El presidente estadounidense expresa su descontento con España en la cumbre de la OTAN en Ankara, calificando al país como un «socio deficiente» por no cumplir con sus obligaciones militares.
ANKARA. — Durante la rueda de prensa conjunta en la cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó una notable controversia diplomática. En declaraciones con el secretario general de la alianza, Mark Rutte, Trump describió a España como una «causa perdida» y solicitó a su administración interrumpir inmediatamente todas las relaciones comerciales y turísticas con dicha nación europea.
«España es un mal socio en la OTAN. No participan ni cumplen con sus pagos. No deseo mantener vínculos con España. Se debe cesar todo comercio, incluyendo las visitas (…). No queremos relacionarnos con ellos», declaró Trump ante los medios internacionales.
Detenido inmediato y acusaciones de hostilidad
El presidente estadounidense enfatizó que la interrupción de los lazos comerciales debe llevarse a cabo sin demora, alegando que la situación política y económica de España carece de solución. En una retórica poco común en la diplomacia, Trump calificó a los españoles como «personas poco confiables» y situó a España como líder de un grupo de países de la OTAN que, según él, adoptan una posición desafiante y pasiva.
A pesar de señalar que existen «otros casos similares» dentro de la OTAN con niveles insuficientes de gasto en Defensa, destacó que España sobresale negativamente por mostrar abiertamente una actitud «hostil» hacia los intereses estadounidenses.
Enfoque en la balanza comercial y el sector turístico
El motivo principal del descontento de la Casa Blanca, más allá del incumplimiento del objetivo del 2% del PIB en gasto militar establecido por la OTAN, se centra en aspectos económicos. Trump denunció que España obtiene importantes beneficios comerciales a costa del esfuerzo estadounidense y pretende poner fin a esta dinámica de forma contundente.
«Obtienen grandes ganancias a expensas de nosotros, y planeamos reducir esas ganancias. No deseo mantener negocios con ellos», concluyó el presidente.
La referencia a prohibir o limitar las «visitas» representa una amenaza directa para el sector turístico español, que recibe anualmente a millones de turistas estadounidenses con alto poder adquisitivo. Las declaraciones del presidente abren un escenario de gran incertidumbre que probablemente requerirá una pronta respuesta diplomática por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores de España.
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