En un cambio inesperado dentro del sector de energías renovables, la empresa china Ming Yang Smart Energy ha decidido elegir España como su futura base de fabricación de aerogeneradores en Europa. Esta decisión llega después de que el Gobierno del Reino Unido rechazara por razones de seguridad nacional la instalación de una planta en Escocia valorada en 1.730 millones de euros.
La información, adelantada por Bloomberg, sitúa a España en una posición destacada para captar una inversión que inicialmente iba destinada a Ardeer (Escocia), el principal mercado eólico marino del continente.
El respaldo desde Moncloa
El interés de Ming Yang en España no es casual. El presidente de la firma, Zhang Chuanwei, participó en una reciente reunión con Pedro Sánchez en Pekín, junto a un grupo selecto de empresarios chinos. En dicho encuentro, el presidente español animó a los líderes industriales asiáticos a invertir en España, destacando al país como una plataforma estable y competitiva dentro de la Unión Europea.
Producción de componentes tecnológicos clave en España
Actualmente, la compañía está evaluando la posibilidad de fabricar en España dos componentes fundamentales para los aerogeneradores marinos:
- Góndolas: La parte superior de la torre que protege el generador y los sistemas de transmisión.
- Palas: Elementos de alta ingeniería indispensables para la captación de energía eólica.
Horatio Evers, director ejecutivo de la división europea de Ming Yang, resaltó la importancia de fabricar directamente en Europa para mejorar la competitividad frente a empresas como la danesa Vestas o la alemana Siemens Energy. Evers señaló que existe una demanda creciente de mayor competencia en el mercado e indicó que la incorporación de tecnología china podría reducir considerablemente el coste de la factura eléctrica.
Retos y estrategia de exportación
Aunque la noticia es positiva, la elección de España tiene un componente estratégico relevante. A diferencia del Mar del Norte, España no es todavía un mercado principal para la energía eólica offshore, debido a la abundancia de terrenos para parques terrestres más económicos.
Por tanto, la planta española funcionaría mayoritariamente como un centro de exportación, fabricando componentes destinados a importantes proyectos en:
- Alemania
- Países Bajos
- Dinamarca
Desafíos para la industria europea
La llegada potencial de Ming Yang representa un desafío dual para la Unión Europea. Por un lado, contribuiría a acelerar la transición energética y disminuir los costes. Por otro, plantea un reto a la soberanía industrial europea. Después del dominio chino en sectores como los paneles solares y las baterías, la industria eólica europea —todavía líder en el sector— observa con precaución esta incorporación, que pretende reproducir en Europa el éxito alcanzado por fabricantes asiáticos en tecnologías verdes.
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