El presidente de la Ciudad Autónoma considera el escenario como «insostenible», solicita la suspensión de las peticiones de asilo en la zona y urge la devolución inmediata de los migrantes llegados después del 30 de julio para impedir un desenlace «irreversible».
La situación institucional y social en Ceuta sigue agravándose. Tras su reunión este jueves con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, calificó la circunstancia actual de la ciudad como de «máximo riesgo» y de carácter excepcional. Vivas alertó de que la convivencia, los servicios públicos y la seguridad nacional están próximos al límite tras la entrada masiva de personas iniciada el 30 de julio, y enfatizó que la respuesta del Gobierno central no puede esperar más.
Con un tono contundente, el líder autonómico manifestó que «cada día que pasa es peor» y expresó su inquietud por la ausencia de un plan detallado de acciones por parte del Ejecutivo nacional:
“Le hemos comunicado al ministro que la situación no se puede sostener y que Ceuta no puede prolongar esta espera; no resiste más esta presión. La única solución es el regreso urgente de todos los que llegaron. Si se prolonga en el tiempo, incrementa el riesgo de que ocurra un suceso indeseado, irreversible, y que debamos lamentar”.
Suspensión de las solicitudes de asilo y mensaje de «cero regularizaciones»
Para frenar el efecto llamada y evitar que la presión migratoria se utilice como un factor de desestabilización territorial, Vivas propuso a Marlaska una medida tajante: establecer a Ceuta como un área donde no se conceda derecho de asilo.
- Rechazo en origen: El presidente plantea que cualquier solicitud realizada en la ciudad sea rechazada directamente desde el inicio para que nadie considere la vía ceutí como una puerta hacia la península.
- Política de hechos consumados: Vivas insistió en establecer como regla inamovible la premisa de «ninguna regularización, ningún asilo y ningún traslado a la Península», asegurando que exigirán la recuperación de la tranquilidad para los ceutíes «hasta el último aliento».
Refuerzo de seguridad sin precedentes y presencia de Frontex
El presidente autonómico también puso en duda que los refuerzos policiales anunciados por el Ministerio sean suficientes en este momento, destacando que «la seguridad no está garantizada actualmente» y que la población no se siente protegida en las calles. En este sentido, solicitó un aumento proporcional al reto que enfrenta el territorio y una mayor atención para la red sanitaria local, que se ha visto muy presionada en los últimos días.
Además, Vivas reclamó la llegada inmediata de la agencia europea de fronteras (Frontex) al puesto del Tarajal para destacar que la frontera de Ceuta representa también la frontera exterior de la Unión Europea. Según indicó el dirigente, Marlaska no ofreció compromisos ni plazos específicos en respuesta a estas propuestas durante el encuentro.
A pesar de la seriedad del análisis, Juan Vivas finalizó su declaración apelando a la fortaleza de la población ceutí, solicitando mantener la unidad social y el modelo de convivencia multicultural para superar «el momento más complejo de Ceuta» en su reciente historia.
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La situación institucional y social en Ceuta sigue agravándose. Tras su reunión este jueves con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, calificó la circunstancia actual de la ciudad como de «máximo riesgo» y de carácter excepcional. Vivas alertó de que la convivencia, los servicios públicos y la seguridad nacional están próximos al límite tras la entrada masiva de personas iniciada el 30 de julio, y enfatizó que la respuesta del Gobierno central no puede esperar más.
Con un tono contundente, el líder autonómico manifestó que «cada día que pasa es peor» y expresó su inquietud por la ausencia de un plan detallado de acciones por parte del Ejecutivo nacional:
“Le hemos comunicado al ministro que la situación no se puede sostener y que Ceuta no puede prolongar esta espera; no resiste más esta presión. La única solución es el regreso urgente de todos los que llegaron. Si se prolonga en el tiempo, incrementa el riesgo de que ocurra un suceso indeseado, irreversible, y que debamos lamentar”.
Suspensión de las solicitudes de asilo y mensaje de «cero regularizaciones»
Para frenar el efecto llamada y evitar que la presión migratoria se utilice como un factor de desestabilización territorial, Vivas propuso a Marlaska una medida tajante: establecer a Ceuta como un área donde no se conceda derecho de asilo.
- Rechazo en origen: El presidente plantea que cualquier solicitud realizada en la ciudad sea rechazada directamente desde el inicio para que nadie considere la vía ceutí como una puerta hacia la península.
