Agentes de la Policía Nacional y Local despliegan un dispositivo escoltando a operarios de limpieza para desmantelar los puestos clandestinos y retirar los productos del asentamiento chabolista.
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han tenido que actuar nuevamente en la playa del Trampolín tras detectar que algunos migrantes asentados en el poblado chabolista habían restablecido puestos de venta ambulante sin autorización. Tras el operativo inicial realizado el martes —donde se otorgó un plazo de una hora para desmontar el mercadillo sin constatarse luego su cumplimiento—, a primera hora del miércoles se observó la reanudación de la actividad ilegal, lo que motivó un segundo despliegue policial.
Unos treinta agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional y de la Policía Local, movilizados en nueve furgones, acordonaron las áreas con mayor número de puestos para asegurar el cumplimiento de la ordenanza municipal que prohíbe la venta ambulante. Sobre las mesas instaladas en la arena se ofrecían para la venta productos como paquetes de tabaco, pan, leche, galletas y frutas.
Dispositivo de limpieza y retirada de mercancía
A diferencia de la intervención del martes, en esta ocasión el personal policial acompañó a operarios de Ecoservicios Ambientales, empresa contratada por el Gobierno local para las tareas de desinfección, limpieza y mantenimiento ambiental. Equipados con petos identificativos, los trabajadores emplearon carros de supermercado para recoger los objetos acumulados por la policía y depositarlos en una cuba de grandes dimensiones tras la retirada de la actividad comercial.
Fuentes policiales indicaron que parte de los alimentos incautados fueron almacenados en uno de los furgones. Por otro lado, desde el Ejecutivo autonómico explican que la actuación forma parte de las labores habituales de saneamiento y adecuación del asentamiento, negando que los trabajadores tiraran mercancía a la basura, extremo que el propio medio ha verificado en el lugar de los hechos.
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Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han tenido que actuar nuevamente en la playa del Trampolín tras detectar que algunos migrantes asentados en el poblado chabolista habían restablecido puestos de venta ambulante sin autorización. Tras el operativo inicial realizado el martes —donde se otorgó un plazo de una hora para desmontar el mercadillo sin constatarse luego su cumplimiento—, a primera hora del miércoles se observó la reanudación de la actividad ilegal, lo que motivó un segundo despliegue policial.
Unos treinta agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional y de la Policía Local, movilizados en nueve furgones, acordonaron las áreas con mayor número de puestos para asegurar el cumplimiento de la ordenanza municipal que prohíbe la venta ambulante. Sobre las mesas instaladas en la arena se ofrecían para la venta productos como paquetes de tabaco, pan, leche, galletas y frutas.
Dispositivo de limpieza y retirada de mercancía
A diferencia de la intervención del martes, en esta ocasión el personal policial acompañó a operarios de Ecoservicios Ambientales, empresa contratada por el Gobierno local para las tareas de desinfección, limpieza y mantenimiento ambiental. Equipados con petos identificativos, los trabajadores emplearon carros de supermercado para recoger los objetos acumulados por la policía y depositarlos en una cuba de grandes dimensiones tras la retirada de la actividad comercial.
Fuentes policiales indicaron que parte de los alimentos incautados fueron almacenados en uno de los furgones. Por otro lado, desde el Ejecutivo autonómico explican que la actuación forma parte de las labores habituales de saneamiento y adecuación del asentamiento, negando que los trabajadores tiraran mercancía a la basura, extremo que el propio medio ha verificado en el lugar de los hechos.
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Dispositivo de limpieza y retirada de mercancía
A diferencia de la intervención del martes, en esta ocasión el personal policial acompañó a operarios de Ecoservicios Ambientales, empresa contratada por el Gobierno local para las tareas de desinfección, limpieza y mantenimiento ambiental. Equipados con petos identificativos, los trabajadores emplearon carros de supermercado para recoger los objetos acumulados por la policía y depositarlos en una cuba de grandes dimensiones tras la retirada de la actividad comercial.
Fuentes policiales indicaron que parte de los alimentos incautados fueron almacenados en uno de los furgones. Por otro lado, desde el Ejecutivo autonómico explican que la actuación forma parte de las labores habituales de saneamiento y adecuación del asentamiento, negando que los trabajadores tiraran mercancía a la basura, extremo que el propio medio ha verificado en el lugar de los hechos.
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Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han tenido que actuar nuevamente en la playa del Trampolín tras detectar que algunos migrantes asentados en el poblado chabolista habían restablecido puestos de venta ambulante sin autorización. Tras el operativo inicial realizado el martes —donde se otorgó un plazo de una hora para desmontar el mercadillo sin constatarse luego su cumplimiento—, a primera hora del miércoles se observó la reanudación de la actividad ilegal, lo que motivó un segundo despliegue policial.
Unos treinta agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional y de la Policía Local, movilizados en nueve furgones, acordonaron las áreas con mayor número de puestos para asegurar el cumplimiento de la ordenanza municipal que prohíbe la venta ambulante. Sobre las mesas instaladas en la arena se ofrecían para la venta productos como paquetes de tabaco, pan, leche, galletas y frutas.
Dispositivo de limpieza y retirada de mercancía
A diferencia de la intervención del martes, en esta ocasión el personal policial acompañó a operarios de Ecoservicios Ambientales, empresa contratada por el Gobierno local para las tareas de desinfección, limpieza y mantenimiento ambiental. Equipados con petos identificativos, los trabajadores emplearon carros de supermercado para recoger los objetos acumulados por la policía y depositarlos en una cuba de grandes dimensiones tras la retirada de la actividad comercial.
Fuentes policiales indicaron que parte de los alimentos incautados fueron almacenados en uno de los furgones. Por otro lado, desde el Ejecutivo autonómico explican que la actuación forma parte de las labores habituales de saneamiento y adecuación del asentamiento, negando que los trabajadores tiraran mercancía a la basura, extremo que el propio medio ha verificado en el lugar de los hechos.

















