Según Save the Children, aproximadamente 4.000 niños y adolescentes siguen en la calle sin ser identificados ni incorporados al sistema de protección. Las organizaciones sociales advierten sobre el peligro de explotación, violencia y trata que enfrentan estos menores.
CEUTA. Han pasado 15 días desde la entrada irregular de más de 70.000 personas a través de la frontera con Marruecos, y la crisis humanitaria en la ciudad autónoma de Ceuta mantiene su foco en la protección de la infancia. Save the Children estima que cerca de 5.500 menores migrantes continúan en la ciudad, de los cuales unos 4.000 están fuera del sistema público de protección, esperando ser registrados y asignados por las autoridades.
Según cálculos de la ONG, entre 4.000 y 7.000 menores cruzaron la frontera durante la avalancha. Aunque una parte importante retornó a territorio marroquí, miles de niños y adolescentes siguen durmiendo en la calle o en asentamientos informales sin acceso a servicios básicos ni a un entorno seguro. Solo 1.500 menores han sido incorporados hasta ahora en los recursos oficiales de acogida.
Alerta por el riesgo de trata y violencia
El equipo de Save the Children en la zona identifica la presencia de menores sin acompañamiento, algunos con menos de 16 años, lo que incrementa su vulnerabilidad. Jennifer Zuppiroli, especialista en migraciones de la organización, ha indicado que la permanencia en espacios públicos «eleva la exposición a diversas formas de violencia y, en el caso de las niñas, incluye violencia sexual, explotación o trata», solicitando una intervención urgente para protegerlos.
Saturación y respuesta vecinal
La falta de recursos institucionales ha provocado que asociaciones de vecinos y organizaciones sociales asuman tareas de ayuda básica, habilitando espacios temporales y distribuyendo alimentos y productos de higiene.
Además, la ONG señala la situación delicada en centros de emergencia como las naves del Tarajal. En estos espacios se atiende a familias con bebés y madres solas que enfrentan dificultades para acceder a recursos esenciales, y en ciertos puntos se reportan casos en los que la alimentación se limita a una comida diaria.
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UNIRME GRATIS AL CANALSegún Save the Children, aproximadamente 4.000 niños y adolescentes siguen en la calle sin ser identificados ni incorporados al sistema de protección. Las organizaciones sociales advierten sobre el peligro de explotación, violencia y trata que enfrentan estos menores.
CEUTA. Han pasado 15 días desde la entrada irregular de más de 70.000 personas a través de la frontera con Marruecos, y la crisis humanitaria en la ciudad autónoma de Ceuta mantiene su foco en la protección de la infancia. Save the Children estima que cerca de 5.500 menores migrantes continúan en la ciudad, de los cuales unos 4.000 están fuera del sistema público de protección, esperando ser registrados y asignados por las autoridades.
Según cálculos de la ONG, entre 4.000 y 7.000 menores cruzaron la frontera durante la avalancha. Aunque una parte importante retornó a territorio marroquí, miles de niños y adolescentes siguen durmiendo en la calle o en asentamientos informales sin acceso a servicios básicos ni a un entorno seguro. Solo 1.500 menores han sido incorporados hasta ahora en los recursos oficiales de acogida.
Alerta por el riesgo de trata y violencia
El equipo de Save the Children en la zona identifica la presencia de menores sin acompañamiento, algunos con menos de 16 años, lo que incrementa su vulnerabilidad. Jennifer Zuppiroli, especialista en migraciones de la organización, ha indicado que la permanencia en espacios públicos «eleva la exposición a diversas formas de violencia y, en el caso de las niñas, incluye violencia sexual, explotación o trata», solicitando una intervención urgente para protegerlos.
Saturación y respuesta vecinal
La falta de recursos institucionales ha provocado que asociaciones de vecinos y organizaciones sociales asuman tareas de ayuda básica, habilitando espacios temporales y distribuyendo alimentos y productos de higiene.
Además, la ONG señala la situación delicada en centros de emergencia como las naves del Tarajal. En estos espacios se atiende a familias con bebés y madres solas que enfrentan dificultades para acceder a recursos esenciales, y en ciertos puntos se reportan casos en los que la alimentación se limita a una comida diaria.
