En su intervención en la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente del Gobierno resaltó la integridad de la ciudad autónoma ante la presión migratoria y realizó un enérgico llamamiento contra el avance de políticas reaccionarias y poco solidarias.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, acudió este miércoles a la sede de la ONU en Nueva York para poner en valor el papel de Ceuta como «ciudad española» y destacar la respuesta tanto de la ciudadanía como de las instituciones tras el flujo masivo de migrantes que tuvo lugar a finales de julio. Durante la apertura del 81º periodo de sesiones de la Asamblea General, Sánchez defendió el modelo español de acogida basado en el respeto a los derechos humanos, en contraposición a posturas xenófobas o prácticas que incumplen la legalidad internacional.
«En situaciones como esta, la tentación es optar por atajos; dejarse llevar por el miedo, transformar al migrante en enemigo y quebrantar la ley, pero España no lo hará, ni tampoco Ceuta», aseguró el presidente del Ejecutivo. Sánchez señaló que la desigualdad, la desesperanza y la desinformación contribuyen a generar este tipo de crisis, aunque mostró su confianza en que tanto la ciudad autónoma como España en su conjunto saldrán «más fuertes» por haber afrontado la situación «sin renunciar a la integridad».
Si bien en su discurso ante la Asamblea General no mencionó expresamente a Marruecos, sí abordó el papel del país vecino en una rueda de prensa previa, donde admitió un fallo en los controles fronterizos del Tarajal en esas fechas, pero defendió la continuidad de la cooperación bilateral.
Crítica a las políticas reaccionarias y apoyo al feminismo
El discurso del presidente español se centró en una firme defensa del multilateralismo y una crítica implícita pero clara a las políticas aplicadas por la administración estadounidense de Donald Trump y otros gobiernos conservadores. «Subo a esta tribuna con un objetivo claro: proteger aquello que muchos intentan derribar», señaló, refiriéndose a quienes desmantelan las organizaciones internacionales para luego cuestionar su eficacia.
En este contexto, Sánchez reclamó una reforma urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, con el propósito de eliminar el derecho de veto de los miembros permanentes y evitar que ningún país pueda actuar «como juez y parte, independientemente de su poder».
Además, respecto a la sucesión de António Guterres al frente de la Secretaría General de la ONU, reiteró su respaldo a que por primera vez sea dirigida por una mujer latinoamericana, y concluyó resaltando el feminismo como un motor fundamental para el progreso global.
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