El ministro del Interior tuvo que interrumpir su intervención ante los silbidos de los asistentes en la Academia de la Guardia Civil, donde expresó estar «muy afectado» por la muerte de los agentes Germán y Jerónimo.
BAEZA (JAÉN) – En un ambiente marcado por la tensión, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, enfrentó este miércoles una situación complicada durante su visita a la Academia de la Guardia Civil en Baeza. Un acto que debía ser solemne, la jura de bandera, fue alterado por las protestas de algunos presentes, quienes mostraron su descontento con pitidos y abucheos mientras recordaba a los agentes recientemente fallecidos en servicio.
Expresa su profundo dolor
Durante su discurso, Marlaska intentó reflejar la indignación existente tras el fallecimiento de dos guardias civiles que perseguían una narcolancha en las costas de Huelva. Ante los abucheos, detuvo su intervención para manifestar su pesar:
«Entiendo vuestro dolor y vuestra indignación. No hay consuelo para la pérdida de Germán y Jerónimo. Lo comprendo porque comparto su pesar. Os lo digo claramente, estoy muy afectado», afirmó con firmeza.
A pesar de la reacción hostil de algunos asistentes, el ministro destacó que el Estado «nunca quedará indefenso» frente a los retos que plantean el narcotráfico y el crimen organizado, equiparando esa lucha a la que se mantuvo durante años contra el terrorismo.
Un llamamiento a la cohesión política
Tras la ceremonia, en declaraciones a la prensa, Grande-Marlaska lamentó la utilización política del sufrimiento y pidió recuperar el consenso en torno a las víctimas:
- Unidad contra la delincuencia: El ministro recalcó que la criminalidad organizada representa una amenaza directa para los valores democráticos y requiere un compromiso común.
- Crítica a la oposición: Señaló el aprovechamiento partidista de las víctimas y lanzó un reproche a quienes, en sus palabras, «no actuaron» en momentos anteriores.
- Justificación de su ausencia: Respecto a su falta en los funerales de Huelva —que generó críticas—, reiteró que el Ministerio estuvo representado por las «más altas instancias», mientras él supervisaba el despliegue sanitario por el brote de hantavirus en Canarias.
Compromiso nacional e internacional
Finalmente, el responsable de Interior reafirmó el compromiso del Gobierno con la movilización de recursos técnicos y humanos, calificando la lucha contra el narcotráfico como una prioridad suprema tanto dentro como fuera del país.
No obstante, el ambiente en Baeza evidenció la distancia que existe entre el ministerio y un sector de las fuerzas de seguridad que demanda mayor protección y recursos para hacer frente a la creciente agresividad de las organizaciones criminales en el litoral sur.
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