el crecimiento notable del tráfico desde la liberalización de estas vías de alta capacidad, que ha provocado un aumento en los accidentes y un deterioro continuo de las infraestructuras. El Govern ve en el pago por uso una medida esencial para preservar la red vial, aumentar la seguridad de los conductores y mejorar la organización del tráfico, especialmente del transporte de mercancías por carretera.
La congestión y la siniestralidad impulsan el cambio de postura en la AP-2 y la AP-7
Las autopistas catalanas han cambiado considerablemente desde la eliminación de los peajes en septiembre de 2021. Las autoridades autonómicas reconocen que la gratuidad ha llevado a una saturación notable en la infraestructura. La AP-7, que atraviesa la costa de norte a sur, presenta frecuentes atascos y una alta tasa de accidentes, con diez fallecimientos registrados en la primera mitad de 2026.
Por otro lado, el tramo catalán de la AP-2 (Zaragoza-Mediterráneo) afronta una problemática similar con un volumen de tráfico diario superior a 20.000 vehículos. La gratuidad atrajo un gran número de camiones que antes usaban la carretera nacional N-II, lo que ha acelerado el desgaste del asfalto, aumentado los siniestros y dificultado la distribución adecuada del tráfico entre las distintas rutas.
Ante esta situación, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, manifestó recientemente que eliminar los peajes pudo ser un error, resaltando la necesidad de una financiación estable para mantener la red frente a problemas como baches y vehículos abandonados en los márgenes de las autopistas.
El modelo de peaje sin barreras físicas y su calendario de implantación
El secretario de Movilidad de la Generalitat, Manel Nadal, señaló que el ejecutivo prevé implantar estos sistemas de pago en autopistas importantes como la AP-7 en un plazo de dos a tres años. Sin embargo, esta medida no implicará el regreso de las cabinas de pago tradicionales con barreras.
La alternativa principal es el sistema tecnológico conocido como free flow (flujo libre), similar al que funciona en la red de autovías de Portugal o la A-636 en el País Vasco. Este sistema utiliza pórticos con cámaras lectoras de matrículas que identifican a los vehículos en movimiento y generan automáticamente la factura, evitando paradas y congestiones.
Como la AP-2 y la AP-7 son autopistas estatales, la implantación de cualquier peaje requerirá un acuerdo con el Ministerio de Transportes. Si se aplica solo en Cataluña, la sección aragonesa de la AP-2 (entre Zaragoza y Fraga) continuará siendo gratuita.
Tarifas por kilometraje, sostenibilidad y regulación del tráfico pesado
Los estudios técnicos de la Generalitat pretenden ir más allá de la recaudación, buscando un modelo de movilidad más sostenible y eficiente. La consejera de Territorio, Sílvia Paneque, explicó que el Govern valora la implantación de peajes por kilometraje basados en tecnología satelital. Con este método, las tarifas se ajustarían según las características del vehículo, aplicando cargos mayores a coches y camiones con más peso o emisiones más contaminantes.
Este nuevo sistema tarifario y de gestión también se plantearía para otras vías autonómicas que podrían volver a tener peajes, como la C-16, la C-14 o el Eix Transversal.
En relación con la AP-7, el plan integral de la Generalitat incluye más que una tasa económica. Para reducir la siniestralidad y mejorar la circulación, propone prohibir adelantamientos para vehículos de carga pesada y obligar a que camiones de más de 7.500 kilos circulen exclusivamente por el carril derecho.
La administración sostiene que estas regulaciones fiscales y de tráfico deberían extenderse a nivel nacional para evitar desigualdades entre comunidades autónomas. Sin embargo, las asociaciones de transportistas argumentan que los problemas actuales de saturación se deben a la falta de infraestructura, por ausencia de un tercer y cuarto carril en zonas críticas como Vallès y Penedès, y a la escasez de rutas alternativas seguras para el transporte profesional.
