La Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) publicó un comunicado oficial el 18 de agosto de 2026, en el que alerta sobre la crítica situación sanitaria y humanitaria que enfrenta Ceuta tras la llegada irregular de aproximadamente 75.000 personas los días 30 y 31 de julio. Este suceso ha provocado la muerte de 141 personas por ahogamiento y mantiene aún entre 5.000 y 10.000 migrantes —de origen marroquí y subsahariano— en condiciones de extrema vulnerabilidad y exceso de población, mientras esperan ser repatriados o reasentados.
Desde el enfoque de la medicina humanitaria, la entidad indica que los principales riesgos para la salud pública no sólo provienen de las enfermedades originales, sino también de las adquiridas durante el desplazamiento y la subsiguiente permanencia en entornos sin las condiciones higiénicas necesarias. Entre los grupos más expuestos, especialmente los procedentes del África subsahariana debido a sus largos trayectos, se observan daños traumáticos, agotamiento físico y psicológico, así como riesgo de sarna, tuberculosis y enfermedades de transmisión sexual. Por ello, la RANME subraya que el acceso a agua potable, saneamiento y vivienda adecuada es no sólo un compromiso social, sino una medida esencial de salud pública para detener la proliferación de enfermedades contagiosas.
Finalmente, la Academia exhorta a poner en marcha un triaje médico exhaustivo y a fortalecer la atención primaria y hospitalaria para prevenir el colapso y desgaste del personal sanitario local. De igual forma, solicita evaluar la situación mediante criterios integrales que contemplen la evolución de la demanda asistencial, la disponibilidad de camas y el impacto ambiental del hacinamiento, manifestando su apoyo a los profesionales sanitarios en Ceuta y anunciando que continuará el seguimiento científico de este problema.
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Desde el enfoque de la medicina humanitaria, la entidad indica que los principales riesgos para la salud pública no sólo provienen de las enfermedades originales, sino también de las adquiridas durante el desplazamiento y la subsiguiente permanencia en entornos sin las condiciones higiénicas necesarias. Entre los grupos más expuestos, especialmente los procedentes del África subsahariana debido a sus largos trayectos, se observan daños traumáticos, agotamiento físico y psicológico, así como riesgo de sarna, tuberculosis y enfermedades de transmisión sexual. Por ello, la RANME subraya que el acceso a agua potable, saneamiento y vivienda adecuada es no sólo un compromiso social, sino una medida esencial de salud pública para detener la proliferación de enfermedades contagiosas.
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