El entrenador de la AD Ceuta expresa su malestar antes del debut en liga ante el Andorra y critica la falta de atención hacia la ciudad autónoma: “Me cuesta hablar de fútbol dadas las circunstancias actuales”.
La situación deportiva de la AD Ceuta ha quedado en un segundo plano debido a la compleja realidad social y humanitaria que atraviesa la ciudad. En la rueda de prensa previa al partido inaugural contra el Andorra, el técnico del equipo caballa, José Juan Romero, se centró más en la situación local que en el aspecto táctico, alzando la voz en nombre de la comunidad.
Con la sinceridad que le caracteriza, Romero mostró su incomodidad ante la diferencia entre la imagen de normalidad que se pretende dar desde la competición y la situación que se vive en Ceuta:
“Me resulta incómodo y algo vergonzoso hablar de fútbol o participar en una rueda de prensa para un partido con lo que está ocurriendo en la ciudad. Creo que el fútbol, como medio de comunicación, debe reivindicar lo que está sucediendo aquí. Si dependiera de mí, el Ceuta no estaría jugando en este momento.”
Una crisis sin precedentes y escasa respuesta externa
Romero, que ya vivió en 2021 una crisis migratoria en primera persona, destacó que la situación actual es mucho más crítica y lamentó la falta de atención y apoyo fuera de Ceuta. “Parece que nadie mide la verdadera magnitud de esto. Si esto pasase en otra ciudad española, seguramente tendría mucha más repercusión”, aseguró con firmeza.
El impacto va más allá del ámbito deportivo y afecta la vida cotidiana del vestuario y el mercado de fichajes —donde la dirección deportiva bajo Edu Villegas enfrenta serias dificultades para atraer nuevos jugadores—, condicionando también la vida personal y familiar de los miembros del club:
- Inseguridad diaria: Romero explicó que su familia ha decidido no visitarle por precaución, y muchos residentes prefieren mantener a sus hijos en casa para protegerlos.
- Petición de medidas: Tras la manifestación del reciente domingo, el técnico subrayó la necesidad de adoptar acciones más contundentes para dar a conocer el problema a nivel nacional.
Pese al viaje previsto a Andorra para disputar la primera jornada, el posicionamiento desde el equipo es claro: la práctica deportiva es secundaria mientras la estabilidad de la ciudad está comprometida.
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La situación deportiva de la AD Ceuta ha quedado en un segundo plano debido a la compleja realidad social y humanitaria que atraviesa la ciudad. En la rueda de prensa previa al partido inaugural contra el Andorra, el técnico del equipo caballa, José Juan Romero, se centró más en la situación local que en el aspecto táctico, alzando la voz en nombre de la comunidad.
Con la sinceridad que le caracteriza, Romero mostró su incomodidad ante la diferencia entre la imagen de normalidad que se pretende dar desde la competición y la situación que se vive en Ceuta:
“Me resulta incómodo y algo vergonzoso hablar de fútbol o participar en una rueda de prensa para un partido con lo que está ocurriendo en la ciudad. Creo que el fútbol, como medio de comunicación, debe reivindicar lo que está sucediendo aquí. Si dependiera de mí, el Ceuta no estaría jugando en este momento.”
Una crisis sin precedentes y escasa respuesta externa
Romero, que ya vivió en 2021 una crisis migratoria en primera persona, destacó que la situación actual es mucho más crítica y lamentó la falta de atención y apoyo fuera de Ceuta. “Parece que nadie mide la verdadera magnitud de esto. Si esto pasase en otra ciudad española, seguramente tendría mucha más repercusión”, aseguró con firmeza.
El impacto va más allá del ámbito deportivo y afecta la vida cotidiana del vestuario y el mercado de fichajes —donde la dirección deportiva bajo Edu Villegas enfrenta serias dificultades para atraer nuevos jugadores—, condicionando también la vida personal y familiar de los miembros del club:
- Inseguridad diaria: Romero explicó que su familia ha decidido no visitarle por precaución, y muchos residentes prefieren mantener a sus hijos en casa para protegerlos.
- Petición de medidas: Tras la manifestación del reciente domingo, el técnico subrayó la necesidad de adoptar acciones más contundentes para dar a conocer el problema a nivel nacional.
Pese al viaje previsto a Andorra para disputar la primera jornada, el posicionamiento desde el equipo es claro: la práctica deportiva es secundaria mientras la estabilidad de la ciudad está comprometida.