La Generalitat de Cataluña plantea restaurar los sistemas de pago por uso en las autopistas para reordenar el tráfico, mejorar la seguridad vial y garantizar la conservación de la red de carreteras tras su liberalización
La Conselleria de Territori de la Generalitat de Cataluña ha considerado la posibilidad de volver a implantar los peajes en varias autopistas de la región. Esta propuesta surge ante el crecimiento notable del tráfico desde la liberalización de estas vías de alta capacidad, que ha provocado un aumento en los accidentes y un deterioro continuo de las infraestructuras. El Govern ve en el pago por uso una medida esencial para preservar la red vial, aumentar la seguridad de los conductores y mejorar la organización del tráfico, especialmente del transporte de mercancías por carretera.
La congestión y la siniestralidad impulsan el cambio de postura en la AP-2 y la AP-7
Las autopistas catalanas han cambiado considerablemente desde la eliminación de los peajes en septiembre de 2021. Las autoridades autonómicas reconocen que la gratuidad ha llevado a una saturación notable en la infraestructura. La AP-7, que atraviesa la costa de norte a sur, presenta frecuentes atascos y una alta tasa de accidentes, con diez fallecimientos registrados en la primera mitad de 2026.
Por otro lado, el tramo catalán de la AP-2 (Zaragoza-Mediterráneo) afronta una problemática similar con un volumen de tráfico diario superior a 20.000 vehículos. La gratuidad atrajo un gran número de camiones que antes usaban la carretera nacional N-II, lo que ha acelerado el desgaste del asfalto, aumentado los siniestros y dificultado la distribución adecuada del tráfico entre las distintas rutas.
Ante esta situación, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, manifestó recientemente que eliminar los peajes pudo ser un error, resaltando la necesidad de una financiación estable para mantener la red frente a problemas como baches y vehículos abandonados en los márgenes de las autopistas.
El modelo de peaje sin barreras físicas y su calendario de implantación
El secretario de Movilidad de la Generalitat, Manel Nadal, señaló que el ejecutivo prevé implantar estos sistemas de pago en autopistas importantes como la AP-7 en un plazo de dos a tres años. Sin embargo, esta medida no implicará el regreso de las cabinas de pago tradicionales con barreras.
La alternativa principal es el sistema tecnológico conocido como free flow (flujo libre), similar al que funciona en la red de autovías de Portugal o la A-636 en el País Vasco. Este sistema utiliza pórticos con cámaras lectoras de matrículas que identifican a los vehículos en movimiento y generan automáticamente la factura, evitando paradas y congestiones.
Como la AP-2 y la AP-7 son autopistas estatales, la implantación de cualquier peaje requerirá un acuerdo con el Ministerio de Transportes. Si se aplica solo en Cataluña, la sección aragonesa de la AP-2 (entre Zaragoza y Fraga) continuará siendo gratuita.
Tarifas por kilometraje, sostenibilidad y regulación del tráfico pesado
Los estudios técnicos de la Generalitat pretenden ir más allá de la recaudación, buscando un modelo de movilidad más sostenible y eficiente. La consejera de Territorio, Sílvia Paneque, explicó que el Govern valora la implantación de peajes por kilometraje basados en tecnología satelital. Con este método, las tarifas se ajustarían según las características del vehículo, aplicando cargos mayores a coches y camiones con más peso o emisiones más contaminantes.
Este nuevo sistema tarifario y de gestión también se plantearía para otras vías autonómicas que podrían volver a tener peajes, como la C-16, la C-14 o el Eix Transversal.
En relación con la AP-7, el plan integral de la Generalitat incluye más que una tasa económica. Para reducir la siniestralidad y mejorar la circulación, propone prohibir adelantamientos para vehículos de carga pesada y obligar a que camiones de más de 7.500 kilos circulen exclusivamente por el carril derecho.
La administración sostiene que estas regulaciones fiscales y de tráfico deberían extenderse a nivel nacional para evitar desigualdades entre comunidades autónomas. Sin embargo, las asociaciones de transportistas argumentan que los problemas actuales de saturación se deben a la falta de infraestructura, por ausencia de un tercer y cuarto carril en zonas críticas como Vallès y Penedès, y a la escasez de rutas alternativas seguras para el transporte profesional.
