Varias democracias europeas limitan el derecho a votar desde el extranjero a sus ciudadanos que nunca han residido en el país, un tema que vuelve a España después de la controversia sobre la ley de nietos
El debate sobre el derecho al voto de españoles que han obtenido la nacionalidad por descendencia ha generado una discusión acerca de cómo otros países europeos gestionan la relación entre nacionalidad y voto desde el exterior.
Mientras que en España la nacionalidad obtenida mediante la llamada ley de nietos permite la inclusión en el censo electoral tras la inscripción correspondiente, algunos países europeos imponen condiciones adicionales para que sus ciudadanos participen en elecciones si residen fuera del territorio nacional o nunca han vivido en él.
El exvicepresidente de la Comisión Europea Josep Borrell recordó hace poco que en todos los sistemas europeos la nacionalidad y el derecho al voto no siempre están vinculados de forma directa, citando como ejemplo el caso alemán.
Países europeos con limitaciones al voto desde el extranjero
Entre los países que aplican restricciones al voto de ciudadanos residentes fuera se encuentran Alemania, Dinamarca, Irlanda, Chipre y Malta en situaciones relacionadas con ciudadanos nacidos dentro del país, mientras que Reino Unido, Suecia y Bélgica establecen condiciones específicas para los descendientes nacidos fuera del territorio nacional.
En Alemania, quienes residen en el exterior deben acreditar haber vivido en el país durante un mínimo de tres meses consecutivos tras cumplir los 14 años y dentro de los últimos 25 años para poder votar.
En Dinamarca, la Constitución relaciona el derecho al voto con la residencia permanente en territorio danés. Los expatriados pierden este derecho salvo excepciones, como cuando pueden demostrar intención de retornar en un plazo determinado.
Irlanda requiere residencia habitual en la circunscripción electoral, mientras que Chipre y Malta tienen también estipulaciones en cuanto a tiempo de residencia anterior a los comicios.
Estas disposiciones contemplan excepciones para grupos específicos como diplomáticos, militares, estudiantes o trabajadores desplazados por razones laborales.
Descendientes: distintos modelos en Europa
Aunque muchos países de la Unión Europea permiten que sus nacionales voten desde fuera solo por tener la ciudadanía, algunos establecen requisitos para quienes nunca han vivido en el país.
En Reino Unido, por ejemplo, se eliminó en 2022 la limitación de 15 años para ciudadanos británicos residentes en el extranjero. No obstante, quienes tienen nacionalidad británica pero nunca han vivido en Reino Unido carecen del derecho al voto.
En Suecia, los ciudadanos deben haber estado registrados como residentes en algún momento. Los suecos nacidos en otro país que nunca han residido en Suecia no pueden votar.
En Bélgica, los ciudadanos nacidos fuera deben cumplir ciertos procedimientos para conservar su nacionalidad y los derechos que conlleva.
España mantiene un sistema basado en la nacionalidad
En contraste con estos enfoques, en España está permitido que quienes obtienen la nacionalidad por descendencia ejerzan el derecho de voto aun si nunca han residido en el país.
La inscripción en el consulado posibilita la inclusión en el censo electoral y la participación en las elecciones.
Además, algunos países europeos han creado mecanismos específicos para la representación de sus ciudadanos en el exterior. Francia, Italia, Portugal, Rumanía, Lituania y Croacia cuentan con circunscripciones electorales propias para la diáspora.
España, por su parte, contabiliza los votos desde el exterior dentro de las circunscripciones tradicionales.
La controversia de la ley de nietos
La aplicación de la llamada ley de nietos ha reabierto en España el debate sobre si la nacionalidad adquirida por descendencia debe otorgar automáticamente el derecho al voto.
Dicha norma permitió a descendientes de españoles en el exterior solicitar la nacionalidad, especialmente vinculados a situaciones migratorias y de exilio.
Quienes defienden la imposición de requisitos adicionales señalan que una persona que nunca ha vivido en España podría no tener un vínculo directo con la realidad política del país. Por otro lado, sus partidarios sostienen que la nacionalidad legalmente conlleva derechos políticos.
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UNIRME GRATIS AL CANALEste debate plantea a España un tema que otras naciones europeas han abordado con distintas soluciones: qué relación debe existir entre ciudadanía, residencia y voto.















