MADRID.— Los informes de inteligencia españoles señalan como probable que Marruecos realice futuras acciones encubiertas para aumentar la presión sobre Ceuta y Melilla. La inteligencia española encuadra esta situación dentro de lo que denominan «zona gris», descartando una posible intervención militar a corto o medio plazo para ocupar ambas ciudades autónomas, aunque prevén un incremento de la hostilidad mediante tácticas híbridas y métodos no convencionales.
La información, publicada por el diario El País, surge en un contexto de tensión política y social tras la avalancha migratoria a finales de julio en el espigón del Tarajal. La gestión de ese evento ha colocado a los servicios de inteligencia en el centro del debate debido a diferencias internas sobre el nivel de alerta emitido antes de la entrada masiva de miles de personas.
Tácticas híbridas: desinformación, ciberataques y sabotajes
La estrategia marroquí descrita en los documentos se sitúa dentro de una fricción constante sin llegar a un conflicto bélico directo. Entre las principales amenazas identificadas en la «zona gris» se encuentran:
- Impulso del flujo migratorio: Utilización y promoción de nuevas entradas irregulares con el propósito de desestabilizar la capacidad de asistencia y social de las ciudades autónomas.
- Guerra digital y amenazas cibernéticas: Posible realización de ciberataques contra organismos oficiales, como el Ministerio de Asuntos Exteriores, según mensajes detectados durante la crisis de julio.
- Guerra de información y desinformación: Difusión extensa de noticias falsas en redes sociales para modificar la opinión pública y crear alarma social.
- Sabotajes en infraestructuras: Potencial riesgo de acciones encubiertas dirigidas contra instalaciones estratégicas, como la red eléctrica de ambas ciudades autónomas.
Incertidumbres respecto a la cúpula alauita y tensión ministerial
A pesar de las sospechas sobre la inacción de las fuerzas marroquíes durante los incidentes de julio, los informes aclaran que no hay evidencias directas ni declaraciones oficiales que relacionen estos hechos con los círculos de poder más cercanos al rey Mohamed VI, a diferencia de crisis diplomáticas previas como la de mayo de 2021.
En el ámbito interno, el caso ha reavivado la polémica entre los Ministerios de Defensa e Interior acerca del papel del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Desde el Ejecutivo se mantiene que no se recibió alerta previa sobre la magnitud de la avalancha, aunque el debate continúa respecto al nivel de previsión disponible sobre las tácticas asimétricas previstas en la frontera sur.
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UNIRME GRATIS AL CANALMADRID.— Los informes de inteligencia españoles señalan como probable que Marruecos realice futuras acciones encubiertas para aumentar la presión sobre Ceuta y Melilla. La inteligencia española encuadra esta situación dentro de lo que denominan «zona gris», descartando una posible intervención militar a corto o medio plazo para ocupar ambas ciudades autónomas, aunque prevén un incremento de la hostilidad mediante tácticas híbridas y métodos no convencionales.
La información, publicada por el diario El País, surge en un contexto de tensión política y social tras la avalancha migratoria a finales de julio en el espigón del Tarajal. La gestión de ese evento ha colocado a los servicios de inteligencia en el centro del debate debido a diferencias internas sobre el nivel de alerta emitido antes de la entrada masiva de miles de personas.
Tácticas híbridas: desinformación, ciberataques y sabotajes
La estrategia marroquí descrita en los documentos se sitúa dentro de una fricción constante sin llegar a un conflicto bélico directo. Entre las principales amenazas identificadas en la «zona gris» se encuentran:
- Impulso del flujo migratorio: Utilización y promoción de nuevas entradas irregulares con el propósito de desestabilizar la capacidad de asistencia y social de las ciudades autónomas.
- Guerra digital y amenazas cibernéticas: Posible realización de ciberataques contra organismos oficiales, como el Ministerio de Asuntos Exteriores, según mensajes detectados durante la crisis de julio.
- Guerra de información y desinformación: Difusión extensa de noticias falsas en redes sociales para modificar la opinión pública y crear alarma social.
- Sabotajes en infraestructuras: Potencial riesgo de acciones encubiertas dirigidas contra instalaciones estratégicas, como la red eléctrica de ambas ciudades autónomas.
Incertidumbres respecto a la cúpula alauita y tensión ministerial
A pesar de las sospechas sobre la inacción de las fuerzas marroquíes durante los incidentes de julio, los informes aclaran que no hay evidencias directas ni declaraciones oficiales que relacionen estos hechos con los círculos de poder más cercanos al rey Mohamed VI, a diferencia de crisis diplomáticas previas como la de mayo de 2021.
