Casos como la hospitalización del ‘influencer’ Alejandro Cereceda en Bali ponen de relieve los riesgos de la diarrea del viajero y enfermedades graves como la fiebre tifoidea.
Lo que para un residente local es algo cotidiano, para un turista puede suponer el fin de sus vacaciones o, en el peor de los casos, un ingreso hospitalario de urgencia. La diarrea del viajero es la patología más frecuente entre quienes visitan zonas tropicales o países en vías de desarrollo, afectando a la mayoría de los turistas en algún momento de su estancia si no se siguen pautas estrictas de higiene.
¿Por qué enferma nuestro cuerpo?
El problema reside en los sistemas de potabilización deficientes. Según explica Xavier Vallès, investigador de la Fundación Lucha contra las Infecciones, el agua contaminada (especialmente por aguas fecales) es un vector de:
- Virus: El norovirus es el más común, provocando vómitos intensos y diarrea.
- Bacterias: Cepas de Escherichia coli o la Shigella, esta última capaz de causar daños intestinales con presencia de sangre en las heces.
- Parásitos: Como la Giardia o la Entamoeba histolytica, que pueden generar úlceras.
La “regla de oro” y riesgos que solemos ignorar
Los expertos de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas (SEIMC) advierten que el riesgo no está solo en el vaso de agua. Existen vías de contagio mucho más sutiles:
- Hielo y helados: Muchas veces fabricados con agua local no tratada.
- Higiene dental: Lavarse los dientes con agua del grifo es un error común; se debe usar siempre agua embotellada.
- Fruta y verdura: Si han sido lavadas con agua corriente, portan los mismos patógenos. La norma es: “pélalo, cuécelo o olvídalo”.
- Bebidas mal selladas: El caso de Cereceda en Bali se debió a una botella de agua que probablemente había sido rellenada fraudulentamente.
Prevención: Vacunas y consulta médica
Antes de viajar a regiones de riesgo (Sudeste Asiático, África o Sudamérica), es fundamental visitar una Unidad de Salud Internacional. Además de consejos, existen vacunas clave:
- Hepatitis A: Protección de por vida con una pauta completa.
- Fiebre Tifoidea: Protección limitada (unos 3 años), esencial para zonas de alta densidad poblacional.
Qué hacer si aparecen los síntomas
Si la infección ya se ha producido, la clave es la rehidratación:
- Suero oral: Mezclar sobres de suero con agua embotellada.
- Evitar el Fortasec: La diarrea es un mecanismo de defensa; frenarla artificialmente puede ser contraproducente a menos que sea necesario por logística de viaje.
- Señales de alarma: Si hay fiebre, sangre en las heces o la diarrea dura más de 3 días, se debe acudir a un médico de inmediato para recibir tratamiento antibiótico.
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