El dispositivo traslada a inmigrantes interceptados en el Campo de Gibraltar hasta la frontera del Tarajal tras el viraje de Rabat, que ahora acepta a nacionales indocumentados.
CEUTA.— Desde agosto, Ceuta se ha establecido como el punto clave para la repatriación de marroquíes en situación irregular detenidos en la costa andaluza. Entre 200 y 300 migrantes han sido transportados en autobús por el Cuerpo Nacional de Policía desde la Península hasta el paso fronterizo del Tarajal para proceder con su expulsión a Marruecos, según informan los datos del procedimiento de deportación activo en las últimas semanas.
Los migrantes trasladados habían llegado previamente a las costas del sur peninsular a través de métodos como narcolanchas, motos acuáticas, embarcaciones recreativas o como polizones ocultos en vehículos que embarcan en Algeciras. Entre los expulsados se cuentan personas que cruzaron a Ceuta durante la llegada masiva de los días 30 y 31 de julio y que después lograron desplazarse hacia Andalucía.
La ruta: del CATE de San Roque al paso fronterizo
El operativo policial comienza con la interceptación de las embarcaciones por parte de la Guardia Civil, la Policía Nacional y Salvamento Marítimo en aguas del Campo de Gibraltar. Los migrantes son trasladados inicialmente al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de San Roque, situado en la zona de Campamento.
En estas instalaciones se realiza el triaje, la identificación y se abren los expedientes de expulsión correspondientes. Más tarde, los detenidos son conducidos a los calabozos de la Comisaría de Algeciras, desde donde son trasladados en autobuses hacia el puerto para embarcar con destino a Ceuta. Al llegar a la ciudad autónoma, se les conduce directamente a la frontera del Tarajal para su entrega a las autoridades marroquíes, coordinándose a veces estas salidas con internos procedentes de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE).
Flexibilización en la postura de Rabat
La reactivación efectiva de estas repatriaciones se debe a un cambio en la política diplomática del Gobierno de Marruecos tras la crisis migratoria ocurrida a finales de julio.
Tradicionalmente, Marruecos rechazaba recibir a aquellos nacionales sin pasaporte válido, lo que dificultaba la ejecución de las órdenes de expulsión dictadas por la justicia española. No obstante, tras los hechos de los días 30 y 31 de julio, las autoridades marroquíes han comenzado a aceptar la devolución de sus nacionales incluso sin documentación identificativa, lo que ha acelerado la tramitación de los expedientes acumulados en el Campo de Gibraltar.
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CEUTA.— Desde agosto, Ceuta se ha establecido como el punto clave para la repatriación de marroquíes en situación irregular detenidos en la costa andaluza. Entre 200 y 300 migrantes han sido transportados en autobús por el Cuerpo Nacional de Policía desde la Península hasta el paso fronterizo del Tarajal para proceder con su expulsión a Marruecos, según informan los datos del procedimiento de deportación activo en las últimas semanas.
Los migrantes trasladados habían llegado previamente a las costas del sur peninsular a través de métodos como narcolanchas, motos acuáticas, embarcaciones recreativas o como polizones ocultos en vehículos que embarcan en Algeciras. Entre los expulsados se cuentan personas que cruzaron a Ceuta durante la llegada masiva de los días 30 y 31 de julio y que después lograron desplazarse hacia Andalucía.
La ruta: del CATE de San Roque al paso fronterizo
El operativo policial comienza con la interceptación de las embarcaciones por parte de la Guardia Civil, la Policía Nacional y Salvamento Marítimo en aguas del Campo de Gibraltar. Los migrantes son trasladados inicialmente al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de San Roque, situado en la zona de Campamento.
En estas instalaciones se realiza el triaje, la identificación y se abren los expedientes de expulsión correspondientes. Más tarde, los detenidos son conducidos a los calabozos de la Comisaría de Algeciras, desde donde son trasladados en autobuses hacia el puerto para embarcar con destino a Ceuta. Al llegar a la ciudad autónoma, se les conduce directamente a la frontera del Tarajal para su entrega a las autoridades marroquíes, coordinándose a veces estas salidas con internos procedentes de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE).
Flexibilización en la postura de Rabat
La reactivación efectiva de estas repatriaciones se debe a un cambio en la política diplomática del Gobierno de Marruecos tras la crisis migratoria ocurrida a finales de julio.
Tradicionalmente, Marruecos rechazaba recibir a aquellos nacionales sin pasaporte válido, lo que dificultaba la ejecución de las órdenes de expulsión dictadas por la justicia española. No obstante, tras los hechos de los días 30 y 31 de julio, las autoridades marroquíes han comenzado a aceptar la devolución de sus nacionales incluso sin documentación identificativa, lo que ha acelerado la tramitación de los expedientes acumulados en el Campo de Gibraltar.
