Los ministros de Interior de la Unión Europea se reunirán este martes en sesión extraordinaria para evaluar la crisis migratoria en Ceuta y acordar una respuesta conjunta. La reunión se realiza en un contexto de evidentes discrepancias entre los socios europeos, con varios gobiernos cuestionando la política española, mientras otros rechazan cualquier intento de aislar a España dentro del ámbito comunitario.
La videoconferencia comenzará a las 10:00 horas y congregará a los responsables de Interior de los Veintisiete en pleno agosto. La convocatoria se produce tras la llegada masiva de personas a Ceuta y la repercusión internacional generada por las imágenes de la frontera.
El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defenderá que España aplica una política migratoria responsable y conforme a la normativa europea.
Según la versión oficial, el Gobierno expondrá que su estrategia se fundamenta en la prevención y la cooperación con países de origen y tránsito, como Mauritania, Senegal, Gambia y Marruecos.
Marlaska resaltará que las entradas irregulares en España descendieron más de un 42% en 2025, un dato que se usará para responder a las críticas sobre un supuesto control fronterizo deficiente.
Sánchez solicitó a Bruselas una reunión urgente
El encuentro fue solicitado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mediante una carta dirigida a las instituciones europeas.
En su comunicación, Sánchez manifestó su preocupación por la reacción de algunos gobiernos y calificó de “asimétricas” las respuestas generadas por la crisis. También criticó las propuestas para excluir temporalmente a España del espacio Schengen.
El presidente atribuyó varios de esos posicionamientos a prejuicios, desinformación y agendas políticas, y defendió que no debe cuestionarse el compromiso español con las obligaciones comunitarias.
No obstante, la postura de Madrid se enfrenta a la de otros 22 países cuyos líderes enviaron una carta conjunta a los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea.
Veintidós países advierten de un posible efecto llamada
Los signatarios relacionaron la crisis en Ceuta con ciertas decisiones recientes en España, tales como la regularización de un gran número de migrantes y la sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones inmediatas de personas que acceden nadando.
A su parecer, estas medidas podrían funcionar como factores de atracción, facilitando el uso del sistema europeo de migración y asilo.
Los gobiernos también señalaron que podrían reforzar o reimplantar controles temporales si observan movimientos irregulares desde España hacia otros Estados miembros.
La carta fue firmada por líderes de países como Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Hungría, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumanía y Suecia.
Bruselas solicita mayor vigilancia en las fronteras exteriores
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió la necesidad de una respuesta unida y solidaria, aunque pidió intensificar la vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión.
Von der Leyen valoró positivamente la gestión realizada por España y Marruecos, pero indicó que Europa debe incrementar las acciones para evitar entradas irregulares.
Entre las medidas propuestas se incluyen el desarrollo de sistemas de alerta temprana, el refuerzo de la cooperación con terceros países, la lucha contra las redes de tráfico de personas, la agilización de retornos y la instalación de barreras físicas cuando sea necesaria.
Italia encabeza las críticas hacia España
El Gobierno italiano es uno de los más críticos con la actuación española. La primera ministra, Giorgia Meloni, anunció la implementación de controles en puertos y aeropuertos con conexiones con España como medida extraordinaria de seguridad.
Meloni señaló que las imágenes de Ceuta evidencian los riesgos que implica una inmigración irregular descontrolada y justificó las medidas como un método para prevenir posibles consecuencias en Italia.
La respuesta española consistió en llamar a consultas al embajador italiano. Pedro Sánchez recordó que Italia recibe un mayor número de entradas irregulares que España y exigió respeto a los tratados europeos y a las cifras oficiales.
Marlaska calificó la postura italiana como “egoísta” y pidió mayor solidaridad entre los socios comunitarios. Además, subrayó que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, por lo que algunas críticas se basan en interpretaciones erróneas o intereses políticos.
Finlandia y Dinamarca endurecen su posición
Finlandia y Dinamarca también han exigido medidas más estrictas contra España.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, planteó la posibilidad de suspender la cooperación Schengen si no se garantiza el control efectivo de las fronteras exteriores.
Desde Finlandia acusaron a España de no proteger adecuadamente la frontera europea y respaldaron la postura defendida por Meloni.
Estas declaraciones han aumentado la tensión antes de la reunión y reflejan la división existente dentro de la Unión respecto a la respuesta que debe darse ante la situación.
Francia, Portugal y Estonia rechazan aislar a España
Varios gobiernos europeos se han opuesto a cualquier medida que implique la suspensión de Schengen para España.
Francia destacó la buena colaboración con las autoridades españolas en materia migratoria. Su ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que no hay razones para excluir a España del espacio de libre circulación.
Portugal no considera justificada esta medida, aunque advirtió que algunas políticas españolas podrían generar un efecto llamada.
Estonia fue más categórica y calificó de “traición” la posible exclusión de España, al entender que ello supondría abandonar a un socio tanto de la Unión Europea como de la OTAN en un momento de crisis.
La reunión extraordinaria estará marcada, en consecuencia, por dos posturas: los países que piden endurecer las medidas contra España y los que defienden una respuesta europea coordinada sin cuestionar su pertenencia al espacio comunitario.
