Los datos del boletín estadístico de Enagás evidencian una reducción en las exportaciones de productos refinados desde el país vecino, mientras que el suministro a través del gasoducto Magreb-Europa siguió activo hacia Marruecos.
Madrid / Rabat — En agosto, durante el aumento de la tensión diplomática y migratoria ocasionada por la crisis de Ceuta, Marruecos redujo notablemente sus envíos de diésel hacia España. No obstante, en ese mismo lapso, el país alauí continuó recibiendo un volumen considerable de gas natural proveniente de las infraestructuras españolas, alcanzando 785 gigavatios hora (GWh) mediante la interconexión del gasoducto Magreb-Europa en dirección inversa.
Estos datos, extraídos de los informes de comercio exterior energético de Enagás y la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), señalan que la suspensión del gasóleo marroquí hacia el mercado español coincidió con el mayor pico de tensión provocado por las entradas irregulares masivas ocurridas a finales de julio en la ciudad autónoma, una acción que expertos del sector consideran como una estrategia frecuente de Rabat para presionar en la frontera sur.
Asimetría en la dependencia energética
A pesar del cese en el envío de diésel, el abastecimiento de gas natural desde los puertos de regasificación españoles hacia Marruecos no presentó cortes. España mantuvo el flujo de gas regasificado para asegurar el suministro a las centrales eléctricas marroquíes, cumpliendo los acuerdos comerciales establecidos tras la reapertura del gasoducto en 2022.
Esta diferencia entre la suspensión del suministro de derivados marroquíes y el suministro continuo de gas desde España destaca la compleja y desigual dependencia energética entre Madrid y Rabat, en un contexto de estancamiento en las relaciones diplomáticas tras los sucesos del verano.
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Madrid / Rabat — En agosto, durante el aumento de la tensión diplomática y migratoria ocasionada por la crisis de Ceuta, Marruecos redujo notablemente sus envíos de diésel hacia España. No obstante, en ese mismo lapso, el país alauí continuó recibiendo un volumen considerable de gas natural proveniente de las infraestructuras españolas, alcanzando 785 gigavatios hora (GWh) mediante la interconexión del gasoducto Magreb-Europa en dirección inversa.
Estos datos, extraídos de los informes de comercio exterior energético de Enagás y la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), señalan que la suspensión del gasóleo marroquí hacia el mercado español coincidió con el mayor pico de tensión provocado por las entradas irregulares masivas ocurridas a finales de julio en la ciudad autónoma, una acción que expertos del sector consideran como una estrategia frecuente de Rabat para presionar en la frontera sur.
Asimetría en la dependencia energética
A pesar del cese en el envío de diésel, el abastecimiento de gas natural desde los puertos de regasificación españoles hacia Marruecos no presentó cortes. España mantuvo el flujo de gas regasificado para asegurar el suministro a las centrales eléctricas marroquíes, cumpliendo los acuerdos comerciales establecidos tras la reapertura del gasoducto en 2022.
Esta diferencia entre la suspensión del suministro de derivados marroquíes y el suministro continuo de gas desde España destaca la compleja y desigual dependencia energética entre Madrid y Rabat, en un contexto de estancamiento en las relaciones diplomáticas tras los sucesos del verano.
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Asimetría en la dependencia energética
A pesar del cese en el envío de diésel, el abastecimiento de gas natural desde los puertos de regasificación españoles hacia Marruecos no presentó cortes. España mantuvo el flujo de gas regasificado para asegurar el suministro a las centrales eléctricas marroquíes, cumpliendo los acuerdos comerciales establecidos tras la reapertura del gasoducto en 2022.
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Estos datos, extraídos de los informes de comercio exterior energético de Enagás y la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), señalan que la suspensión del gasóleo marroquí hacia el mercado español coincidió con el mayor pico de tensión provocado por las entradas irregulares masivas ocurridas a finales de julio en la ciudad autónoma, una acción que expertos del sector consideran como una estrategia frecuente de Rabat para presionar en la frontera sur.
Asimetría en la dependencia energética
A pesar del cese en el envío de diésel, el abastecimiento de gas natural desde los puertos de regasificación españoles hacia Marruecos no presentó cortes. España mantuvo el flujo de gas regasificado para asegurar el suministro a las centrales eléctricas marroquíes, cumpliendo los acuerdos comerciales establecidos tras la reapertura del gasoducto en 2022.
Esta diferencia entre la suspensión del suministro de derivados marroquíes y el suministro continuo de gas desde España destaca la compleja y desigual dependencia energética entre Madrid y Rabat, en un contexto de estancamiento en las relaciones diplomáticas tras los sucesos del verano.

