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La Conselleria de Territori de la Generalitat de Cataluña ha considerado la posibilidad de volver a implantar los peajes en varias autopistas de la región. Esta propuesta surge ante el crecimiento notable del tráfico desde la liberalización de estas vías de alta capacidad, que ha provocado un aumento en los accidentes y un deterioro continuo de las infraestructuras. El Govern ve en el pago por uso una medida esencial para preservar la red vial, aumentar la seguridad de los conductores y mejorar la organización del tráfico, especialmente del transporte de mercancías por carretera.
La congestión y la siniestralidad impulsan el cambio de postura en la AP-2 y la AP-7
Las autopistas catalanas han cambiado considerablemente desde la eliminación de los peajes en septiembre de 2021. Las autoridades autonómicas reconocen que la gratuidad ha llevado a una saturación notable en la infraestructura. La AP-7, que atraviesa la costa de norte a sur, presenta frecuentes atascos y una alta tasa de accidentes, con diez fallecimientos registrados en la primera mitad de 2026.
Por otro lado, el tramo catalán de la AP-2 (Zaragoza-Mediterráneo) afronta una problemática similar con un volumen de tráfico diario superior a 20.000 vehículos. La gratuidad atrajo un gran número de camiones que antes usaban la carretera nacional N-II, lo que ha acelerado el desgaste del asfalto, aumentado los siniestros y dificultado la distribución adecuada del tráfico entre las distintas rutas.
Ante esta situación, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, manifestó recientemente que eliminar los peajes pudo ser un error, resaltando la necesidad de una financiación estable para mantener la red frente a problemas como baches y vehículos abandonados en los márgenes de las autopistas.
El modelo de peaje sin barreras físicas y su calendario de implantación
El secretario de Movilidad de la Generalitat, Manel Nadal, señaló que el ejecutivo prevé implantar estos sistemas de pago en autopistas importantes como la AP-7 en un plazo de dos a tres años. Sin embargo, esta medida no implicará el regreso de las cabinas de pago tradicionales con barreras.
La alternativa principal es el sistema tecnológico conocido como free flow (flujo libre), similar al que funciona en la red de autovías de Portugal o la A-636 en el País Vasco. Este sistema utiliza pórticos con cámaras lectoras de matrículas que identifican a los vehículos en movimiento y generan automáticamente la factura, evitando paradas y congestiones.
Como la AP-2 y la AP-7 son autopistas estatales, la implantación de cualquier peaje requerirá un acuerdo con el Ministerio de Transportes. Si se aplica solo en Cataluña, la sección aragonesa de la AP-2 (entre Zaragoza y Fraga) continuará siendo gratuita.
Tarifas por kilometraje, sostenibilidad y regulación del tráfico pesado
Los estudios técnicos de la Generalitat pretenden ir más allá de la recaudación, buscando un modelo de movilidad más sostenible y eficiente. La consejera de Territorio, Sílvia Paneque, explicó que el Govern valora la implantación de peajes por kilometraje basados en tecnología satelital. Con este método, las tarifas se ajustarían según las características del vehículo, aplicando cargos mayores a coches y camiones con más peso o emisiones más contaminantes.
Este nuevo sistema tarifario y de gestión también se plantearía para otras vías autonómicas que podrían volver a tener peajes, como la C-16, la C-14 o el Eix Transversal.
En relación con la AP-7, el plan integral de la Generalitat incluye más que una tasa económica. Para reducir la siniestralidad y mejorar la circulación, propone prohibir adelantamientos para vehículos de carga pesada y obligar a que camiones de más de 7.500 kilos circulen exclusivamente por el carril derecho.
La administración sostiene que estas regulaciones fiscales y de tráfico deberían extenderse a nivel nacional para evitar desigualdades entre comunidades autónomas. Sin embargo, las asociaciones de transportistas argumentan que los problemas actuales de saturación se deben a la falta de infraestructura, por ausencia de un tercer y cuarto carril en zonas críticas como Vallès y Penedès, y a la escasez de rutas alternativas seguras para el transporte profesional.