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La videoconferencia comenzará a las 10:00 horas y congregará a los responsables de Interior de los Veintisiete en pleno agosto. La convocatoria se produce tras la llegada masiva de personas a Ceuta y la repercusión internacional generada por las imágenes de la frontera.
El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defenderá que España aplica una política migratoria responsable y conforme a la normativa europea.
Según la versión oficial, el Gobierno expondrá que su estrategia se fundamenta en la prevención y la cooperación con países de origen y tránsito, como Mauritania, Senegal, Gambia y Marruecos.
Marlaska resaltará que las entradas irregulares en España descendieron más de un 42% en 2025, un dato que se usará para responder a las críticas sobre un supuesto control fronterizo deficiente.
Sánchez solicitó a Bruselas una reunión urgente
El encuentro fue solicitado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mediante una carta dirigida a las instituciones europeas.
En su comunicación, Sánchez manifestó su preocupación por la reacción de algunos gobiernos y calificó de “asimétricas” las respuestas generadas por la crisis. También criticó las propuestas para excluir temporalmente a España del espacio Schengen.
El presidente atribuyó varios de esos posicionamientos a prejuicios, desinformación y agendas políticas, y defendió que no debe cuestionarse el compromiso español con las obligaciones comunitarias.
No obstante, la postura de Madrid se enfrenta a la de otros 22 países cuyos líderes enviaron una carta conjunta a los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea.
Veintidós países advierten de un posible efecto llamada
Los signatarios relacionaron la crisis en Ceuta con ciertas decisiones recientes en España, tales como la regularización de un gran número de migrantes y la sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones inmediatas de personas que acceden nadando.
A su parecer, estas medidas podrían funcionar como factores de atracción, facilitando el uso del sistema europeo de migración y asilo.
Los gobiernos también señalaron que podrían reforzar o reimplantar controles temporales si observan movimientos irregulares desde España hacia otros Estados miembros.
La carta fue firmada por líderes de países como Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Hungría, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumanía y Suecia.
Bruselas solicita mayor vigilancia en las fronteras exteriores
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió la necesidad de una respuesta unida y solidaria, aunque pidió intensificar la vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión.
Von der Leyen valoró positivamente la gestión realizada por España y Marruecos, pero indicó que Europa debe incrementar las acciones para evitar entradas irregulares.
Entre las medidas propuestas se incluyen el desarrollo de sistemas de alerta temprana, el refuerzo de la cooperación con terceros países, la lucha contra las redes de tráfico de personas, la agilización de retornos y la instalación de barreras físicas cuando sea necesaria.
Italia encabeza las críticas hacia España
El Gobierno italiano es uno de los más críticos con la actuación española. La primera ministra, Giorgia Meloni, anunció la implementación de controles en puertos y aeropuertos con conexiones con España como medida extraordinaria de seguridad.
Meloni señaló que las imágenes de Ceuta evidencian los riesgos que implica una inmigración irregular descontrolada y justificó las medidas como un método para prevenir posibles consecuencias en Italia.
La respuesta española consistió en llamar a consultas al embajador italiano. Pedro Sánchez recordó que Italia recibe un mayor número de entradas irregulares que España y exigió respeto a los tratados europeos y a las cifras oficiales.
Marlaska calificó la postura italiana como “egoísta” y pidió mayor solidaridad entre los socios comunitarios. Además, subrayó que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, por lo que algunas críticas se basan en interpretaciones erróneas o intereses políticos.
Finlandia y Dinamarca endurecen su posición
Finlandia y Dinamarca también han exigido medidas más estrictas contra España.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, planteó la posibilidad de suspender la cooperación Schengen si no se garantiza el control efectivo de las fronteras exteriores.
Desde Finlandia acusaron a España de no proteger adecuadamente la frontera europea y respaldaron la postura defendida por Meloni.
Estas declaraciones han aumentado la tensión antes de la reunión y reflejan la división existente dentro de la Unión respecto a la respuesta que debe darse ante la situación.
Francia, Portugal y Estonia rechazan aislar a España
Varios gobiernos europeos se han opuesto a cualquier medida que implique la suspensión de Schengen para España.
Francia destacó la buena colaboración con las autoridades españolas en materia migratoria. Su ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que no hay razones para excluir a España del espacio de libre circulación.
Portugal no considera justificada esta medida, aunque advirtió que algunas políticas españolas podrían generar un efecto llamada.
Estonia fue más categórica y calificó de “traición” la posible exclusión de España, al entender que ello supondría abandonar a un socio tanto de la Unión Europea como de la OTAN en un momento de crisis.
La reunión extraordinaria estará marcada, en consecuencia, por dos posturas: los países que piden endurecer las medidas contra España y los que defienden una respuesta europea coordinada sin cuestionar su pertenencia al espacio comunitario.
Los ministros de Interior de la Unión Europea se reunirán este martes en sesión extraordinaria para evaluar la crisis migratoria en Ceuta y acordar una respuesta conjunta. La reunión se realiza en un contexto de evidentes discrepancias entre los socios europeos, con varios gobiernos cuestionando la política española, mientras otros rechazan cualquier intento de aislar a España dentro del ámbito comunitario.
