María Jesús Montero, vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, ha celebrado su última sesión de control parlamentario antes de dejar su puesto para presentarse en las próximas elecciones andaluzas. Con casi ocho años en su cargo, esta jornada ha supuesto un cierre importante en un contexto claramente marcado por la campaña electoral.
Durante su intervención, Montero solicitó al Partido Popular (PP) un compromiso más firme con la política basada en la verdad, instándolos a abandonar la desinformación y las falsedades. En sus palabras finales en el hemiciclo, pidió a los diputados del PP adoptar una conducta madura y responsable en sus declaraciones.
También expresó su agradecimiento a los grupos parlamentarios por el respaldo otorgado a las iniciativas del Gobierno durante su mandato, destacando la relevancia del trabajo colectivo para el bienestar común y mostrando confianza en el porvenir de su formación política.
Cerró su discurso con la frase «ladran, luego cabalgamos», la cual fue recibida con aplausos de distintos sectores del hemiciclo, incluidos miembros de formaciones como Sumar y ERC. Esta expresión refleja su determinación y seguridad en el rumbo político que ha elegido en Andalucía.
Al término de la sesión, Montero se mostró satisfecha con su trayectoria y comentó ante la prensa que estos años en la administración pública le han dejado enseñanzas valiosas, además de la oportunidad de conocer a personas excepcionales y afrontar distintos retos.
Antes de dejar Madrid, Montero reflexionó sobre la oposición que ha enfrentado, principalmente por parte del PP, y afirmó que percibe al partido como “desnortado” y sin una dirección clara, lo que ha dificultado el diálogo y ha generado un clima de confrontación constante.
Por su parte, el PP aprovechó la ocasión para cuestionar la gestión de Montero, señalando casos de corrupción y la ausencia de presupuestos adecuados como aspectos negativos de su administración. Entre los más críticos estuvo Carlos Rojas, diputado popular, quien responsabilizó a Montero de la actual situación de las finanzas públicas.
Montero respondió sin mostrarse afectada y rechazó las acusaciones del PP, señalando una supuesta hipocresía en la utilización del sufrimiento de las víctimas para criticar su labor. Este intercambio puso de manifiesto la tensión política de cara a las elecciones andaluzas.
La cita electoral en Andalucía está prevista para el 17 de mayo, y Montero emerge como una figura clave para el PSOE en la campaña. Con un discurso sólido y un programa definido, intentará movilizar el apoyo de los ciudadanos andaluces para conseguir la presidencia de la Junta.
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