Yair Lapid critica a Netanyahu por su escasa influencia en las negociaciones del alto el fuego, mientras el primer ministro afirma que Israel permanece en alerta máxima.
El acuerdo de cese al fuego por dos semanas entre la administración de Donald Trump e Irán ha generado un profundo impacto en la política israelí interna. Durante meses, Benjamin Netanyahu había presentado una trayectoria hacia una «victoria total», pero ahora se enfrenta a un pacto diplomático en el que, según la oposición unida, Israel ni siquiera fue considerado para participar en las negociaciones.
Una derrota estratégica sin igual
El líder opositor, Yair Lapid, lidera las críticas expresando la preocupación de gran parte del espectro legislativo. Para él, la negociación directa entre Washington y Teherán demuestra el aislamiento internacional de Netanyahu:
«Nunca nuestro país había experimentado un revés diplomático de esta magnitud. Israel fue excluido de las decisiones que afectan a la seguridad nacional más sensible».
Yair Golan, líder de Los Demócratas, ha reforzado estas críticas recordando las promesas no cumplidas del primer ministro: «Anunció una victoria histórica y protección para futuras generaciones, pero en la práctica ha resultado en uno de los mayores fracasos estratégicos que conocemos».
Las críticas de la oposición
Los adversarios de Netanyahu coinciden en que la pausa en el conflicto supone un respiro para el régimen iraní debido a varias razones:
- Metas no alcanzadas: Señalan que el programa nuclear persiste y la amenaza con misiles sigue vigente.
- El papel de Trump: Cuestionan que Netanyahu haya sido informado de forma sorpresiva por su principal aliado, recibiendo la noticia justo antes de que se divulgara públicamente.
- Situación en Líbano: Dirigentes como Avigdor Liberman advierten que cualquier alto el fuego que no contemple el cese del respaldo iraní a grupos terroristas regionales solo favorecerá el rearme de sus proxies.
Respuesta de Netanyahu: «La vigilancia continúa»
En medio de acusaciones por miedo y falta de protagonismo, Netanyahu ha salido a defender su posicionamiento. El primer ministro ha afirmado que el acuerdo del alto el fuego se alcanzó «en plena coordinación» y ha emitido una advertencia tanto para sus críticos nacionales como para adversarios externos:
«Que no haya malentendidos: nuestro dedo sigue presionando el gatillo. Esta interrupción es temporal y selectiva». Ha enfatizado que Israel se reserva la opción de reanudar las operaciones militares en cualquier momento si se detectan incumplimientos o amenazas inminentes, proyectando así una imagen de firmeza que la oposición considera deteriorada.
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