La videoconferencia comenzará a las 10:00 horas y congregará a los responsables de Interior de los Veintisiete en pleno agosto. La convocatoria se produce tras la llegada masiva de personas a Ceuta y la repercusión internacional generada por las imágenes de la frontera.
El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defenderá que España aplica una política migratoria responsable y conforme a la normativa europea.
Según la versión oficial, el Gobierno expondrá que su estrategia se fundamenta en la prevención y la cooperación con países de origen y tránsito, como Mauritania, Senegal, Gambia y Marruecos.
Marlaska resaltará que las entradas irregulares en España descendieron más de un 42% en 2025, un dato que se usará para responder a las críticas sobre un supuesto control fronterizo deficiente.
Sánchez solicitó a Bruselas una reunión urgente
El encuentro fue solicitado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mediante una carta dirigida a las instituciones europeas.
En su comunicación, Sánchez manifestó su preocupación por la reacción de algunos gobiernos y calificó de “asimétricas” las respuestas generadas por la crisis. También criticó las propuestas para excluir temporalmente a España del espacio Schengen.
El presidente atribuyó varios de esos posicionamientos a prejuicios, desinformación y agendas políticas, y defendió que no debe cuestionarse el compromiso español con las obligaciones comunitarias.
No obstante, la postura de Madrid se enfrenta a la de otros 22 países cuyos líderes enviaron una carta conjunta a los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea.
Veintidós países advierten de un posible efecto llamada
Los signatarios relacionaron la crisis en Ceuta con ciertas decisiones recientes en España, tales como la regularización de un gran número de migrantes y la sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones inmediatas de personas que acceden nadando.
A su parecer, estas medidas podrían funcionar como factores de atracción, facilitando el uso del sistema europeo de migración y asilo.
Los gobiernos también señalaron que podrían reforzar o reimplantar controles temporales si observan movimientos irregulares desde España hacia otros Estados miembros.
La carta fue firmada por líderes de países como Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Hungría, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumanía y Suecia.
Bruselas solicita mayor vigilancia en las fronteras exteriores
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió la necesidad de una respuesta unida y solidaria, aunque pidió intensificar la vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión.
Von der Leyen valoró positivamente la gestión realizada por España y Marruecos, pero indicó que Europa debe incrementar las acciones para evitar entradas irregulares.
Entre las medidas propuestas se incluyen el desarrollo de sistemas de alerta temprana, el refuerzo de la cooperación con terceros países, la lucha contra las redes de tráfico de personas, la agilización de retornos y la instalación de barreras físicas cuando sea necesaria.
Italia encabeza las críticas hacia España
El Gobierno italiano es uno de los más críticos con la actuación española. La primera ministra, Giorgia Meloni, anunció la implementación de controles en puertos y aeropuertos con conexiones con España como medida extraordinaria de seguridad.
Meloni señaló que las imágenes de Ceuta evidencian los riesgos que implica una inmigración irregular descontrolada y justificó las medidas como un método para prevenir posibles consecuencias en Italia.
La respuesta española consistió en llamar a consultas al embajador italiano. Pedro Sánchez recordó que Italia recibe un mayor número de entradas irregulares que España y exigió respeto a los tratados europeos y a las cifras oficiales.
Marlaska calificó la postura italiana como “egoísta” y pidió mayor solidaridad entre los socios comunitarios. Además, subrayó que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, por lo que algunas críticas se basan en interpretaciones erróneas o intereses políticos.
Finlandia y Dinamarca endurecen su posición
Finlandia y Dinamarca también han exigido medidas más estrictas contra España.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, planteó la posibilidad de suspender la cooperación Schengen si no se garantiza el control efectivo de las fronteras exteriores.
Desde Finlandia acusaron a España de no proteger adecuadamente la frontera europea y respaldaron la postura defendida por Meloni.
Estas declaraciones han aumentado la tensión antes de la reunión y reflejan la división existente dentro de la Unión respecto a la respuesta que debe darse ante la situación.
Francia, Portugal y Estonia rechazan aislar a España
Varios gobiernos europeos se han opuesto a cualquier medida que implique la suspensión de Schengen para España.
Francia destacó la buena colaboración con las autoridades españolas en materia migratoria. Su ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que no hay razones para excluir a España del espacio de libre circulación.
Portugal no considera justificada esta medida, aunque advirtió que algunas políticas españolas podrían generar un efecto llamada.
Estonia fue más categórica y calificó de “traición” la posible exclusión de España, al entender que ello supondría abandonar a un socio tanto de la Unión Europea como de la OTAN en un momento de crisis.
La reunión extraordinaria estará marcada, en consecuencia, por dos posturas: los países que piden endurecer las medidas contra España y los que defienden una respuesta europea coordinada sin cuestionar su pertenencia al espacio comunitario.
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La videoconferencia comenzará a las 10:00 horas y congregará a los responsables de Interior de los Veintisiete en pleno agosto. La convocatoria se produce tras la llegada masiva de personas a Ceuta y la repercusión internacional generada por las imágenes de la frontera.
