El ministro de Transportes descarta dejar su cargo tras el fatal accidente en Toledo que causó al menos 64 víctimas y expone una serie de errores humanos y técnicos en la gestión del tráfico.
MADRID. — Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, compareció este miércoles desde el centro de control de Adif en Atocha para aportar aclaraciones sobre el grave accidente ferroviario ocurrido entre Los Yébenes y Urda (Toledo), que ha provocado la muerte de al menos 64 personas. En su intervención, Puente negó rotundamente la posibilidad de dimisión, resaltando que su prioridad ahora es esclarecer lo ocurrido: «En estos momentos mi preocupación es aclarar los hechos, no pensar en mí».
La secuencia del fallo técnico y humano
Durante su declaración, el responsable de Transportes explicó la cadena de eventos técnicos que llevaron al accidente. Indicó que la emergencia tuvo inicio alrededor de las 08:30 horas, causada por una caída del sistema principal de seguridad y señalización denominado LZB, debido a un fallo informático en un tramo de 63 kilómetros. Esto produjo la parada automática de varios trenes y provocó que el Centro de Control de Atocha asumiera el control operativo.
A partir de entonces, según el ministro, se tomaron varias decisiones en el centro de control: a las 08:36 horas se dio la orden al tren AVE para que reanudase su trayecto supuestamente con normalidad; sin embargo, conforme a la normativa y ante la ausencia del sistema LZB, el protocolo indicaba extremar las precauciones y limitar la velocidad a 40 km/h para que el maquinista pudiera parar el tren ante cualquier obstáculo.
No obstante, el tren recorrió 25 kilómetros a velocidades de hasta 200 km/h hasta chocar por alcance contra el convoy de Iryo, que aguardaba detenido en la vía con la señalización en rojo. Puente calificó las acciones de los operadores como «decisiones inexplicables», por permitir que el tren avanzase sin que el sistema de seguridad estuviera restablecido y con un tren parado en la vía.
Aclaraciones sobre las responsabilidades
Ante la controversia surgida por sus palabras, el ministro aclaró posteriormente que no pretendía señalar ni culpar directamente a ningún trabajador, sino ofrecer una explicación objetiva y transparente basada en los datos registrados y la investigación técnica que continúa en curso.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANALEl ministro de Transportes descarta dejar su cargo tras el fatal accidente en Toledo que causó al menos 64 víctimas y expone una serie de errores humanos y técnicos en la gestión del tráfico.
MADRID. — Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, compareció este miércoles desde el centro de control de Adif en Atocha para aportar aclaraciones sobre el grave accidente ferroviario ocurrido entre Los Yébenes y Urda (Toledo), que ha provocado la muerte de al menos 64 personas. En su intervención, Puente negó rotundamente la posibilidad de dimisión, resaltando que su prioridad ahora es esclarecer lo ocurrido: «En estos momentos mi preocupación es aclarar los hechos, no pensar en mí».
La secuencia del fallo técnico y humano
Durante su declaración, el responsable de Transportes explicó la cadena de eventos técnicos que llevaron al accidente. Indicó que la emergencia tuvo inicio alrededor de las 08:30 horas, causada por una caída del sistema principal de seguridad y señalización denominado LZB, debido a un fallo informático en un tramo de 63 kilómetros. Esto produjo la parada automática de varios trenes y provocó que el Centro de Control de Atocha asumiera el control operativo.
A partir de entonces, según el ministro, se tomaron varias decisiones en el centro de control: a las 08:36 horas se dio la orden al tren AVE para que reanudase su trayecto supuestamente con normalidad; sin embargo, conforme a la normativa y ante la ausencia del sistema LZB, el protocolo indicaba extremar las precauciones y limitar la velocidad a 40 km/h para que el maquinista pudiera parar el tren ante cualquier obstáculo.
No obstante, el tren recorrió 25 kilómetros a velocidades de hasta 200 km/h hasta chocar por alcance contra el convoy de Iryo, que aguardaba detenido en la vía con la señalización en rojo. Puente calificó las acciones de los operadores como «decisiones inexplicables», por permitir que el tren avanzase sin que el sistema de seguridad estuviera restablecido y con un tren parado en la vía.
Aclaraciones sobre las responsabilidades
Ante la controversia surgida por sus palabras, el ministro aclaró posteriormente que no pretendía señalar ni culpar directamente a ningún trabajador, sino ofrecer una explicación objetiva y transparente basada en los datos registrados y la investigación técnica que continúa en curso.