La Generalitat de Cataluña plantea restaurar los sistemas de pago por uso en las autopistas para reordenar el tráfico, mejorar la seguridad vial y garantizar la conservación de la red de carreteras tras su liberalización
La Conselleria de Territori de la Generalitat de Cataluña ha considerado la posibilidad de volver a implantar los peajes en varias autopistas de la región. Esta propuesta surge ante el crecimiento notable del tráfico desde la liberalización de estas vías de alta capacidad, que ha provocado un aumento en los accidentes y un deterioro continuo de las infraestructuras. El Govern ve en el pago por uso una medida esencial para preservar la red vial, aumentar la seguridad de los conductores y mejorar la organización del tráfico, especialmente del transporte de mercancías por carretera.
La congestión y la siniestralidad impulsan el cambio de postura en la AP-2 y la AP-7
Las autopistas catalanas han cambiado considerablemente desde la eliminación de los peajes en septiembre de 2021. Las autoridades autonómicas reconocen que la gratuidad ha llevado a una saturación notable en la infraestructura. La AP-7, que atraviesa la costa de norte a sur, presenta frecuentes atascos y una alta tasa de accidentes, con diez fallecimientos registrados en la primera mitad de 2026.
Por otro lado, el tramo catalán de la AP-2 (Zaragoza-Mediterráneo) afronta una problemática similar con un volumen de tráfico diario superior a 20.000 vehículos. La gratuidad atrajo un gran número de camiones que antes usaban la carretera nacional N-II, lo que ha acelerado el desgaste del asfalto, aumentado los siniestros y dificultado la distribución adecuada del tráfico entre las distintas rutas.
Ante esta situación, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, manifestó recientemente que eliminar los peajes pudo ser un error, resaltando la necesidad de una financiación estable para mantener la red frente a problemas como baches y vehículos abandonados en los márgenes de las autopistas.
El modelo de peaje sin barreras físicas y su calendario de implantación
El secretario de Movilidad de la Generalitat, Manel Nadal, señaló que el ejecutivo prevé implantar estos sistemas de pago en autopistas importantes como la AP-7 en un plazo de dos a tres años. Sin embargo, esta medida no implicará el regreso de las cabinas de pago tradicionales con barreras.
La alternativa principal es el sistema tecnológico conocido como free flow (flujo libre), similar al que funciona en la red de autovías de Portugal o la A-636 en el País Vasco. Este sistema utiliza pórticos con cámaras lectoras de matrículas que identifican a los vehículos en movimiento y generan automáticamente la factura, evitando paradas y congestiones.
Como la AP-2 y la AP-7 son autopistas estatales, la implantación de cualquier peaje requerirá un acuerdo con el Ministerio de Transportes. Si se aplica solo en Cataluña, la sección aragonesa de la AP-2 (entre Zaragoza y Fraga) continuará siendo gratuita.
Tarifas por kilometraje, sostenibilidad y regulación del tráfico pesado
Los estudios técnicos de la Generalitat pretenden ir más allá de la recaudación, buscando un modelo de movilidad más sostenible y eficiente. La consejera de Territorio, Sílvia Paneque, explicó que el Govern valora la implantación de peajes por kilometraje basados en tecnología satelital. Con este método, las tarifas se ajustarían según las características del vehículo, aplicando cargos mayores a coches y camiones con más peso o emisiones más contaminantes.
Este nuevo sistema tarifario y de gestión también se plantearía para otras vías autonómicas que podrían volver a tener peajes, como la C-16, la C-14 o el Eix Transversal.
En relación con la AP-7, el plan integral de la Generalitat incluye más que una tasa económica. Para reducir la siniestralidad y mejorar la circulación, propone prohibir adelantamientos para vehículos de carga pesada y obligar a que camiones de más de 7.500 kilos circulen exclusivamente por el carril derecho.
La administración sostiene que estas regulaciones fiscales y de tráfico deberían extenderse a nivel nacional para evitar desigualdades entre comunidades autónomas. Sin embargo, las asociaciones de transportistas argumentan que los problemas actuales de saturación se deben a la falta de infraestructura, por ausencia de un tercer y cuarto carril en zonas críticas como Vallès y Penedès, y a la escasez de rutas alternativas seguras para el transporte profesional.