El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defenderá que España aplica una política migratoria responsable y conforme a la normativa europea.
Según la versión oficial, el Gobierno expondrá que su estrategia se fundamenta en la prevención y la cooperación con países de origen y tránsito, como Mauritania, Senegal, Gambia y Marruecos.
Marlaska resaltará que las entradas irregulares en España descendieron más de un 42% en 2025, un dato que se usará para responder a las críticas sobre un supuesto control fronterizo deficiente.
Sánchez solicitó a Bruselas una reunión urgente
El encuentro fue solicitado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mediante una carta dirigida a las instituciones europeas.
En su comunicación, Sánchez manifestó su preocupación por la reacción de algunos gobiernos y calificó de “asimétricas” las respuestas generadas por la crisis. También criticó las propuestas para excluir temporalmente a España del espacio Schengen.
El presidente atribuyó varios de esos posicionamientos a prejuicios, desinformación y agendas políticas, y defendió que no debe cuestionarse el compromiso español con las obligaciones comunitarias.
No obstante, la postura de Madrid se enfrenta a la de otros 22 países cuyos líderes enviaron una carta conjunta a los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea.
Veintidós países advierten de un posible efecto llamada
Los signatarios relacionaron la crisis en Ceuta con ciertas decisiones recientes en España, tales como la regularización de un gran número de migrantes y la sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones inmediatas de personas que acceden nadando.
A su parecer, estas medidas podrían funcionar como factores de atracción, facilitando el uso del sistema europeo de migración y asilo.
Los gobiernos también señalaron que podrían reforzar o reimplantar controles temporales si observan movimientos irregulares desde España hacia otros Estados miembros.
La carta fue firmada por líderes de países como Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Hungría, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumanía y Suecia.
Bruselas solicita mayor vigilancia en las fronteras exteriores
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió la necesidad de una respuesta unida y solidaria, aunque pidió intensificar la vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión.
Von der Leyen valoró positivamente la gestión realizada por España y Marruecos, pero indicó que Europa debe incrementar las acciones para evitar entradas irregulares.
Entre las medidas propuestas se incluyen el desarrollo de sistemas de alerta temprana, el refuerzo de la cooperación con terceros países, la lucha contra las redes de tráfico de personas, la agilización de retornos y la instalación de barreras físicas cuando sea necesaria.
Italia encabeza las críticas hacia España
El Gobierno italiano es uno de los más críticos con la actuación española. La primera ministra, Giorgia Meloni, anunció la implementación de controles en puertos y aeropuertos con conexiones con España como medida extraordinaria de seguridad.
Meloni señaló que las imágenes de Ceuta evidencian los riesgos que implica una inmigración irregular descontrolada y justificó las medidas como un método para prevenir posibles consecuencias en Italia.
La respuesta española consistió en llamar a consultas al embajador italiano. Pedro Sánchez recordó que Italia recibe un mayor número de entradas irregulares que España y exigió respeto a los tratados europeos y a las cifras oficiales.
Marlaska calificó la postura italiana como “egoísta” y pidió mayor solidaridad entre los socios comunitarios. Además, subrayó que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, por lo que algunas críticas se basan en interpretaciones erróneas o intereses políticos.
Finlandia y Dinamarca endurecen su posición
Finlandia y Dinamarca también han exigido medidas más estrictas contra España.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, planteó la posibilidad de suspender la cooperación Schengen si no se garantiza el control efectivo de las fronteras exteriores.
Desde Finlandia acusaron a España de no proteger adecuadamente la frontera europea y respaldaron la postura defendida por Meloni.
Estas declaraciones han aumentado la tensión antes de la reunión y reflejan la división existente dentro de la Unión respecto a la respuesta que debe darse ante la situación.
Francia, Portugal y Estonia rechazan aislar a España
Varios gobiernos europeos se han opuesto a cualquier medida que implique la suspensión de Schengen para España.
Francia destacó la buena colaboración con las autoridades españolas en materia migratoria. Su ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que no hay razones para excluir a España del espacio de libre circulación.
Portugal no considera justificada esta medida, aunque advirtió que algunas políticas españolas podrían generar un efecto llamada.
Estonia fue más categórica y calificó de “traición” la posible exclusión de España, al entender que ello supondría abandonar a un socio tanto de la Unión Europea como de la OTAN en un momento de crisis.
La reunión extraordinaria estará marcada, en consecuencia, por dos posturas: los países que piden endurecer las medidas contra España y los que defienden una respuesta europea coordinada sin cuestionar su pertenencia al espacio comunitario.
Los ministros de Interior de la Unión Europea se reunirán este martes en sesión extraordinaria para evaluar la crisis migratoria en Ceuta y acordar una respuesta conjunta. La reunión se realiza en un contexto de evidentes discrepancias entre los socios europeos, con varios gobiernos cuestionando la política española, mientras otros rechazan cualquier intento de aislar a España dentro del ámbito comunitario.
