Aunque se ha descartado el riesgo para la Tierra, los científicos estiman un 4,3% de probabilidades de que este objeto impacte contra la superficie lunar en diciembre de 2032.
El asteroide 2024 YR4, una roca espacial de entre 50 y 60 metros de diámetro, ha pasado de ser una amenaza potencial para nuestro planeta a convertirse en una oportunidad científica sin precedentes. Tras refinar sus modelos orbitales, los investigadores apuntan ahora a la Luna como el blanco más probable, con un impacto que liberaría una energía colosal.
La potencia del impacto: 400 bombas de Hiroshima
Un nuevo estudio ha simulado las consecuencias físicas de este posible choque, y las cifras son impactantes. Si el asteroide colisiona contra nuestro satélite a finales de 2032:
- Energía liberada: Se estima en 6,5 megatones de TNT. Para ponerlo en perspectiva, esto equivale a la explosión simultánea de más de 400 bombas atómicas como la lanzada sobre Hiroshima.
- La “cicatriz” lunar: El choque crearía un nuevo cráter de aproximadamente 1 kilómetro de diámetro.
- Efectos sísmicos: El impacto generaría una onda de choque comparable a un terremoto de magnitud 5 en la escala de Richter, sacudiendo el subsuelo lunar.
¿Qué veríamos desde la Tierra?
A diferencia de otros eventos astronómicos lejanos, este impacto sería monitorizado en tiempo real. Según los investigadores, el evento produciría señales detectables:
- Destello luminoso: En el momento del contacto, se produciría un flash de luz tan brillante (magnitud aparente negativa) que sería visible con telescopios comerciales desde la Tierra, siempre que ocurra en la cara visible.
- Radiación infrarroja: La zona del impacto quedaría a temperaturas altísimas, emitiendo calor durante horas, lo que permitiría a las sondas en órbita lunar estudiar la composición del material fundido.
- Lluvia de restos: Millones de kilos de material lunar serían expulsados al espacio. Aunque la mayoría volvería a caer en la Luna, algunos fragmentos podrían llegar a la atmósfera terrestre en forma de pequeños meteoritos, sin riesgo alguno para nosotros.
Un laboratorio de defensa planetaria
¿Por qué este interés por un evento que ocurre a 384.000 kilómetros de distancia? La comunidad científica ve en el 2024 YR4 la oportunidad de validar los modelos de defensa planetaria.
Normalmente, los cráteres se estudian millones de años después de su formación. Observar en directo cómo se forma un cráter de un kilómetro permitiría entender mejor cómo proteger la Tierra ante futuros asteroides y cómo se distribuye el material eyectado en el vacío.
Dato clave: La probabilidad actual de impacto es del 4,3%. Aunque es una cifra baja, es lo suficientemente significativa como para que los astrónomos mantengan sus telescopios fijados en la trayectoria del 2024 YR4 durante la próxima década.
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