El dispositivo traslada a inmigrantes interceptados en el Campo de Gibraltar hasta la frontera del Tarajal tras el viraje de Rabat, que ahora acepta a nacionales indocumentados.
CEUTA.— Desde agosto, Ceuta se ha establecido como el punto clave para la repatriación de marroquíes en situación irregular detenidos en la costa andaluza. Entre 200 y 300 migrantes han sido transportados en autobús por el Cuerpo Nacional de Policía desde la Península hasta el paso fronterizo del Tarajal para proceder con su expulsión a Marruecos, según informan los datos del procedimiento de deportación activo en las últimas semanas.
Los migrantes trasladados habían llegado previamente a las costas del sur peninsular a través de métodos como narcolanchas, motos acuáticas, embarcaciones recreativas o como polizones ocultos en vehículos que embarcan en Algeciras. Entre los expulsados se cuentan personas que cruzaron a Ceuta durante la llegada masiva de los días 30 y 31 de julio y que después lograron desplazarse hacia Andalucía.
La ruta: del CATE de San Roque al paso fronterizo
El operativo policial comienza con la interceptación de las embarcaciones por parte de la Guardia Civil, la Policía Nacional y Salvamento Marítimo en aguas del Campo de Gibraltar. Los migrantes son trasladados inicialmente al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de San Roque, situado en la zona de Campamento.
En estas instalaciones se realiza el triaje, la identificación y se abren los expedientes de expulsión correspondientes. Más tarde, los detenidos son conducidos a los calabozos de la Comisaría de Algeciras, desde donde son trasladados en autobuses hacia el puerto para embarcar con destino a Ceuta. Al llegar a la ciudad autónoma, se les conduce directamente a la frontera del Tarajal para su entrega a las autoridades marroquíes, coordinándose a veces estas salidas con internos procedentes de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE).
Flexibilización en la postura de Rabat
La reactivación efectiva de estas repatriaciones se debe a un cambio en la política diplomática del Gobierno de Marruecos tras la crisis migratoria ocurrida a finales de julio.
Tradicionalmente, Marruecos rechazaba recibir a aquellos nacionales sin pasaporte válido, lo que dificultaba la ejecución de las órdenes de expulsión dictadas por la justicia española. No obstante, tras los hechos de los días 30 y 31 de julio, las autoridades marroquíes han comenzado a aceptar la devolución de sus nacionales incluso sin documentación identificativa, lo que ha acelerado la tramitación de los expedientes acumulados en el Campo de Gibraltar.
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Los migrantes trasladados habían llegado previamente a las costas del sur peninsular a través de métodos como narcolanchas, motos acuáticas, embarcaciones recreativas o como polizones ocultos en vehículos que embarcan en Algeciras. Entre los expulsados se cuentan personas que cruzaron a Ceuta durante la llegada masiva de los días 30 y 31 de julio y que después lograron desplazarse hacia Andalucía.
La ruta: del CATE de San Roque al paso fronterizo
El operativo policial comienza con la interceptación de las embarcaciones por parte de la Guardia Civil, la Policía Nacional y Salvamento Marítimo en aguas del Campo de Gibraltar. Los migrantes son trasladados inicialmente al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de San Roque, situado en la zona de Campamento.
En estas instalaciones se realiza el triaje, la identificación y se abren los expedientes de expulsión correspondientes. Más tarde, los detenidos son conducidos a los calabozos de la Comisaría de Algeciras, desde donde son trasladados en autobuses hacia el puerto para embarcar con destino a Ceuta. Al llegar a la ciudad autónoma, se les conduce directamente a la frontera del Tarajal para su entrega a las autoridades marroquíes, coordinándose a veces estas salidas con internos procedentes de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE).
Flexibilización en la postura de Rabat
La reactivación efectiva de estas repatriaciones se debe a un cambio en la política diplomática del Gobierno de Marruecos tras la crisis migratoria ocurrida a finales de julio.
Tradicionalmente, Marruecos rechazaba recibir a aquellos nacionales sin pasaporte válido, lo que dificultaba la ejecución de las órdenes de expulsión dictadas por la justicia española. No obstante, tras los hechos de los días 30 y 31 de julio, las autoridades marroquíes han comenzado a aceptar la devolución de sus nacionales incluso sin documentación identificativa, lo que ha acelerado la tramitación de los expedientes acumulados en el Campo de Gibraltar.















