Mantén la temperatura del frigorífico alrededor de 4 °C (no más de 5 °C); un olor desagradable suele indicar la presencia de alimentos en mal estado o derrames sin limpiar. No dejes alimentos perecederos fuera del frigorífico por más de dos horas, especialmente en épocas de calor.
Primero: detecta el origen del olor
Identifica la fuente antes de usar desodorizantes. Los focos comunes son yogures, pescados, carnes, envases con fugas y restos acumulados en bandejas o cajones.
- Examina los alimentos: verifica productos caducados, envases hinchados o líquidos derramados.
- Inspecciona cajones y bandejas: revisa las zonas inferiores y los bordes donde suelen quedar residuos.
- Revisa juntas y esquinas: la goma de la puerta, desagües y rincones pueden acumular suciedad y humedad.
Si detectas alimentos estropeados, deséchalos y limpia la zona; ocultar los olores sin eliminar la fuente solo pospone el problema.
Limpieza segura y eficaz
Una buena limpieza incluye retirar restos y desinfectar con cuidado para no dañar plásticos ni revestimientos.
Paso 1: vacía y protege los alimentos
Coloca los alimentos en una bolsa térmica o en un lugar fresco durante la limpieza; evita dejarlos fuera por mucho tiempo.
Paso 2: retira piezas desmontables
Extrae bandejas y cajones si es posible. Lávalos con agua tibia y detergente para platos; aclara y seca antes de volver a colocarlos.
Paso 3: limpia el interior
Pasa un paño humedecido con agua tibia y jabón por paredes, esquinas y la goma de la puerta. Luego, usa otro paño con agua limpia para eliminar restos de jabón.
Para manchas difíciles, humedece la zona y deja actuar varios minutos antes de frotar suavemente para evitar rayar.
Neutraliza el olor: métodos caseros efectivos
Después de limpiar, puede quedar un olor leve. Utiliza absorbentes que no oculten olores y cámbialos según se aconseja.
Opción 1: bicarbonato de sodio
Coloca un recipiente con bicarbonato en una esquina del frigorífico. Cambia el bicarbonato cada 1 a 3 meses según la intensidad del uso y el olor.
Opción 2: carbón activo (si dispones de él)
El carbón activo absorbe los olores; úsalo en un recipiente o en un desodorante específico para frigoríficos y sustitúyelo conforme a las indicaciones del fabricante (normalmente cada 3 a 6 meses).
Opción 3: ventilación y secado total
La humedad retenida fija los olores. Tras limpiar, deja las puertas abiertas hasta que se seque por completo y evita cerrar el frigorífico con humedad residual.
Qué evitar para no empeorar el problema
- No mezcles productos: nunca combines diferentes limpiadores, especialmente lejía con amoniaco.
- No utilices abrasivos fuertes: pueden dañar las superficies y aumentar la retención de olores.
- No ocultes la fuente: un ambientador no reemplaza eliminar el alimento en mal estado.
Prevención: consejos para evitar que reaparezcan los malos olores
Una rutina sencilla minimiza la mayoría de problemas.
- Conserva correctamente los alimentos: usa recipientes herméticos o film para alimentos con olor fuerte.
- Actúa ante derrames: limpia de inmediato al detectarlos.
- Organiza por zonas: coloca los productos más perecederos al frente para evitar olvidos.
- Revisa bandejas y desagües: limpia la bandeja de condensados y el desagüe si tu frigorífico cuenta con ellos.
Cuándo solicitar asistencia
Si el olor persiste tras limpiar y eliminar malos olores, podría haber residuos en el circuito interno, en la bandeja de evaporación o un problema técnico. Consulta el manual del fabricante o contacta con el servicio técnico.
Con una limpieza sistemática, control de la temperatura (aproximadamente 4 °C) y medidas preventivas sencillas, el frigorífico conservará mejor los alimentos y evitará malos olores.
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