Según Save the Children, aproximadamente 4.000 niños y adolescentes siguen en la calle sin ser identificados ni incorporados al sistema de protección. Las organizaciones sociales advierten sobre el peligro de explotación, violencia y trata que enfrentan estos menores.
CEUTA. Han pasado 15 días desde la entrada irregular de más de 70.000 personas a través de la frontera con Marruecos, y la crisis humanitaria en la ciudad autónoma de Ceuta mantiene su foco en la protección de la infancia. Save the Children estima que cerca de 5.500 menores migrantes continúan en la ciudad, de los cuales unos 4.000 están fuera del sistema público de protección, esperando ser registrados y asignados por las autoridades.
Según cálculos de la ONG, entre 4.000 y 7.000 menores cruzaron la frontera durante la avalancha. Aunque una parte importante retornó a territorio marroquí, miles de niños y adolescentes siguen durmiendo en la calle o en asentamientos informales sin acceso a servicios básicos ni a un entorno seguro. Solo 1.500 menores han sido incorporados hasta ahora en los recursos oficiales de acogida.
Alerta por el riesgo de trata y violencia
El equipo de Save the Children en la zona identifica la presencia de menores sin acompañamiento, algunos con menos de 16 años, lo que incrementa su vulnerabilidad. Jennifer Zuppiroli, especialista en migraciones de la organización, ha indicado que la permanencia en espacios públicos «eleva la exposición a diversas formas de violencia y, en el caso de las niñas, incluye violencia sexual, explotación o trata», solicitando una intervención urgente para protegerlos.
Saturación y respuesta vecinal
La falta de recursos institucionales ha provocado que asociaciones de vecinos y organizaciones sociales asuman tareas de ayuda básica, habilitando espacios temporales y distribuyendo alimentos y productos de higiene.
Además, la ONG señala la situación delicada en centros de emergencia como las naves del Tarajal. En estos espacios se atiende a familias con bebés y madres solas que enfrentan dificultades para acceder a recursos esenciales, y en ciertos puntos se reportan casos en los que la alimentación se limita a una comida diaria.
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CEUTA. Han pasado 15 días desde la entrada irregular de más de 70.000 personas a través de la frontera con Marruecos, y la crisis humanitaria en la ciudad autónoma de Ceuta mantiene su foco en la protección de la infancia. Save the Children estima que cerca de 5.500 menores migrantes continúan en la ciudad, de los cuales unos 4.000 están fuera del sistema público de protección, esperando ser registrados y asignados por las autoridades.
Según cálculos de la ONG, entre 4.000 y 7.000 menores cruzaron la frontera durante la avalancha. Aunque una parte importante retornó a territorio marroquí, miles de niños y adolescentes siguen durmiendo en la calle o en asentamientos informales sin acceso a servicios básicos ni a un entorno seguro. Solo 1.500 menores han sido incorporados hasta ahora en los recursos oficiales de acogida.
Alerta por el riesgo de trata y violencia
El equipo de Save the Children en la zona identifica la presencia de menores sin acompañamiento, algunos con menos de 16 años, lo que incrementa su vulnerabilidad. Jennifer Zuppiroli, especialista en migraciones de la organización, ha indicado que la permanencia en espacios públicos «eleva la exposición a diversas formas de violencia y, en el caso de las niñas, incluye violencia sexual, explotación o trata», solicitando una intervención urgente para protegerlos.
Saturación y respuesta vecinal
La falta de recursos institucionales ha provocado que asociaciones de vecinos y organizaciones sociales asuman tareas de ayuda básica, habilitando espacios temporales y distribuyendo alimentos y productos de higiene.
Además, la ONG señala la situación delicada en centros de emergencia como las naves del Tarajal. En estos espacios se atiende a familias con bebés y madres solas que enfrentan dificultades para acceder a recursos esenciales, y en ciertos puntos se reportan casos en los que la alimentación se limita a una comida diaria.

