El entrenador de la AD Ceuta expresa su malestar antes del debut en liga ante el Andorra y critica la falta de atención hacia la ciudad autónoma: “Me cuesta hablar de fútbol dadas las circunstancias actuales”.
La situación deportiva de la AD Ceuta ha quedado en un segundo plano debido a la compleja realidad social y humanitaria que atraviesa la ciudad. En la rueda de prensa previa al partido inaugural contra el Andorra, el técnico del equipo caballa, José Juan Romero, se centró más en la situación local que en el aspecto táctico, alzando la voz en nombre de la comunidad.
Con la sinceridad que le caracteriza, Romero mostró su incomodidad ante la diferencia entre la imagen de normalidad que se pretende dar desde la competición y la situación que se vive en Ceuta:
“Me resulta incómodo y algo vergonzoso hablar de fútbol o participar en una rueda de prensa para un partido con lo que está ocurriendo en la ciudad. Creo que el fútbol, como medio de comunicación, debe reivindicar lo que está sucediendo aquí. Si dependiera de mí, el Ceuta no estaría jugando en este momento.”
Una crisis sin precedentes y escasa respuesta externa
Romero, que ya vivió en 2021 una crisis migratoria en primera persona, destacó que la situación actual es mucho más crítica y lamentó la falta de atención y apoyo fuera de Ceuta. “Parece que nadie mide la verdadera magnitud de esto. Si esto pasase en otra ciudad española, seguramente tendría mucha más repercusión”, aseguró con firmeza.
El impacto va más allá del ámbito deportivo y afecta la vida cotidiana del vestuario y el mercado de fichajes —donde la dirección deportiva bajo Edu Villegas enfrenta serias dificultades para atraer nuevos jugadores—, condicionando también la vida personal y familiar de los miembros del club:
- Inseguridad diaria: Romero explicó que su familia ha decidido no visitarle por precaución, y muchos residentes prefieren mantener a sus hijos en casa para protegerlos.
- Petición de medidas: Tras la manifestación del reciente domingo, el técnico subrayó la necesidad de adoptar acciones más contundentes para dar a conocer el problema a nivel nacional.
Pese al viaje previsto a Andorra para disputar la primera jornada, el posicionamiento desde el equipo es claro: la práctica deportiva es secundaria mientras la estabilidad de la ciudad está comprometida.
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La situación deportiva de la AD Ceuta ha quedado en un segundo plano debido a la compleja realidad social y humanitaria que atraviesa la ciudad. En la rueda de prensa previa al partido inaugural contra el Andorra, el técnico del equipo caballa, José Juan Romero, se centró más en la situación local que en el aspecto táctico, alzando la voz en nombre de la comunidad.
Con la sinceridad que le caracteriza, Romero mostró su incomodidad ante la diferencia entre la imagen de normalidad que se pretende dar desde la competición y la situación que se vive en Ceuta:
“Me resulta incómodo y algo vergonzoso hablar de fútbol o participar en una rueda de prensa para un partido con lo que está ocurriendo en la ciudad. Creo que el fútbol, como medio de comunicación, debe reivindicar lo que está sucediendo aquí. Si dependiera de mí, el Ceuta no estaría jugando en este momento.”
Una crisis sin precedentes y escasa respuesta externa
Romero, que ya vivió en 2021 una crisis migratoria en primera persona, destacó que la situación actual es mucho más crítica y lamentó la falta de atención y apoyo fuera de Ceuta. “Parece que nadie mide la verdadera magnitud de esto. Si esto pasase en otra ciudad española, seguramente tendría mucha más repercusión”, aseguró con firmeza.
El impacto va más allá del ámbito deportivo y afecta la vida cotidiana del vestuario y el mercado de fichajes —donde la dirección deportiva bajo Edu Villegas enfrenta serias dificultades para atraer nuevos jugadores—, condicionando también la vida personal y familiar de los miembros del club:
- Inseguridad diaria: Romero explicó que su familia ha decidido no visitarle por precaución, y muchos residentes prefieren mantener a sus hijos en casa para protegerlos.
- Petición de medidas: Tras la manifestación del reciente domingo, el técnico subrayó la necesidad de adoptar acciones más contundentes para dar a conocer el problema a nivel nacional.
Pese al viaje previsto a Andorra para disputar la primera jornada, el posicionamiento desde el equipo es claro: la práctica deportiva es secundaria mientras la estabilidad de la ciudad está comprometida.

