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La Conselleria de Territori de la Generalitat de Cataluña ha considerado la posibilidad de volver a implantar los peajes en varias autopistas de la región. Esta propuesta surge ante el crecimiento notable del tráfico desde la liberalización de estas vías de alta capacidad, que ha provocado un aumento en los accidentes y un deterioro continuo de las infraestructuras. El Govern ve en el pago por uso una medida esencial para preservar la red vial, aumentar la seguridad de los conductores y mejorar la organización del tráfico, especialmente del transporte de mercancías por carretera.
La congestión y la siniestralidad impulsan el cambio de postura en la AP-2 y la AP-7
Las autopistas catalanas han cambiado considerablemente desde la eliminación de los peajes en septiembre de 2021. Las autoridades autonómicas reconocen que la gratuidad ha llevado a una saturación notable en la infraestructura. La AP-7, que atraviesa la costa de norte a sur, presenta frecuentes atascos y una alta tasa de accidentes, con diez fallecimientos registrados en la primera mitad de 2026.
Por otro lado, el tramo catalán de la AP-2 (Zaragoza-Mediterráneo) afronta una problemática similar con un volumen de tráfico diario superior a 20.000 vehículos. La gratuidad atrajo un gran número de camiones que antes usaban la carretera nacional N-II, lo que ha acelerado el desgaste del asfalto, aumentado los siniestros y dificultado la distribución adecuada del tráfico entre las distintas rutas.
Ante esta situación, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, manifestó recientemente que eliminar los peajes pudo ser un error, resaltando la necesidad de una financiación estable para mantener la red frente a problemas como baches y vehículos abandonados en los márgenes de las autopistas.
El modelo de peaje sin barreras físicas y su calendario de implantación
El secretario de Movilidad de la Generalitat, Manel Nadal, señaló que el ejecutivo prevé implantar estos sistemas de pago en autopistas importantes como la AP-7 en un plazo de dos a tres años. Sin embargo, esta medida no implicará el regreso de las cabinas de pago tradicionales con barreras.
La alternativa principal es el sistema tecnológico conocido como free flow (flujo libre), similar al que funciona en la red de autovías de Portugal o la A-636 en el País Vasco. Este sistema utiliza pórticos con cámaras lectoras de matrículas que identifican a los vehículos en movimiento y generan automáticamente la factura, evitando paradas y congestiones.
Como la AP-2 y la AP-7 son autopistas estatales, la implantación de cualquier peaje requerirá un acuerdo con el Ministerio de Transportes. Si se aplica solo en Cataluña, la sección aragonesa de la AP-2 (entre Zaragoza y Fraga) continuará siendo gratuita.
Tarifas por kilometraje, sostenibilidad y regulación del tráfico pesado
Los estudios técnicos de la Generalitat pretenden ir más allá de la recaudación, buscando un modelo de movilidad más sostenible y eficiente. La consejera de Territorio, Sílvia Paneque, explicó que el Govern valora la implantación de peajes por kilometraje basados en tecnología satelital. Con este método, las tarifas se ajustarían según las características del vehículo, aplicando cargos mayores a coches y camiones con más peso o emisiones más contaminantes.
Este nuevo sistema tarifario y de gestión también se plantearía para otras vías autonómicas que podrían volver a tener peajes, como la C-16, la C-14 o el Eix Transversal.
En relación con la AP-7, el plan integral de la Generalitat incluye más que una tasa económica. Para reducir la siniestralidad y mejorar la circulación, propone prohibir adelantamientos para vehículos de carga pesada y obligar a que camiones de más de 7.500 kilos circulen exclusivamente por el carril derecho.
La administración sostiene que estas regulaciones fiscales y de tráfico deberían extenderse a nivel nacional para evitar desigualdades entre comunidades autónomas. Sin embargo, las asociaciones de transportistas argumentan que los problemas actuales de saturación se deben a la falta de infraestructura, por ausencia de un tercer y cuarto carril en zonas críticas como Vallès y Penedès, y a la escasez de rutas alternativas seguras para el transporte profesional.
