Ignacio Garriga atribuye al alcalde socialista la responsabilidad de los incidentes tras el cierre de espacios públicos en Bonavista
Este miércoles, el barrio de Bonavista en Tarragona fue escenario de momentos de alta tensión. En la primera manifestación del «calendario de protestas» organizado por Vox contra la inmigración masiva y la expansión del islam en Cataluña, un grupo de magrebíes se enfrentó a los partidarios del partido, según denunció Vox. Las imágenes compartidas muestran choques violentos, lanzamiento de objetos y la exhibición de banderas marroquíes frente a los manifestantes.
La protesta, que se desarrolló bajo el lema «Cataluña siga siendo Cataluña, no Argelia ni Colombia», da inicio a una serie de movilizaciones que Vox planea realizar en toda la comunidad autónoma. Durante el acto se leyó un manifiesto que alerta sobre una «transformación cultural» y define a la región como el «epicentro del islamismo» en España, reclamando medidas como la prohibición del burka en espacios públicos y la supresión de menús halal en escuelas.
Cierre preventivo de instalaciones municipales
La jornada estuvo marcada por un choque político entre Vox y el Ayuntamiento de Tarragona. El alcalde socialista, Rubén Viñuales, ordenó cerrar de forma preventiva el hogar de jubilados, la piscina municipal, el gimnasio y el centro cívico en Bonavista. El Ayuntamiento argumentó que esta medida se tomó por razones de seguridad, dado que la protesta de Vox coincidió en lugar y hora con una contramanifestación organizada por varias entidades sociales.
Esta actuación generó una fuerte reacción de Ignacio Garriga, líder de Vox, quien acusó de trato preferencial a determinados colectivos. Garriga denunció en sus redes sociales: «Los mismos espacios que los socialistas facilitan para las demostraciones de fuerza islamistas, hoy se cierran completamente para sembrar miedo ante una manifestación vecinal».
Responsabilidad en los altercados
Ante la escalada de los hechos, Garriga responsabilizó directamente al alcalde Viñuales de cualquier agresión que puedan sufrir miembros de Vox o vecinos presentes. Declaró: «Hago responsable al alcalde de cualquier ataque que se produzca contra miembros de Vox y residentes que se manifiestan pacíficamente», y afirmó que su partido mantendrá su línea para denunciar el impacto de la inmigración en la convivencia social.
En contraste, las organizaciones que se oponen a la protesta de Vox rechazaron la convocatoria, calificándola como un ataque hacia la comunidad musulmana de Tarragona y una violación de la libertad religiosa e ideológica. Este enfrentamiento anticipa un clima de tensión en las calles de Cataluña de cara a futuros procesos electorales, situando el debate identitario en el centro de la agenda pública.
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