La estrategia bélica que devastó la Franja de Gaza parece haberse trasladado hacia el este del Líbano. Durante los últimos siete días, la aviación israelí ha intensificado sus ataques en el Valle de la Bekaa, zona emblemática de Hizbulá, dejando a su paso familias afectadas y situaciones difíciles de asimilar.
Las señales de una infancia interrumpida
En el pueblo de Shaat, los restos de la casa del clan Hussein ilustran una historia marcada por el miedo cotidiano. Entre los escombros, Mohamed al Guta, residente de 45 años, relata cómo encontró restos humanos en la cocina tras el impacto en la vivienda vecina: “Había una pequeña mano amputada. Una mano de niño”.
Entre los restos aún son visibles los libros escolares de Ghadi (3 años) y Gita (6 años). Textos en árabe y francés con preguntas como “¿Qué hace el oso polar?”, junto con juguetes destruidos. Ese ataque causó la muerte de cuatro personas; sólo Karina, hermana de los niños, sobrevivió y se encuentra en recuperación en un hospital.
Aumento en las cifras: más de 100 fallecidos en siete días
La ofensiva en esta área ha superado el centenar de bombardeos en apenas una semana. Según información del Ministerio de Salud y medios locales como Annahar, el conteo de víctimas en la región indica:
- Más de 100 muertos recientes en la Bekaa, incluyendo cerca de veinte niños.
- Un total de 1,039 fallecidos en todo el Líbano durante el presente conflicto.
- 118 niños muertos contabilizados a nivel nacional hasta este martes.
El “Reflejo de Gaza”: ¿ataques selectivos o familias completas?
Aunque el ejército israelí afirma que sus acciones se enfocan únicamente en “bases de Hizbulá”, los testimonios recogidos en el terreno muestran una realidad diferente. En Younine, un ataque eliminó a seis integrantes de la familia Nammar mientras cenaban tras el ayuno del Ramadán.
“Este es un barrio de civiles, aquí no hay armamento”, declara Ahmad Nammar, primo de una de las víctimas. “Había cabezas cortadas… a un niño de año y medio, un fragmento metálico le atravesó la cabeza”.
Un punto estratégico bajo presión
El Valle de la Bekaa no es un objetivo cualquiera; representa el núcleo ideológico de Hizbulá desde los años 80. Las carreteras presentan imágenes de líderes como Hasan Nasrala y figuras del régimen iraní. Para sus habitantes, la presión militar no disminuye su fidelidad: “Aquí nació la resistencia y aquí estaremos, incluso hasta la muerte, si es necesario”, afirma Hasan Abbas, encargado local.
Mientras la diplomacia global observa, los residentes en las aldeas libanesas sólo pueden rescatar memorias entre las ruinas: un balón de baloncesto, una zapatilla rosa o un peluche, silenciosos testimonios de un conflicto que, nuevamente, afecta especialmente a los más indefensos.
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