El Gobierno invierte 96,8 millones de euros en tecnología española para eliminar los baches entre Madrid y Calatayud, el tramo más crítico denunciado por los maquinistas. Óscar Puente pide “calma” ante el miedo social tras la tragedia de Adamuz.
En plena crisis de confianza del sistema ferroviario, el Ministerio de Transportes ha decidido mover ficha para transformar la joya de la corona de la Alta Velocidad en España. El Consejo de Ministros ha autorizado este martes la compra de 680.400 traviesas aerodinámicas por un valor de 96,8 millones de euros. El objetivo es ambicioso: renovar íntegramente el tramo entre Madrid y Calatayud para que los trenes puedan, por fin, circular a 350 km/h con total seguridad y confort.
Esta inversión no es casual. El tramo que une la capital con la ciudad aragonesa (174 kilómetros) es actualmente el punto más conflictivo de la red. El verano pasado, los maquinistas llegaron a solicitar una rebaja de la velocidad de 300 a 250 km/h debido a los “baches” detectados en la vía. Con estas nuevas “aerotraviesas”, diseñadas con tecnología nacional, se evitará el “vuelo del balasto” (el impacto de las piedras de la vía contra el tren), un problema técnico que hasta ahora impedía exprimir al máximo el potencial de la línea.
“El miedo es humano”: Puente defiende la seguridad del sistema
El ministro Óscar Puente ha aprovechado la presentación de este plan para lanzar un mensaje de tranquilidad a una ciudadanía todavía conmocionada por el accidente de Adamuz. “Entiendo el miedo, es humano y no lo reprocho”, ha admitido el ministro, comparando la situación con la aprensión que surge tras un accidente aéreo. Sin embargo, ha insistido en que la velocidad no es un “capricho”, sino una decisión estructural para que el tren siga ganando la batalla a los vuelos cortos y sea la alternativa sostenible definitiva.
Para recuperar la fiabilidad, Transportes ha adelantado oficialmente a 2026 las obras de renovación que debían empezar en 2027. “No queremos esperar a que la vía se deteriore más”, ha señalado Puente, subrayando que los avisos de los maquinistas en este tramo se refieren mayoritariamente al “confort” y no a riesgos inminentes de seguridad, pero que la intervención inmediata es necesaria para mantener los estándares del sistema.
Un despliegue técnico sin precedentes
El contrato autorizado hoy se divide en cuatro lotes que cubren subtramos estratégicos entre Mejorada del Campo, Brihuega, Alcolea, Ariza y Calatayud. Además de las traviesas, el plan incluye:
- Suelas elásticas: Para mejorar la amortiguación y durabilidad del carril.
- Refuerzo de viaductos: En Guadalajara, Calatayud y Soria.
- Mejora del drenaje: Intervenciones en 13 kilómetros críticos de la provincia de Zaragoza y otros puntos en Huesca, Tarragona y Girona.
Con estas medidas, el Gobierno espera que el trayecto Madrid-Barcelona no solo gane en rapidez, sino que elimine las incidencias que han lastrado la puntualidad en los últimos meses, ofreciendo una infraestructura robusta capaz de soportar la alta intensidad de tráfico actual.
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