En 2025 se registró el número más bajo de asesinatos por violencia machista desde que existen datos: 46 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas, tres menos que en 2024 y 25 menos que en 2003. No obstante, el informe revela cifras alarmantes relacionadas con la convivencia con el agresor y la escasa presentación de denuncias.
El 82,6% de las víctimas asesinadas convivían con el agresor, un porcentaje récord que supera incluso las cifras durante la pandemia. Además, un 78,3% de estas mujeres no había denunciado previamente, lo cual refleja la persistente falta de confianza en los sistemas de protección.
Andalucía fue la comunidad con casi un tercio de los homicidios anuales (31%), con casos como los de Pilar (40 años) en Málaga y Rocío (55 años) en Huelva. Entre los agresores, se registraron nueve intentos de suicidio y cinco suicidios consumados, incluido el de María Ángeles (45) en Torrejón de Madrid.
El 40% de las víctimas y los agresores eran extranjeros, mientras que el 60% tenían nacionalidad española. Además, 31 menores quedaron huérfanos por estos crímenes, incluyendo a víctimas de violencia vicaria, como Nadia (5 años) en Murcia y Eva Yasmín (13 años) en Vizcaya.
Expertos señalan que, pese a la reducción en el total de asesinatos, la violencia de género continúa presente en los hogares. La prevención depende en gran medida de la denuncia y de la eficacia de las medidas de protección, como las órdenes de alejamiento, que en 2025 se incumplieron en al menos cuatro ocasiones.
