Los sindicatos han expresado su preocupación por las condiciones laborales en el Centro de Regulación del Tráfico (CRT) de Atocha, tras el accidente ferroviario ocurrido en Urda. Alertan sobre la carencia de personal y la presión constante para evitar retrasos en el centro de control ferroviario de Adif.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha indicado que un posible «error humano» pudo haber influido en el accidente, una versión que los sindicatos rechazan. Según ellos, los controladores están sometidos a una carga laboral excesiva y piden que la plantilla se incremente en al menos un 33%.
Déficit de personal y exigencia laboral
Claudio Sanz, responsable de Adif en UGT, ha señalado que cada controlador en Atocha supervisa más de 20 trenes y que requieren más períodos de descanso. Además, destaca que la alta presión para que los trenes partan puntualmente provoca estrés y ausencias laborales.
El Sindicato de Circulación Ferroviario (SCF) también ha denunciado la falta continua de personal. Raquel Ayllón, representante del SCF, ha criticado las condiciones laborales y la presión que soportan los trabajadores del centro de control.
Posición del ministro de Transportes
Óscar Puente ha defendido que el CRT de Atocha dispone de una cantidad adecuada de personal, subrayando que desde 2016 la plantilla se ha incrementado en un 60%. Asimismo, puntualizó que el día del incidente el centro funcionaba con normalidad y que el operario implicado llevaba solo dos horas en su turno.
El ministro reconoció que el sistema LZB, que falló el día del accidente, ha presentado 170 incidencias este año. No obstante, aclaró que la intervención humana es habitual cuando fallan los sistemas automáticos y que existen protocolos definidos para estas situaciones.
Incidencias en los sistemas de seguridad
Los frecuentes fallos en los sistemas de seguridad, como el LZB, obligan a los controladores a asumir manualmente la supervisión del tráfico. Sanz ha mencionado que estas averías son habituales, posiblemente por las obras para introducir el nuevo sistema ERTMS.
Ayllón coincide en que las interrupciones del LZB son comunes y señala que los protocolos no resultan suficientemente claros, lo que obliga a los técnicos a tomar decisiones improvisadas. Por su parte, Puente insiste en que existen reglas básicas que deben cumplirse, sugiriendo que el técnico involucrado en el accidente no las respetó.
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