En el ámbito interno, el caso ha reavivado la polémica entre los Ministerios de Defensa e Interior acerca del papel del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Desde el Ejecutivo se mantiene que no se recibió alerta previa sobre la magnitud de la avalancha, aunque el debate continúa respecto al nivel de previsión disponible sobre las tácticas asimétricas previstas en la frontera sur.
MADRID.— Los informes de inteligencia españoles señalan como probable que Marruecos realice futuras acciones encubiertas para aumentar la presión sobre Ceuta y Melilla. La inteligencia española encuadra esta situación dentro de lo que denominan «zona gris», descartando una posible intervención militar a corto o medio plazo para ocupar ambas ciudades autónomas, aunque prevén un incremento de la hostilidad mediante tácticas híbridas y métodos no convencionales.
La información, publicada por el diario El País, surge en un contexto de tensión política y social tras la avalancha migratoria a finales de julio en el espigón del Tarajal. La gestión de ese evento ha colocado a los servicios de inteligencia en el centro del debate debido a diferencias internas sobre el nivel de alerta emitido antes de la entrada masiva de miles de personas.
Tácticas híbridas: desinformación, ciberataques y sabotajes
La estrategia marroquí descrita en los documentos se sitúa dentro de una fricción constante sin llegar a un conflicto bélico directo. Entre las principales amenazas identificadas en la «zona gris» se encuentran:
- Impulso del flujo migratorio: Utilización y promoción de nuevas entradas irregulares con el propósito de desestabilizar la capacidad de asistencia y social de las ciudades autónomas.
- Guerra digital y amenazas cibernéticas: Posible realización de ciberataques contra organismos oficiales, como el Ministerio de Asuntos Exteriores, según mensajes detectados durante la crisis de julio.
- Guerra de información y desinformación: Difusión extensa de noticias falsas en redes sociales para modificar la opinión pública y crear alarma social.
- Sabotajes en infraestructuras: Potencial riesgo de acciones encubiertas dirigidas contra instalaciones estratégicas, como la red eléctrica de ambas ciudades autónomas.
Incertidumbres respecto a la cúpula alauita y tensión ministerial
A pesar de las sospechas sobre la inacción de las fuerzas marroquíes durante los incidentes de julio, los informes aclaran que no hay evidencias directas ni declaraciones oficiales que relacionen estos hechos con los círculos de poder más cercanos al rey Mohamed VI, a diferencia de crisis diplomáticas previas como la de mayo de 2021.
En el ámbito interno, el caso ha reavivado la polémica entre los Ministerios de Defensa e Interior acerca del papel del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Desde el Ejecutivo se mantiene que no se recibió alerta previa sobre la magnitud de la avalancha, aunque el debate continúa respecto al nivel de previsión disponible sobre las tácticas asimétricas previstas en la frontera sur.
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La información, publicada por el diario El País, surge en un contexto de tensión política y social tras la avalancha migratoria a finales de julio en el espigón del Tarajal. La gestión de ese evento ha colocado a los servicios de inteligencia en el centro del debate debido a diferencias internas sobre el nivel de alerta emitido antes de la entrada masiva de miles de personas.
Tácticas híbridas: desinformación, ciberataques y sabotajes
La estrategia marroquí descrita en los documentos se sitúa dentro de una fricción constante sin llegar a un conflicto bélico directo. Entre las principales amenazas identificadas en la «zona gris» se encuentran:
- Impulso del flujo migratorio: Utilización y promoción de nuevas entradas irregulares con el propósito de desestabilizar la capacidad de asistencia y social de las ciudades autónomas.
- Guerra digital y amenazas cibernéticas: Posible realización de ciberataques contra organismos oficiales, como el Ministerio de Asuntos Exteriores, según mensajes detectados durante la crisis de julio.
- Guerra de información y desinformación: Difusión extensa de noticias falsas en redes sociales para modificar la opinión pública y crear alarma social.
- Sabotajes en infraestructuras: Potencial riesgo de acciones encubiertas dirigidas contra instalaciones estratégicas, como la red eléctrica de ambas ciudades autónomas.
Incertidumbres respecto a la cúpula alauita y tensión ministerial
A pesar de las sospechas sobre la inacción de las fuerzas marroquíes durante los incidentes de julio, los informes aclaran que no hay evidencias directas ni declaraciones oficiales que relacionen estos hechos con los círculos de poder más cercanos al rey Mohamed VI, a diferencia de crisis diplomáticas previas como la de mayo de 2021.
En el ámbito interno, el caso ha reavivado la polémica entre los Ministerios de Defensa e Interior acerca del papel del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Desde el Ejecutivo se mantiene que no se recibió alerta previa sobre la magnitud de la avalancha, aunque el debate continúa respecto al nivel de previsión disponible sobre las tácticas asimétricas previstas en la frontera sur.
