El ministro de Transportes descarta dejar su cargo tras el fatal accidente en Toledo que causó al menos 64 víctimas y expone una serie de errores humanos y técnicos en la gestión del tráfico.
MADRID. — Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, compareció este miércoles desde el centro de control de Adif en Atocha para aportar aclaraciones sobre el grave accidente ferroviario ocurrido entre Los Yébenes y Urda (Toledo), que ha provocado la muerte de al menos 64 personas. En su intervención, Puente negó rotundamente la posibilidad de dimisión, resaltando que su prioridad ahora es esclarecer lo ocurrido: «En estos momentos mi preocupación es aclarar los hechos, no pensar en mí».
La secuencia del fallo técnico y humano
Durante su declaración, el responsable de Transportes explicó la cadena de eventos técnicos que llevaron al accidente. Indicó que la emergencia tuvo inicio alrededor de las 08:30 horas, causada por una caída del sistema principal de seguridad y señalización denominado LZB, debido a un fallo informático en un tramo de 63 kilómetros. Esto produjo la parada automática de varios trenes y provocó que el Centro de Control de Atocha asumiera el control operativo.
A partir de entonces, según el ministro, se tomaron varias decisiones en el centro de control: a las 08:36 horas se dio la orden al tren AVE para que reanudase su trayecto supuestamente con normalidad; sin embargo, conforme a la normativa y ante la ausencia del sistema LZB, el protocolo indicaba extremar las precauciones y limitar la velocidad a 40 km/h para que el maquinista pudiera parar el tren ante cualquier obstáculo.
No obstante, el tren recorrió 25 kilómetros a velocidades de hasta 200 km/h hasta chocar por alcance contra el convoy de Iryo, que aguardaba detenido en la vía con la señalización en rojo. Puente calificó las acciones de los operadores como «decisiones inexplicables», por permitir que el tren avanzase sin que el sistema de seguridad estuviera restablecido y con un tren parado en la vía.
Aclaraciones sobre las responsabilidades
Ante la controversia surgida por sus palabras, el ministro aclaró posteriormente que no pretendía señalar ni culpar directamente a ningún trabajador, sino ofrecer una explicación objetiva y transparente basada en los datos registrados y la investigación técnica que continúa en curso.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANALEl ministro de Transportes descarta dejar su cargo tras el fatal accidente en Toledo que causó al menos 64 víctimas y expone una serie de errores humanos y técnicos en la gestión del tráfico.
MADRID. — Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, compareció este miércoles desde el centro de control de Adif en Atocha para aportar aclaraciones sobre el grave accidente ferroviario ocurrido entre Los Yébenes y Urda (Toledo), que ha provocado la muerte de al menos 64 personas. En su intervención, Puente negó rotundamente la posibilidad de dimisión, resaltando que su prioridad ahora es esclarecer lo ocurrido: «En estos momentos mi preocupación es aclarar los hechos, no pensar en mí».
La secuencia del fallo técnico y humano
Durante su declaración, el responsable de Transportes explicó la cadena de eventos técnicos que llevaron al accidente. Indicó que la emergencia tuvo inicio alrededor de las 08:30 horas, causada por una caída del sistema principal de seguridad y señalización denominado LZB, debido a un fallo informático en un tramo de 63 kilómetros. Esto produjo la parada automática de varios trenes y provocó que el Centro de Control de Atocha asumiera el control operativo.
A partir de entonces, según el ministro, se tomaron varias decisiones en el centro de control: a las 08:36 horas se dio la orden al tren AVE para que reanudase su trayecto supuestamente con normalidad; sin embargo, conforme a la normativa y ante la ausencia del sistema LZB, el protocolo indicaba extremar las precauciones y limitar la velocidad a 40 km/h para que el maquinista pudiera parar el tren ante cualquier obstáculo.
No obstante, el tren recorrió 25 kilómetros a velocidades de hasta 200 km/h hasta chocar por alcance contra el convoy de Iryo, que aguardaba detenido en la vía con la señalización en rojo. Puente calificó las acciones de los operadores como «decisiones inexplicables», por permitir que el tren avanzase sin que el sistema de seguridad estuviera restablecido y con un tren parado en la vía.
Aclaraciones sobre las responsabilidades
Ante la controversia surgida por sus palabras, el ministro aclaró posteriormente que no pretendía señalar ni culpar directamente a ningún trabajador, sino ofrecer una explicación objetiva y transparente basada en los datos registrados y la investigación técnica que continúa en curso.

















