Fuentes del partido ultra indican que la táctica del PP de incorporar perfiles contundentes como Albiol o Álvarez de Toledo pretende reforzar a sus seguidores actuales, pero deja vulnerable el voto indeciso ante el 29 de noviembre.
MADRID. Dentro de la dirección de Vox ha crecido la preocupación a semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre: que Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, esté endureciendo su discurso hasta el punto de descuidar a los votantes moderados de centroderecha en su esfuerzo por ganar terreno a Santiago Abascal.
Miembros de la formación ultra admiten que la adopción por parte del PP de posiciones propias de Vox representa una victoria ideológica, tras años criticando que los populares incorporaban ideas de la izquierda. Además, este acercamiento facilita la posibilidad de un pacto de gobierno tras el 29-N. No obstante, desde Vox advierten de un error estratégico importante: para conseguir una mayoría que evite repetir la alianza de Pedro Sánchez, es necesario reunir apoyos desde el centro político hasta la derecha más sólida.
En una distribución habitual, a Feijóo le correspondería atraer a los votantes moderados (antes seguidores de Ciudadanos o del PSOE). Sin embargo, desde Vox perciben que el líder del PP está más centrado en disputar el voto de quienes ya están decididos que en captar a los indecisos.
Perfiles de confrontación y cambios en el programa
Como muestra de esta tendencia, Vox señala dos decisiones importantes del PP:
- Xavier García Albiol: Elegido como cabeza de lista en Barcelona, atrae a simpatizantes de Vox por su postura contra la inmigración, pero sus excesos podrían alejar al votante moderado hacia el PSC o Junts.
- Cayetana Álvarez de Toledo: Su nombramiento como número dos por Madrid refuerza una estrategia de confrontación directa con Pedro Sánchez, cuya única respuesta relevante es Isabel Díaz Ayuso.
Recientemente, Abascal expresó esta inquietud declarando que «da la impresión de que el señor Feijóo se dirige únicamente a los votantes de Vox». Este mimetismo también se percibe en materia migratoria, donde Feijóo ha incorporado medidas estrictas como retirar la nacionalidad a inmigrantes legalizados que cometan delitos graves o exigir la adaptación a las costumbres españolas.
Alianzas pragmáticas y ajustes en el mapa electoral
A pesar de ciertas desconfianzas, PP y Vox han firmado acuerdos de «entendimiento» y «colaboración» para las listas del Senado en varias provincias, un pacto que Abascal calificó como un «gesto patriótico» para impedir el control de la Cámara Alta por la izquierda.
De forma paralela, la convergencia de posturas ha llevado a Abascal a suavizar algunas de sus posiciones tradicionales:
- Ha modificado su postura sobre la expulsión de inmigrantes, indicando que debe hacerse de manera individualizada y con garantías legales, descartando deportaciones masivas improvisadas.
- Ha relegado propuestas como la reforma constitucional para eliminar las autonomías o la abolición completa del aborto.
- Ha reconocido por vez primera la existencia de una «identidad catalana», abriendo la posibilidad de colaboración en esa comunidad con partidos como Aliança Catalana.
Este equilibrio genera incertidumbre en ambos extremos: mientras el PP podría perder fuerza en el centro, Vox teme que parte del electorado más radical se incline hacia la candidatura de Se Acabó La Fiesta (SALF), encabezada por Alvise Pérez.
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MADRID. Dentro de la dirección de Vox ha crecido la preocupación a semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre: que Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, esté endureciendo su discurso hasta el punto de descuidar a los votantes moderados de centroderecha en su esfuerzo por ganar terreno a Santiago Abascal.
Miembros de la formación ultra admiten que la adopción por parte del PP de posiciones propias de Vox representa una victoria ideológica, tras años criticando que los populares incorporaban ideas de la izquierda. Además, este acercamiento facilita la posibilidad de un pacto de gobierno tras el 29-N. No obstante, desde Vox advierten de un error estratégico importante: para conseguir una mayoría que evite repetir la alianza de Pedro Sánchez, es necesario reunir apoyos desde el centro político hasta la derecha más sólida.
