El organismo internacional solicita la implementación de medidas macroprudenciales más rigurosas para contener el aumento de los precios inmobiliarios. El regulador nacional muestra reservas debido al temor a limitar el acceso al crédito para los jóvenes.
MADRID – El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha intensificado la presión sobre el Banco de España para que adopte medidas frente al constante incremento del costo de la vivienda en España. La entidad liderada por Kristalina Georgieva exhorta al supervisor español a actuar de manera decidida en el mercado crediticio mediante el endurecimiento de las condiciones para la concesión de hipotecas, con el fin de corregir una sobrevaloración inmobiliaria que supera el 20%, niveles que recuerdan la crisis financiera de 2008.
Esta recomendación genera un choque con la postura actual del Banco de España y ha provocado un profundo debate interno en el sector bancario nacional.
El diagnóstico: una sobrevaloración que supera el 20%
Los indicadores analizados por el FMI y el Banco Central Europeo (BCE) alertan sobre la sostenibilidad del mercado residencial en España. Desde 2022, cuando la tasa de sobreprecio estaba cercana al 0%, el costo de la vivienda ha mostrado un ascenso continuo, culminando con una desviación superior al 20% respecto a su valor real.
Ante esta situación, el FMI recomienda la activación de herramientas macroprudenciales, como límites legales al endeudamiento, para reducir la demanda de préstamos y promover una corrección en los valores inmobiliarios.
El Banco de España muestra resistencia: limitaciones y riesgo para jóvenes
Por ahora, el organismo supervisor muestra reticencia a adoptar las recomendaciones del FMI. Su principal preocupación es el impacto social que podría generar una restricción crediticia: endurecer las condiciones para conceder hipotecas podría dificultar el acceso a la vivienda para los colectivos más vulnerables, en especial los jóvenes, quienes ya enfrentan dificultades para reunir el ahorro necesario para la entrada de un inmueble.
Además, fuentes financieras señalan que el regulador tiene las «manos atadas», ya que una intervención excesiva podría afectar negativamente la actividad económica en un sector fundamental.
División entre entidades bancarias en un contexto de competencia
La presión del FMI coincide con una fase de fuerte competencia en el sector bancario, donde las entidades presentan estrategias dispares frente al riesgo inmobiliario:
- Impulso comercial: Bancos como Santander y CaixaBank han intensificado su actividad hipotecaria a comienzos de año, lanzando campañas agresivas para aumentar su cuota de mercado y captar clientes.
- Enfoque restrictivo y selectivo: Por su parte, BBVA, Bankinter y Sabadell han decidido reducir su exposición ante la competencia de precios, considerando que la relación rentabilidad-riesgo actual no es favorable.
«Creemos que el mercado mantiene precios que no consideramos adecuados (…) y por ahora seguiremos siendo selectivos en el crecimiento del crédito hipotecario», declaró recientemente Onur Genç, consejero delegado de BBVA.
Esta cautela es especialmente visible en Bankinter, que prefiere destinar parte de sus recursos a mercados exteriores como Portugal e Irlanda en lugar de asumir los riesgos que conlleva la burbuja inmobiliaria en España. El equilibrio entre proteger el sistema financiero ante un posible choque inmobiliario y garantizar el acceso al crédito marcará la estrategia del supervisor en los próximos meses.
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