La Generalitat de Cataluña plantea restaurar los sistemas de pago por uso en las autopistas para reordenar el tráfico, mejorar la seguridad vial y garantizar la conservación de la red de carreteras tras su liberalización
La Conselleria de Territori de la Generalitat de Cataluña ha considerado la posibilidad de volver a implantar los peajes en varias autopistas de la región. Esta propuesta surge ante el crecimiento notable del tráfico desde la liberalización de estas vías de alta capacidad, que ha provocado un aumento en los accidentes y un deterioro continuo de las infraestructuras. El Govern ve en el pago por uso una medida esencial para preservar la red vial, aumentar la seguridad de los conductores y mejorar la organización del tráfico, especialmente del transporte de mercancías por carretera.
La congestión y la siniestralidad impulsan el cambio de postura en la AP-2 y la AP-7
Las autopistas catalanas han cambiado considerablemente desde la eliminación de los peajes en septiembre de 2021. Las autoridades autonómicas reconocen que la gratuidad ha llevado a una saturación notable en la infraestructura. La AP-7, que atraviesa la costa de norte a sur, presenta frecuentes atascos y una alta tasa de accidentes, con diez fallecimientos registrados en la primera mitad de 2026.
Por otro lado, el tramo catalán de la AP-2 (Zaragoza-Mediterráneo) afronta una problemática similar con un volumen de tráfico diario superior a 20.000 vehículos. La gratuidad atrajo un gran número de camiones que antes usaban la carretera nacional N-II, lo que ha acelerado el desgaste del asfalto, aumentado los siniestros y dificultado la distribución adecuada del tráfico entre las distintas rutas.
Ante esta situación, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, manifestó recientemente que eliminar los peajes pudo ser un error, resaltando la necesidad de una financiación estable para mantener la red frente a problemas como baches y vehículos abandonados en los márgenes de las autopistas.
El modelo de peaje sin barreras físicas y su calendario de implantación
El secretario de Movilidad de la Generalitat, Manel Nadal, señaló que el ejecutivo prevé implantar estos sistemas de pago en autopistas importantes como la AP-7 en un plazo de dos a tres años. Sin embargo, esta medida no implicará el regreso de las cabinas de pago tradicionales con barreras.
La alternativa principal es el sistema tecnológico conocido como free flow (flujo libre), similar al que funciona en la red de autovías de Portugal o la A-636 en el País Vasco. Este sistema utiliza pórticos con cámaras lectoras de matrículas que identifican a los vehículos en movimiento y generan automáticamente la factura, evitando paradas y congestiones.
Como la AP-2 y la AP-7 son autopistas estatales, la implantación de cualquier peaje requerirá un acuerdo con el Ministerio de Transportes. Si se aplica solo en Cataluña, la sección aragonesa de la AP-2 (entre Zaragoza y Fraga) continuará siendo gratuita.
Tarifas por kilometraje, sostenibilidad y regulación del tráfico pesado
Los estudios técnicos de la Generalitat pretenden ir más allá de la recaudación, buscando un modelo de movilidad más sostenible y eficiente. La consejera de Territorio, Sílvia Paneque, explicó que el Govern valora la implantación de peajes por kilometraje basados en tecnología satelital. Con este método, las tarifas se ajustarían según las características del vehículo, aplicando cargos mayores a coches y camiones con más peso o emisiones más contaminantes.
Este nuevo sistema tarifario y de gestión también se plantearía para otras vías autonómicas que podrían volver a tener peajes, como la C-16, la C-14 o el Eix Transversal.
En relación con la AP-7, el plan integral de la Generalitat incluye más que una tasa económica. Para reducir la siniestralidad y mejorar la circulación, propone prohibir adelantamientos para vehículos de carga pesada y obligar a que camiones de más de 7.500 kilos circulen exclusivamente por el carril derecho.
La administración sostiene que estas regulaciones fiscales y de tráfico deberían extenderse a nivel nacional para evitar desigualdades entre comunidades autónomas. Sin embargo, las asociaciones de transportistas argumentan que los problemas actuales de saturación se deben a la falta de infraestructura, por ausencia de un tercer y cuarto carril en zonas críticas como Vallès y Penedès, y a la escasez de rutas alternativas seguras para el transporte profesional.