La videoconferencia comenzará a las 10:00 horas y congregará a los responsables de Interior de los Veintisiete en pleno agosto. La convocatoria se produce tras la llegada masiva de personas a Ceuta y la repercusión internacional generada por las imágenes de la frontera.
El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defenderá que España aplica una política migratoria responsable y conforme a la normativa europea.
Según la versión oficial, el Gobierno expondrá que su estrategia se fundamenta en la prevención y la cooperación con países de origen y tránsito, como Mauritania, Senegal, Gambia y Marruecos.
Marlaska resaltará que las entradas irregulares en España descendieron más de un 42% en 2025, un dato que se usará para responder a las críticas sobre un supuesto control fronterizo deficiente.
Sánchez solicitó a Bruselas una reunión urgente
El encuentro fue solicitado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mediante una carta dirigida a las instituciones europeas.
En su comunicación, Sánchez manifestó su preocupación por la reacción de algunos gobiernos y calificó de “asimétricas” las respuestas generadas por la crisis. También criticó las propuestas para excluir temporalmente a España del espacio Schengen.
El presidente atribuyó varios de esos posicionamientos a prejuicios, desinformación y agendas políticas, y defendió que no debe cuestionarse el compromiso español con las obligaciones comunitarias.
No obstante, la postura de Madrid se enfrenta a la de otros 22 países cuyos líderes enviaron una carta conjunta a los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea.
Veintidós países advierten de un posible efecto llamada
Los signatarios relacionaron la crisis en Ceuta con ciertas decisiones recientes en España, tales como la regularización de un gran número de migrantes y la sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones inmediatas de personas que acceden nadando.
A su parecer, estas medidas podrían funcionar como factores de atracción, facilitando el uso del sistema europeo de migración y asilo.
Los gobiernos también señalaron que podrían reforzar o reimplantar controles temporales si observan movimientos irregulares desde España hacia otros Estados miembros.
La carta fue firmada por líderes de países como Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Hungría, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumanía y Suecia.
Bruselas solicita mayor vigilancia en las fronteras exteriores
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió la necesidad de una respuesta unida y solidaria, aunque pidió intensificar la vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión.
Von der Leyen valoró positivamente la gestión realizada por España y Marruecos, pero indicó que Europa debe incrementar las acciones para evitar entradas irregulares.
Entre las medidas propuestas se incluyen el desarrollo de sistemas de alerta temprana, el refuerzo de la cooperación con terceros países, la lucha contra las redes de tráfico de personas, la agilización de retornos y la instalación de barreras físicas cuando sea necesaria.
Italia encabeza las críticas hacia España
El Gobierno italiano es uno de los más críticos con la actuación española. La primera ministra, Giorgia Meloni, anunció la implementación de controles en puertos y aeropuertos con conexiones con España como medida extraordinaria de seguridad.
Meloni señaló que las imágenes de Ceuta evidencian los riesgos que implica una inmigración irregular descontrolada y justificó las medidas como un método para prevenir posibles consecuencias en Italia.
La respuesta española consistió en llamar a consultas al embajador italiano. Pedro Sánchez recordó que Italia recibe un mayor número de entradas irregulares que España y exigió respeto a los tratados europeos y a las cifras oficiales.
Marlaska calificó la postura italiana como “egoísta” y pidió mayor solidaridad entre los socios comunitarios. Además, subrayó que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, por lo que algunas críticas se basan en interpretaciones erróneas o intereses políticos.
Finlandia y Dinamarca endurecen su posición
Finlandia y Dinamarca también han exigido medidas más estrictas contra España.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, planteó la posibilidad de suspender la cooperación Schengen si no se garantiza el control efectivo de las fronteras exteriores.
Desde Finlandia acusaron a España de no proteger adecuadamente la frontera europea y respaldaron la postura defendida por Meloni.
Estas declaraciones han aumentado la tensión antes de la reunión y reflejan la división existente dentro de la Unión respecto a la respuesta que debe darse ante la situación.
Francia, Portugal y Estonia rechazan aislar a España
Varios gobiernos europeos se han opuesto a cualquier medida que implique la suspensión de Schengen para España.
Francia destacó la buena colaboración con las autoridades españolas en materia migratoria. Su ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que no hay razones para excluir a España del espacio de libre circulación.
Portugal no considera justificada esta medida, aunque advirtió que algunas políticas españolas podrían generar un efecto llamada.
Estonia fue más categórica y calificó de “traición” la posible exclusión de España, al entender que ello supondría abandonar a un socio tanto de la Unión Europea como de la OTAN en un momento de crisis.
La reunión extraordinaria estará marcada, en consecuencia, por dos posturas: los países que piden endurecer las medidas contra España y los que defienden una respuesta europea coordinada sin cuestionar su pertenencia al espacio comunitario.
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UNIRME GRATIS AL CANALLos ministros de Interior de la Unión Europea se reunirán este martes en sesión extraordinaria para evaluar la crisis migratoria en Ceuta y acordar una respuesta conjunta. La reunión se realiza en un contexto de evidentes discrepancias entre los socios europeos, con varios gobiernos cuestionando la política española, mientras otros rechazan cualquier intento de aislar a España dentro del ámbito comunitario.
