Estudios realizados por el instituto IDAEA-CSIC y un informe de Ecologistas en Acción han evidenciado los riesgos asociados a los pavimentos de caucho sintético y reciclado presentes en parques infantiles y colegios. Dichas investigaciones identifican la existencia de diversos aditivos químicos, metales pesados y microplásticos, motivo por el cual la organización reclama la aplicación inmediata del principio de precaución, especialmente considerando la vulnerabilidad de la infancia y la futura restricción europea prevista para 2031.
Las investigaciones, dirigidas por Teresa Moreno y Ethel Eljarrat, han detectado la emisión de hasta 56 aditivos plásticos diferentes procedentes de los suelos de caucho en espacios recreativos. Entre estos compuestos se cuentan antioxidantes, fungicidas y compuestos volátiles.
Metales pesados y aditivos nocivos
Uno de los resultados más preocupantes es la elevada cantidad de metales pesados presentes en el material. En particular, las partículas de caucho derivadas de neumáticos reciclados contienen concentraciones de zinc que pueden alcanzar el 2,4%, superando ampliamente los límites de seguridad. Asimismo, se han encontrado niveles de cobalto de hasta 200 mg/kg, muy superiores al límite permitido de 10 mg/kg para juguetes, junto con la presencia de plomo, arsénico y cadmio.
También se ha detectado la existencia de retardantes de llama y plastificantes pertenecientes a la familia de los ésteres organofosforados (OPE), como TCEP, TCIPP y TEHP. Estos compuestos, empleados para mejorar la flexibilidad y resistencia al fuego, pueden liberarse o transferirse al medio ambiente, generando posibles riesgos.
Impacto ambiental y riesgos para la salud
Las condiciones ambientales incrementan los peligros vinculados a estos suelos. En verano, la radiación solar puede elevar la temperatura de los pavimentos de caucho por encima de los 63 °C, lo que no solo supone un riesgo de quemaduras, sino que también favorece la liberación de compuestos tóxicos al aire.
Estos compuestos actúan como disruptores endocrinos y afectan el sistema hormonal. En niños, que atraviesan etapas cruciales de desarrollo, esta interferencia puede ocasionar enfermedades crónicas como obesidad, diabetes, problemas de fertilidad y trastornos en el neurodesarrollo. La Academia Americana de Pediatría señala que no existe un nivel seguro de exposición al plomo, dado que su acumulación puede causar toxicidad y afectar el desarrollo cognitivo y neurológico.
Llamamiento a la acción
Ecologistas en Acción hace un llamamiento a las administraciones para adoptar el principio de precaución y el enfoque «One Health». La organización concluye que «los parques infantiles deben ser entornos seguros, educativos y saludables» y destaca que la tecnología y los materiales naturales disponibles permiten alcanzar ese objetivo sin utilizar residuos tóxicos. Además, subraya que esta decisión implica no solo un cumplimiento normativo, sino también un compromiso ético con la infancia y el medio ambiente.
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