El 18 de febrero, la Iglesia católica comienza un período dedicado a la penitencia y a la preparación para la Semana Santa. Esta jornada se caracteriza por el ayuno, la abstinencia de carne y el rito simbólico de la imposición de ceniza en las iglesias.
En España, el miércoles 18 de febrero marca el cierre de las celebraciones del Carnaval y la entrada en la solemnidad del Miércoles de Ceniza. Esta fecha religiosa no solo pone término a la festividad pagana, sino que oficialmente establece el inicio de la Cuaresma, un periodo de cuarenta días para la preparación espiritual previa a la Semana Santa. Es un tiempo destinado a la reflexión, el arrepentimiento y el reconocimiento de la fragilidad humana.
Durante esta jornada, los creyentes están sujetos a ciertas obligaciones. La normativa eclesiástica indica que el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son días de ayuno obligatorio para fieles entre 18 y 60 años, limitando la ingesta a una comida principal diaria. Además, todos los viernes de Cuaresma los mayores de 14 años deben practicar la abstinencia de carne, tanto roja como blanca y sus derivados, como acto de penitencia.
El rito de la ceniza: “Polvo eres y en polvo te convertirás”
El núcleo central de la liturgia de este día es el rito de la imposición de la ceniza. Durante la misa, el sacerdote traza una cruz con ceniza sobre la frente de los fieles. Estas cenizas se obtienen tras quemar las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior. Este rito se acompaña de las frases tradicionales: “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás” o “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.
El Papa Francisco ha destacado recientemente que la Cuaresma es un período para “liberar nuestra vida de todo aquello que nos limita”, incluyendo la saturación informativa y el consumismo, con el propósito de abrir el corazón a la fe. La ceniza simboliza la finitud de la vida y la humildad necesaria para el arrepentimiento.
Antecedentes históricos y cálculo del ‘Computus’
La fecha del Miércoles de Ceniza se estableció en el siglo IV. En un principio, el período cuaresmal podía situarse desde el 4 de febrero hasta el 10 de marzo, determinado mediante un método conocido como ‘Computus’. Entre los siglos VI y VII, la práctica del ayuno adquirió gran importancia. Considerando que el domingo es día de fiesta y no apto para ayuno, la penitencia comenzó a adelantarse al miércoles anterior para completar los cuarenta días efectivos de sacrificio.
La tradición de utilizar ceniza tiene orígenes aún más antiguos y proviene del judaísmo. Los hebreos empleaban ceniza tras haber cometido pecados o en momentos significativos como una expresión de humildad para acercarse a Dios. Actualmente, esta práctica continúa siendo fundamental en el inicio de una de las tradiciones más arraigadas en la cultura española.
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