En una distribución habitual, a Feijóo le correspondería atraer a los votantes moderados (antes seguidores de Ciudadanos o del PSOE). Sin embargo, desde Vox perciben que el líder del PP está más centrado en disputar el voto de quienes ya están decididos que en captar a los indecisos.
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Como muestra de esta tendencia, Vox señala dos decisiones importantes del PP:
- Xavier García Albiol: Elegido como cabeza de lista en Barcelona, atrae a simpatizantes de Vox por su postura contra la inmigración, pero sus excesos podrían alejar al votante moderado hacia el PSC o Junts.
- Cayetana Álvarez de Toledo: Su nombramiento como número dos por Madrid refuerza una estrategia de confrontación directa con Pedro Sánchez, cuya única respuesta relevante es Isabel Díaz Ayuso.
Recientemente, Abascal expresó esta inquietud declarando que «da la impresión de que el señor Feijóo se dirige únicamente a los votantes de Vox». Este mimetismo también se percibe en materia migratoria, donde Feijóo ha incorporado medidas estrictas como retirar la nacionalidad a inmigrantes legalizados que cometan delitos graves o exigir la adaptación a las costumbres españolas.
Alianzas pragmáticas y ajustes en el mapa electoral
A pesar de ciertas desconfianzas, PP y Vox han firmado acuerdos de «entendimiento» y «colaboración» para las listas del Senado en varias provincias, un pacto que Abascal calificó como un «gesto patriótico» para impedir el control de la Cámara Alta por la izquierda.
De forma paralela, la convergencia de posturas ha llevado a Abascal a suavizar algunas de sus posiciones tradicionales:
- Ha modificado su postura sobre la expulsión de inmigrantes, indicando que debe hacerse de manera individualizada y con garantías legales, descartando deportaciones masivas improvisadas.
- Ha relegado propuestas como la reforma constitucional para eliminar las autonomías o la abolición completa del aborto.
- Ha reconocido por vez primera la existencia de una «identidad catalana», abriendo la posibilidad de colaboración en esa comunidad con partidos como Aliança Catalana.
Este equilibrio genera incertidumbre en ambos extremos: mientras el PP podría perder fuerza en el centro, Vox teme que parte del electorado más radical se incline hacia la candidatura de Se Acabó La Fiesta (SALF), encabezada por Alvise Pérez.
Fuentes del partido ultra indican que la táctica del PP de incorporar perfiles contundentes como Albiol o Álvarez de Toledo pretende reforzar a sus seguidores actuales, pero deja vulnerable el voto indeciso ante el 29 de noviembre.
MADRID. Dentro de la dirección de Vox ha crecido la preocupación a semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre: que Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, esté endureciendo su discurso hasta el punto de descuidar a los votantes moderados de centroderecha en su esfuerzo por ganar terreno a Santiago Abascal.
Miembros de la formación ultra admiten que la adopción por parte del PP de posiciones propias de Vox representa una victoria ideológica, tras años criticando que los populares incorporaban ideas de la izquierda. Además, este acercamiento facilita la posibilidad de un pacto de gobierno tras el 29-N. No obstante, desde Vox advierten de un error estratégico importante: para conseguir una mayoría que evite repetir la alianza de Pedro Sánchez, es necesario reunir apoyos desde el centro político hasta la derecha más sólida.
En una distribución habitual, a Feijóo le correspondería atraer a los votantes moderados (antes seguidores de Ciudadanos o del PSOE). Sin embargo, desde Vox perciben que el líder del PP está más centrado en disputar el voto de quienes ya están decididos que en captar a los indecisos.
Perfiles de confrontación y cambios en el programa
Como muestra de esta tendencia, Vox señala dos decisiones importantes del PP:
- Xavier García Albiol: Elegido como cabeza de lista en Barcelona, atrae a simpatizantes de Vox por su postura contra la inmigración, pero sus excesos podrían alejar al votante moderado hacia el PSC o Junts.
- Cayetana Álvarez de Toledo: Su nombramiento como número dos por Madrid refuerza una estrategia de confrontación directa con Pedro Sánchez, cuya única respuesta relevante es Isabel Díaz Ayuso.
Recientemente, Abascal expresó esta inquietud declarando que «da la impresión de que el señor Feijóo se dirige únicamente a los votantes de Vox». Este mimetismo también se percibe en materia migratoria, donde Feijóo ha incorporado medidas estrictas como retirar la nacionalidad a inmigrantes legalizados que cometan delitos graves o exigir la adaptación a las costumbres españolas.
