CEUTA.– Lo que se consideraba el fin del mayor asentamiento improvisado de Ceuta ha resultado ser solo un intervalo temporal. Tan solo once días después de que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado disolvieran la acampada en la playa del Trampolín y los servicios municipales llevaran a cabo la limpieza del área, el litoral ceutí amanece este lunes otra vez ocupado por cientos de chozas construidas con palos, mantas y cartones.
La reaparición del campamento ocurre a pesar del traslado masivo de personas hacia las instalaciones de acogida habilitadas en Loma Colmenar y otros recursos estatales. No obstante, en pocas horas, miles de migrantes han decidido abandonar estos espacios y regresar a la misma franja de arena que habían ocupado tras las entradas masivas registradas en la ciudad.
Sensación de frustración y trabajo perdido
La realidad sobre el terreno refleja la insuficiencia de las medidas implementadas hasta ahora. El operativo policial para desalojar la zona y las tareas del personal de limpieza urbana no han logrado impedir la consolidación del asentamiento, que muestra una densidad de cabañas incluso mayor que la observada semanas atrás.
Este punto litoral, que continúa operando como lugar de distribución de alimentos por parte de Cruz Roja, sitúa nuevamente a la playa del Trampolín en el centro de la crisis de asistencia que enfrenta la ciudad autónoma, frustrando las expectativas de recuperar el uso público del espacio natural para los habitantes.
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