El reciente desenlace en Venezuela provocó una fuerte reacción en Moscú, que rechazó la operación estadounidense que culminó con la detención del presidente Nicolás Maduro y su esposa, estableciendo un paralelismo con los infructuosos intentos rusos de eliminar al presidente ucraniano Volodímir Zelenski durante la invasión iniciada en 2022.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia calificó esta acción como una «violación inadmisible de la soberanía de un país independiente» y demandó la liberación inmediata de los líderes venezolanos. Desde Moscú señalaron que la maniobra de Estados Unidos se asemeja a la intentona rusa fallida en Kiev, que buscaba un golpe relámpago para derrocar al gobierno contrario y tomar control del país.
Rusia afronta además consecuencias directas por la caída de Maduro. Venezuela mantiene significativas deudas con Rusia, relacionadas con préstamos en áreas militar y financiera, por lo que la interrupción del gobierno aliado podría afectar los pagos, contratos energéticos y la estabilidad del mercado petrolero. Asimismo, la pérdida de Caracas como socio estratégico reduce la influencia rusa en América Latina, replicando la situación experimentada en Siria tras la caída de Bashar Asad en 2024.
En el ámbito interno, la reacción rusa ha sido una combinación de alarma y frustración. En redes sociales y medios cercanos al Kremlin, la operación estadounidense fue reconocida por su rapidez y eficacia, provocando incómodas comparaciones con la fallida invasión a Ucrania. Margarita Simonyan, directora de RT, manifestó su sorpresa con una referencia a Lavrenti Beria: «Envidiaremos, camarada Beria», resaltando la capacidad de EE. UU. para capturar a un líder que Rusia no pudo.
El Kremlin denuncia la «ilegalidad» y el «cambio de régimen» en Venezuela, pero se enfrenta a un desafío financiero y geopolítico que involucra la deuda, contratos energéticos y la disminución de su influencia simbólica en el hemisferio occidental, en un momento en el que la credibilidad de Rusia como defensor de sus aliados estratégicos ya había sido cuestionada recientemente.