La videoconferencia comenzará a las 10:00 horas y congregará a los responsables de Interior de los Veintisiete en pleno agosto. La convocatoria se produce tras la llegada masiva de personas a Ceuta y la repercusión internacional generada por las imágenes de la frontera.
El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defenderá que España aplica una política migratoria responsable y conforme a la normativa europea.
Según la versión oficial, el Gobierno expondrá que su estrategia se fundamenta en la prevención y la cooperación con países de origen y tránsito, como Mauritania, Senegal, Gambia y Marruecos.
Marlaska resaltará que las entradas irregulares en España descendieron más de un 42% en 2025, un dato que se usará para responder a las críticas sobre un supuesto control fronterizo deficiente.
Sánchez solicitó a Bruselas una reunión urgente
El encuentro fue solicitado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mediante una carta dirigida a las instituciones europeas.
En su comunicación, Sánchez manifestó su preocupación por la reacción de algunos gobiernos y calificó de “asimétricas” las respuestas generadas por la crisis. También criticó las propuestas para excluir temporalmente a España del espacio Schengen.
El presidente atribuyó varios de esos posicionamientos a prejuicios, desinformación y agendas políticas, y defendió que no debe cuestionarse el compromiso español con las obligaciones comunitarias.
No obstante, la postura de Madrid se enfrenta a la de otros 22 países cuyos líderes enviaron una carta conjunta a los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea.
Veintidós países advierten de un posible efecto llamada
Los signatarios relacionaron la crisis en Ceuta con ciertas decisiones recientes en España, tales como la regularización de un gran número de migrantes y la sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones inmediatas de personas que acceden nadando.
A su parecer, estas medidas podrían funcionar como factores de atracción, facilitando el uso del sistema europeo de migración y asilo.
Los gobiernos también señalaron que podrían reforzar o reimplantar controles temporales si observan movimientos irregulares desde España hacia otros Estados miembros.
La carta fue firmada por líderes de países como Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Hungría, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumanía y Suecia.
Bruselas solicita mayor vigilancia en las fronteras exteriores
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió la necesidad de una respuesta unida y solidaria, aunque pidió intensificar la vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión.
Von der Leyen valoró positivamente la gestión realizada por España y Marruecos, pero indicó que Europa debe incrementar las acciones para evitar entradas irregulares.
Entre las medidas propuestas se incluyen el desarrollo de sistemas de alerta temprana, el refuerzo de la cooperación con terceros países, la lucha contra las redes de tráfico de personas, la agilización de retornos y la instalación de barreras físicas cuando sea necesaria.
Italia encabeza las críticas hacia España
El Gobierno italiano es uno de los más críticos con la actuación española. La primera ministra, Giorgia Meloni, anunció la implementación de controles en puertos y aeropuertos con conexiones con España como medida extraordinaria de seguridad.
Meloni señaló que las imágenes de Ceuta evidencian los riesgos que implica una inmigración irregular descontrolada y justificó las medidas como un método para prevenir posibles consecuencias en Italia.
La respuesta española consistió en llamar a consultas al embajador italiano. Pedro Sánchez recordó que Italia recibe un mayor número de entradas irregulares que España y exigió respeto a los tratados europeos y a las cifras oficiales.
Marlaska calificó la postura italiana como “egoísta” y pidió mayor solidaridad entre los socios comunitarios. Además, subrayó que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, por lo que algunas críticas se basan en interpretaciones erróneas o intereses políticos.
Finlandia y Dinamarca endurecen su posición
Finlandia y Dinamarca también han exigido medidas más estrictas contra España.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, planteó la posibilidad de suspender la cooperación Schengen si no se garantiza el control efectivo de las fronteras exteriores.
Desde Finlandia acusaron a España de no proteger adecuadamente la frontera europea y respaldaron la postura defendida por Meloni.
Estas declaraciones han aumentado la tensión antes de la reunión y reflejan la división existente dentro de la Unión respecto a la respuesta que debe darse ante la situación.
Francia, Portugal y Estonia rechazan aislar a España
Varios gobiernos europeos se han opuesto a cualquier medida que implique la suspensión de Schengen para España.
Francia destacó la buena colaboración con las autoridades españolas en materia migratoria. Su ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que no hay razones para excluir a España del espacio de libre circulación.
Portugal no considera justificada esta medida, aunque advirtió que algunas políticas españolas podrían generar un efecto llamada.
Estonia fue más categórica y calificó de “traición” la posible exclusión de España, al entender que ello supondría abandonar a un socio tanto de la Unión Europea como de la OTAN en un momento de crisis.
La reunión extraordinaria estará marcada, en consecuencia, por dos posturas: los países que piden endurecer las medidas contra España y los que defienden una respuesta europea coordinada sin cuestionar su pertenencia al espacio comunitario.
Los ministros de Interior de la Unión Europea se reunirán este martes en sesión extraordinaria para evaluar la crisis migratoria en Ceuta y acordar una respuesta conjunta. La reunión se realiza en un contexto de evidentes discrepancias entre los socios europeos, con varios gobiernos cuestionando la política española, mientras otros rechazan cualquier intento de aislar a España dentro del ámbito comunitario.
