El Ministerio del Interior cubano comunica un enfrentamiento armado en aguas de Villa Clara. Se incautaron fusiles de asalto y explosivos en una embarcación con matrícula de Florida, tripulada por cubanos residentes en el exterior.
La tensión diplomática entre Cuba y Estados Unidos aumentó considerablemente tras un violento choque naval ocurrido este miércoles. Las autoridades de Cuba confirmaron que una patrullera de las Tropas Guardafronteras interceptó una lancha rápida proveniente de Florida, resultando en un intercambio de disparos que causó cuatro muertos y seis lesionados.
De acuerdo con el comunicado oficial emitido desde La Habana, la lancha invadió ilegalmente aguas territoriales cubanas y sus ocupantes abrieron fuego contra los efectivos locales luego de recibir la orden de detenerse.
Un arsenal destinado a una «infiltración armada»
El gobierno cubano ha catalogado este suceso como un acto terrorista fallido. Tras la inspección de la embarcación, con matrícula FL7726SH, las fuerzas de seguridad informaron sobre la recuperación de un considerable armamento:
- Armas: Fusiles de asalto, pistolas y mirillas telescópicas.
- Equipo táctico: Chalecos antibalas y uniformes de camuflaje.
- Explosivos: Artefactos caseros tipo «cócteles molotov».
Asimismo, las autoridades arrestaron en tierra a Duniel Hernández Santos, a quien se le atribuye haber coordinado la logística para la llegada de los infiltrados en territorio cubano.
Determinados miembros incluidos en la «lista negra» cubana
Entre los seis heridos, todos ellos cubanos residentes en Estados Unidos, se identificaron a dos individuos que ya figuraban en la lista nacional de terroristas buscados: Amijail Sánchez González y Leordan Enrique Cruz Gómez. El Ministerio del Interior señala que ambos están involucrados en la planeación y el financiamiento de actos contra la seguridad estatal.
Uno de los fallecidos fue reconocido como Michel Ortega Casanova, mientras continúan las investigaciones para identificar a los otros tres muertos durante el intercambio de disparos en las cercanías de Cayo Falcones, en la provincia de Villa Clara.
Antecedentes de alta tensión
Este episodio acontece en un contexto de considerable fragilidad en las relaciones bilaterales. Cuba enfrenta actualmente un asedio petrolero impuesto por Estados Unidos, medida que ha afectado gravemente la economía nacional y ha motivado a la administración estadounidense a presionar a La Habana para negociar bajo condiciones restrictivas.
Aunque en años previos hubo incidentes semejantes relacionados con el tráfico de personas y salidas irregulares, el tipo de armamento confiscado en esta ocasión ha llevado a las autoridades cubanas a denunciar una operación paramilitar organizada desde territorio estadounidense.
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