Alianzas pragmáticas y ajustes en el mapa electoral
A pesar de ciertas desconfianzas, PP y Vox han firmado acuerdos de «entendimiento» y «colaboración» para las listas del Senado en varias provincias, un pacto que Abascal calificó como un «gesto patriótico» para impedir el control de la Cámara Alta por la izquierda.
De forma paralela, la convergencia de posturas ha llevado a Abascal a suavizar algunas de sus posiciones tradicionales:
- Ha modificado su postura sobre la expulsión de inmigrantes, indicando que debe hacerse de manera individualizada y con garantías legales, descartando deportaciones masivas improvisadas.
- Ha relegado propuestas como la reforma constitucional para eliminar las autonomías o la abolición completa del aborto.
- Ha reconocido por vez primera la existencia de una «identidad catalana», abriendo la posibilidad de colaboración en esa comunidad con partidos como Aliança Catalana.
Este equilibrio genera incertidumbre en ambos extremos: mientras el PP podría perder fuerza en el centro, Vox teme que parte del electorado más radical se incline hacia la candidatura de Se Acabó La Fiesta (SALF), encabezada por Alvise Pérez.
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Miembros de la formación ultra admiten que la adopción por parte del PP de posiciones propias de Vox representa una victoria ideológica, tras años criticando que los populares incorporaban ideas de la izquierda. Además, este acercamiento facilita la posibilidad de un pacto de gobierno tras el 29-N. No obstante, desde Vox advierten de un error estratégico importante: para conseguir una mayoría que evite repetir la alianza de Pedro Sánchez, es necesario reunir apoyos desde el centro político hasta la derecha más sólida.
En una distribución habitual, a Feijóo le correspondería atraer a los votantes moderados (antes seguidores de Ciudadanos o del PSOE). Sin embargo, desde Vox perciben que el líder del PP está más centrado en disputar el voto de quienes ya están decididos que en captar a los indecisos.
Perfiles de confrontación y cambios en el programa
Como muestra de esta tendencia, Vox señala dos decisiones importantes del PP:
- Xavier García Albiol: Elegido como cabeza de lista en Barcelona, atrae a simpatizantes de Vox por su postura contra la inmigración, pero sus excesos podrían alejar al votante moderado hacia el PSC o Junts.
- Cayetana Álvarez de Toledo: Su nombramiento como número dos por Madrid refuerza una estrategia de confrontación directa con Pedro Sánchez, cuya única respuesta relevante es Isabel Díaz Ayuso.
Recientemente, Abascal expresó esta inquietud declarando que «da la impresión de que el señor Feijóo se dirige únicamente a los votantes de Vox». Este mimetismo también se percibe en materia migratoria, donde Feijóo ha incorporado medidas estrictas como retirar la nacionalidad a inmigrantes legalizados que cometan delitos graves o exigir la adaptación a las costumbres españolas.
Alianzas pragmáticas y ajustes en el mapa electoral
A pesar de ciertas desconfianzas, PP y Vox han firmado acuerdos de «entendimiento» y «colaboración» para las listas del Senado en varias provincias, un pacto que Abascal calificó como un «gesto patriótico» para impedir el control de la Cámara Alta por la izquierda.
De forma paralela, la convergencia de posturas ha llevado a Abascal a suavizar algunas de sus posiciones tradicionales:
- Ha modificado su postura sobre la expulsión de inmigrantes, indicando que debe hacerse de manera individualizada y con garantías legales, descartando deportaciones masivas improvisadas.
- Ha relegado propuestas como la reforma constitucional para eliminar las autonomías o la abolición completa del aborto.
- Ha reconocido por vez primera la existencia de una «identidad catalana», abriendo la posibilidad de colaboración en esa comunidad con partidos como Aliança Catalana.
Este equilibrio genera incertidumbre en ambos extremos: mientras el PP podría perder fuerza en el centro, Vox teme que parte del electorado más radical se incline hacia la candidatura de Se Acabó La Fiesta (SALF), encabezada por Alvise Pérez.

