La videoconferencia comenzará a las 10:00 horas y congregará a los responsables de Interior de los Veintisiete en pleno agosto. La convocatoria se produce tras la llegada masiva de personas a Ceuta y la repercusión internacional generada por las imágenes de la frontera.
El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defenderá que España aplica una política migratoria responsable y conforme a la normativa europea.
Según la versión oficial, el Gobierno expondrá que su estrategia se fundamenta en la prevención y la cooperación con países de origen y tránsito, como Mauritania, Senegal, Gambia y Marruecos.
Marlaska resaltará que las entradas irregulares en España descendieron más de un 42% en 2025, un dato que se usará para responder a las críticas sobre un supuesto control fronterizo deficiente.
Sánchez solicitó a Bruselas una reunión urgente
El encuentro fue solicitado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mediante una carta dirigida a las instituciones europeas.
En su comunicación, Sánchez manifestó su preocupación por la reacción de algunos gobiernos y calificó de “asimétricas” las respuestas generadas por la crisis. También criticó las propuestas para excluir temporalmente a España del espacio Schengen.
El presidente atribuyó varios de esos posicionamientos a prejuicios, desinformación y agendas políticas, y defendió que no debe cuestionarse el compromiso español con las obligaciones comunitarias.
No obstante, la postura de Madrid se enfrenta a la de otros 22 países cuyos líderes enviaron una carta conjunta a los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea.
Veintidós países advierten de un posible efecto llamada
Los signatarios relacionaron la crisis en Ceuta con ciertas decisiones recientes en España, tales como la regularización de un gran número de migrantes y la sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones inmediatas de personas que acceden nadando.
A su parecer, estas medidas podrían funcionar como factores de atracción, facilitando el uso del sistema europeo de migración y asilo.
Los gobiernos también señalaron que podrían reforzar o reimplantar controles temporales si observan movimientos irregulares desde España hacia otros Estados miembros.
La carta fue firmada por líderes de países como Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Hungría, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumanía y Suecia.
Bruselas solicita mayor vigilancia en las fronteras exteriores
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió la necesidad de una respuesta unida y solidaria, aunque pidió intensificar la vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión.
Von der Leyen valoró positivamente la gestión realizada por España y Marruecos, pero indicó que Europa debe incrementar las acciones para evitar entradas irregulares.
Entre las medidas propuestas se incluyen el desarrollo de sistemas de alerta temprana, el refuerzo de la cooperación con terceros países, la lucha contra las redes de tráfico de personas, la agilización de retornos y la instalación de barreras físicas cuando sea necesaria.
Italia encabeza las críticas hacia España
El Gobierno italiano es uno de los más críticos con la actuación española. La primera ministra, Giorgia Meloni, anunció la implementación de controles en puertos y aeropuertos con conexiones con España como medida extraordinaria de seguridad.
Meloni señaló que las imágenes de Ceuta evidencian los riesgos que implica una inmigración irregular descontrolada y justificó las medidas como un método para prevenir posibles consecuencias en Italia.
La respuesta española consistió en llamar a consultas al embajador italiano. Pedro Sánchez recordó que Italia recibe un mayor número de entradas irregulares que España y exigió respeto a los tratados europeos y a las cifras oficiales.
Marlaska calificó la postura italiana como “egoísta” y pidió mayor solidaridad entre los socios comunitarios. Además, subrayó que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, por lo que algunas críticas se basan en interpretaciones erróneas o intereses políticos.
Finlandia y Dinamarca endurecen su posición
Finlandia y Dinamarca también han exigido medidas más estrictas contra España.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, planteó la posibilidad de suspender la cooperación Schengen si no se garantiza el control efectivo de las fronteras exteriores.
Desde Finlandia acusaron a España de no proteger adecuadamente la frontera europea y respaldaron la postura defendida por Meloni.
Estas declaraciones han aumentado la tensión antes de la reunión y reflejan la división existente dentro de la Unión respecto a la respuesta que debe darse ante la situación.
Francia, Portugal y Estonia rechazan aislar a España
Varios gobiernos europeos se han opuesto a cualquier medida que implique la suspensión de Schengen para España.
Francia destacó la buena colaboración con las autoridades españolas en materia migratoria. Su ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que no hay razones para excluir a España del espacio de libre circulación.
Portugal no considera justificada esta medida, aunque advirtió que algunas políticas españolas podrían generar un efecto llamada.
Estonia fue más categórica y calificó de “traición” la posible exclusión de España, al entender que ello supondría abandonar a un socio tanto de la Unión Europea como de la OTAN en un momento de crisis.
La reunión extraordinaria estará marcada, en consecuencia, por dos posturas: los países que piden endurecer las medidas contra España y los que defienden una respuesta europea coordinada sin cuestionar su pertenencia al espacio comunitario.
