Los malos olores en el frigorífico suelen originarse por derrames, alimentos en mal estado o acumulación de humedad; es fundamental localizarlos y eliminarlos para solucionar el problema desde la fuente.
Identifica el origen del olor
Vacía el frigorífico y examina cada producto. Revisa envases abiertos, restos adheridos en los estantes, frutas o verduras blandas y gotas en bandejas o cajones.
- Extrae todo el contenido y verifica su estado.
- Inspecciona cajones y esquinas, donde suele acumularse humedad.
- Examina posibles derrames en la puerta, la rejilla interior y detrás de los recipientes.
Si el olor se intensifica al abrir la puerta, probablemente existan restos ocultos en las juntas o espacios posteriores.
Limpieza a fondo
Desconecta el frigorífico o reduce la cantidad de alimentos y limpia por secciones para no dejar nada sin retirar.
Qué usar
- Agua tibia con jabón neutro para las suciedades comunes.
- Una esponja o paño suave y, si es necesario, un raspado delicado para las incrustaciones.
- Evita productos abrasivos o que dejen olores persistentes en superficies en contacto con alimentos.
Cómo hacerlo
- Lava estantes, bandejas y cajones. Si son desmontables, límpialos fuera del frigorífico.
- Presta especial atención a juntas y gomas de la puerta, donde se acumulan residuos y moho.
- Séca completamente antes de colocar los alimentos de nuevo; la humedad favorece que reaparezcan los olores.
En caso de derrames secos, humedece previamente con un paño para evitar que los residuos se dispersen.
Neutralizar olores: bicarbonato y alternativas
El bicarbonato de sodio ayuda a neutralizar olores residuales: coloca media taza (aprox. 50 g) en un recipiente abierto dentro del frigorífico y déjalo actuar durante 24 a 48 horas; repite si es necesario.
- Carbón activado: absorbe los olores y suele usarse en filtros o en bolsitas comerciales.
- Recipientes con absorbentes: sílice, café seco o arroz pueden contribuir de forma temporal durante la ventilación y limpieza.
Si la causa es un alimento en mal estado, elimínalo primero; cualquier absorbente solo retrasará la solución si la fuente permanece.
Buenas prácticas para evitar que vuelva
Mantén la temperatura del frigorífico entre 3 °C y 5 °C y el congelador en -18 °C. Las temperaturas fuera de estos rangos aceleran la descomposición de los alimentos.
- Conserva los alimentos bien cerrados en recipientes herméticos o bolsas.
- Envuelve aquellos con olores fuertes (quesos, pescados, embutidos) para prevenir la permeación de aromas.
- Limpia derrames de inmediato y verifica regularmente las fechas de caducidad.
- Séca las superficies tras la limpieza y controla fugas o goteos que incrementen la humedad.
Cuándo solicitar ayuda profesional
Consulta con un técnico si el olor persiste después de una limpieza exhaustiva y el uso de neutralizadores, o si observas síntomas como pérdida de refrigeración, ruidos inusuales o acumulación frecuente de líquidos.
El procedimiento adecuado es: identificar la fuente, eliminar el residuo, limpiar y secar, y por último colocar un absorbente si queda olor. Siguiendo estos pasos, el frigorífico permanecerá libre de olores desagradables.
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