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La Conselleria de Territori de la Generalitat de Cataluña ha considerado la posibilidad de volver a implantar los peajes en varias autopistas de la región. Esta propuesta surge ante el crecimiento notable del tráfico desde la liberalización de estas vías de alta capacidad, que ha provocado un aumento en los accidentes y un deterioro continuo de las infraestructuras. El Govern ve en el pago por uso una medida esencial para preservar la red vial, aumentar la seguridad de los conductores y mejorar la organización del tráfico, especialmente del transporte de mercancías por carretera.
La congestión y la siniestralidad impulsan el cambio de postura en la AP-2 y la AP-7
Las autopistas catalanas han cambiado considerablemente desde la eliminación de los peajes en septiembre de 2021. Las autoridades autonómicas reconocen que la gratuidad ha llevado a una saturación notable en la infraestructura. La AP-7, que atraviesa la costa de norte a sur, presenta frecuentes atascos y una alta tasa de accidentes, con diez fallecimientos registrados en la primera mitad de 2026.
Por otro lado, el tramo catalán de la AP-2 (Zaragoza-Mediterráneo) afronta una problemática similar con un volumen de tráfico diario superior a 20.000 vehículos. La gratuidad atrajo un gran número de camiones que antes usaban la carretera nacional N-II, lo que ha acelerado el desgaste del asfalto, aumentado los siniestros y dificultado la distribución adecuada del tráfico entre las distintas rutas.
Ante esta situación, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, manifestó recientemente que eliminar los peajes pudo ser un error, resaltando la necesidad de una financiación estable para mantener la red frente a problemas como baches y vehículos abandonados en los márgenes de las autopistas.
El modelo de peaje sin barreras físicas y su calendario de implantación
El secretario de Movilidad de la Generalitat, Manel Nadal, señaló que el ejecutivo prevé implantar estos sistemas de pago en autopistas importantes como la AP-7 en un plazo de dos a tres años. Sin embargo, esta medida no implicará el regreso de las cabinas de pago tradicionales con barreras.
La alternativa principal es el sistema tecnológico conocido como free flow (flujo libre), similar al que funciona en la red de autovías de Portugal o la A-636 en el País Vasco. Este sistema utiliza pórticos con cámaras lectoras de matrículas que identifican a los vehículos en movimiento y generan automáticamente la factura, evitando paradas y congestiones.
Como la AP-2 y la AP-7 son autopistas estatales, la implantación de cualquier peaje requerirá un acuerdo con el Ministerio de Transportes. Si se aplica solo en Cataluña, la sección aragonesa de la AP-2 (entre Zaragoza y Fraga) continuará siendo gratuita.
Tarifas por kilometraje, sostenibilidad y regulación del tráfico pesado
Los estudios técnicos de la Generalitat pretenden ir más allá de la recaudación, buscando un modelo de movilidad más sostenible y eficiente. La consejera de Territorio, Sílvia Paneque, explicó que el Govern valora la implantación de peajes por kilometraje basados en tecnología satelital. Con este método, las tarifas se ajustarían según las características del vehículo, aplicando cargos mayores a coches y camiones con más peso o emisiones más contaminantes.
Este nuevo sistema tarifario y de gestión también se plantearía para otras vías autonómicas que podrían volver a tener peajes, como la C-16, la C-14 o el Eix Transversal.
En relación con la AP-7, el plan integral de la Generalitat incluye más que una tasa económica. Para reducir la siniestralidad y mejorar la circulación, propone prohibir adelantamientos para vehículos de carga pesada y obligar a que camiones de más de 7.500 kilos circulen exclusivamente por el carril derecho.
La administración sostiene que estas regulaciones fiscales y de tráfico deberían extenderse a nivel nacional para evitar desigualdades entre comunidades autónomas. Sin embargo, las asociaciones de transportistas argumentan que los problemas actuales de saturación se deben a la falta de infraestructura, por ausencia de un tercer y cuarto carril en zonas críticas como Vallès y Penedès, y a la escasez de rutas alternativas seguras para el transporte profesional.

