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UNIRME GRATIS AL CANALLos ministros de Interior de la Unión Europea se reunirán este martes en sesión extraordinaria para evaluar la crisis migratoria en Ceuta y acordar una respuesta conjunta. La reunión se realiza en un contexto de evidentes discrepancias entre los socios europeos, con varios gobiernos cuestionando la política española, mientras otros rechazan cualquier intento de aislar a España dentro del ámbito comunitario.
La videoconferencia comenzará a las 10:00 horas y congregará a los responsables de Interior de los Veintisiete en pleno agosto. La convocatoria se produce tras la llegada masiva de personas a Ceuta y la repercusión internacional generada por las imágenes de la frontera.
El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defenderá que España aplica una política migratoria responsable y conforme a la normativa europea.
Según la versión oficial, el Gobierno expondrá que su estrategia se fundamenta en la prevención y la cooperación con países de origen y tránsito, como Mauritania, Senegal, Gambia y Marruecos.
Marlaska resaltará que las entradas irregulares en España descendieron más de un 42% en 2025, un dato que se usará para responder a las críticas sobre un supuesto control fronterizo deficiente.
Sánchez solicitó a Bruselas una reunión urgente
El encuentro fue solicitado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mediante una carta dirigida a las instituciones europeas.
En su comunicación, Sánchez manifestó su preocupación por la reacción de algunos gobiernos y calificó de “asimétricas” las respuestas generadas por la crisis. También criticó las propuestas para excluir temporalmente a España del espacio Schengen.
El presidente atribuyó varios de esos posicionamientos a prejuicios, desinformación y agendas políticas, y defendió que no debe cuestionarse el compromiso español con las obligaciones comunitarias.
No obstante, la postura de Madrid se enfrenta a la de otros 22 países cuyos líderes enviaron una carta conjunta a los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea.
Veintidós países advierten de un posible efecto llamada
Los signatarios relacionaron la crisis en Ceuta con ciertas decisiones recientes en España, tales como la regularización de un gran número de migrantes y la sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones inmediatas de personas que acceden nadando.
A su parecer, estas medidas podrían funcionar como factores de atracción, facilitando el uso del sistema europeo de migración y asilo.
Los gobiernos también señalaron que podrían reforzar o reimplantar controles temporales si observan movimientos irregulares desde España hacia otros Estados miembros.
La carta fue firmada por líderes de países como Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Hungría, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumanía y Suecia.
Bruselas solicita mayor vigilancia en las fronteras exteriores
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió la necesidad de una respuesta unida y solidaria, aunque pidió intensificar la vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión.
Von der Leyen valoró positivamente la gestión realizada por España y Marruecos, pero indicó que Europa debe incrementar las acciones para evitar entradas irregulares.
Entre las medidas propuestas se incluyen el desarrollo de sistemas de alerta temprana, el refuerzo de la cooperación con terceros países, la lucha contra las redes de tráfico de personas, la agilización de retornos y la instalación de barreras físicas cuando sea necesaria.
Italia encabeza las críticas hacia España
El Gobierno italiano es uno de los más críticos con la actuación española. La primera ministra, Giorgia Meloni, anunció la implementación de controles en puertos y aeropuertos con conexiones con España como medida extraordinaria de seguridad.
Meloni señaló que las imágenes de Ceuta evidencian los riesgos que implica una inmigración irregular descontrolada y justificó las medidas como un método para prevenir posibles consecuencias en Italia.
La respuesta española consistió en llamar a consultas al embajador italiano. Pedro Sánchez recordó que Italia recibe un mayor número de entradas irregulares que España y exigió respeto a los tratados europeos y a las cifras oficiales.
Marlaska calificó la postura italiana como “egoísta” y pidió mayor solidaridad entre los socios comunitarios. Además, subrayó que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, por lo que algunas críticas se basan en interpretaciones erróneas o intereses políticos.
Finlandia y Dinamarca endurecen su posición
Finlandia y Dinamarca también han exigido medidas más estrictas contra España.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, planteó la posibilidad de suspender la cooperación Schengen si no se garantiza el control efectivo de las fronteras exteriores.
Desde Finlandia acusaron a España de no proteger adecuadamente la frontera europea y respaldaron la postura defendida por Meloni.
Estas declaraciones han aumentado la tensión antes de la reunión y reflejan la división existente dentro de la Unión respecto a la respuesta que debe darse ante la situación.
Francia, Portugal y Estonia rechazan aislar a España
Varios gobiernos europeos se han opuesto a cualquier medida que implique la suspensión de Schengen para España.
Francia destacó la buena colaboración con las autoridades españolas en materia migratoria. Su ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que no hay razones para excluir a España del espacio de libre circulación.
Portugal no considera justificada esta medida, aunque advirtió que algunas políticas españolas podrían generar un efecto llamada.
Estonia fue más categórica y calificó de “traición” la posible exclusión de España, al entender que ello supondría abandonar a un socio tanto de la Unión Europea como de la OTAN en un momento de crisis.
La reunión extraordinaria estará marcada, en consecuencia, por dos posturas: los países que piden endurecer las medidas contra España y los que defienden una respuesta europea coordinada sin cuestionar su pertenencia al espacio comunitario.
