- Política de hechos consumados: Vivas insistió en establecer como regla inamovible la premisa de «ninguna regularización, ningún asilo y ningún traslado a la Península», asegurando que exigirán la recuperación de la tranquilidad para los ceutíes «hasta el último aliento».
Refuerzo de seguridad sin precedentes y presencia de Frontex
El presidente autonómico también puso en duda que los refuerzos policiales anunciados por el Ministerio sean suficientes en este momento, destacando que «la seguridad no está garantizada actualmente» y que la población no se siente protegida en las calles. En este sentido, solicitó un aumento proporcional al reto que enfrenta el territorio y una mayor atención para la red sanitaria local, que se ha visto muy presionada en los últimos días.
Además, Vivas reclamó la llegada inmediata de la agencia europea de fronteras (Frontex) al puesto del Tarajal para destacar que la frontera de Ceuta representa también la frontera exterior de la Unión Europea. Según indicó el dirigente, Marlaska no ofreció compromisos ni plazos específicos en respuesta a estas propuestas durante el encuentro.
A pesar de la seriedad del análisis, Juan Vivas finalizó su declaración apelando a la fortaleza de la población ceutí, solicitando mantener la unidad social y el modelo de convivencia multicultural para superar «el momento más complejo de Ceuta» en su reciente historia.
El presidente de la Ciudad Autónoma considera el escenario como «insostenible», solicita la suspensión de las peticiones de asilo en la zona y urge la devolución inmediata de los migrantes llegados después del 30 de julio para impedir un desenlace «irreversible».
La situación institucional y social en Ceuta sigue agravándose. Tras su reunión este jueves con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, calificó la circunstancia actual de la ciudad como de «máximo riesgo» y de carácter excepcional. Vivas alertó de que la convivencia, los servicios públicos y la seguridad nacional están próximos al límite tras la entrada masiva de personas iniciada el 30 de julio, y enfatizó que la respuesta del Gobierno central no puede esperar más.
Con un tono contundente, el líder autonómico manifestó que «cada día que pasa es peor» y expresó su inquietud por la ausencia de un plan detallado de acciones por parte del Ejecutivo nacional:
“Le hemos comunicado al ministro que la situación no se puede sostener y que Ceuta no puede prolongar esta espera; no resiste más esta presión. La única solución es el regreso urgente de todos los que llegaron. Si se prolonga en el tiempo, incrementa el riesgo de que ocurra un suceso indeseado, irreversible, y que debamos lamentar”.
Suspensión de las solicitudes de asilo y mensaje de «cero regularizaciones»
Para frenar el efecto llamada y evitar que la presión migratoria se utilice como un factor de desestabilización territorial, Vivas propuso a Marlaska una medida tajante: establecer a Ceuta como un área donde no se conceda derecho de asilo.
- Rechazo en origen: El presidente plantea que cualquier solicitud realizada en la ciudad sea rechazada directamente desde el inicio para que nadie considere la vía ceutí como una puerta hacia la península.
- Política de hechos consumados: Vivas insistió en establecer como regla inamovible la premisa de «ninguna regularización, ningún asilo y ningún traslado a la Península», asegurando que exigirán la recuperación de la tranquilidad para los ceutíes «hasta el último aliento».
Refuerzo de seguridad sin precedentes y presencia de Frontex
El presidente autonómico también puso en duda que los refuerzos policiales anunciados por el Ministerio sean suficientes en este momento, destacando que «la seguridad no está garantizada actualmente» y que la población no se siente protegida en las calles. En este sentido, solicitó un aumento proporcional al reto que enfrenta el territorio y una mayor atención para la red sanitaria local, que se ha visto muy presionada en los últimos días.
Además, Vivas reclamó la llegada inmediata de la agencia europea de fronteras (Frontex) al puesto del Tarajal para destacar que la frontera de Ceuta representa también la frontera exterior de la Unión Europea. Según indicó el dirigente, Marlaska no ofreció compromisos ni plazos específicos en respuesta a estas propuestas durante el encuentro.
A pesar de la seriedad del análisis, Juan Vivas finalizó su declaración apelando a la fortaleza de la población ceutí, solicitando mantener la unidad social y el modelo de convivencia multicultural para superar «el momento más complejo de Ceuta» en su reciente historia.
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La situación institucional y social en Ceuta sigue agravándose. Tras su reunión este jueves con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, calificó la circunstancia actual de la ciudad como de «máximo riesgo» y de carácter excepcional. Vivas alertó de que la convivencia, los servicios públicos y la seguridad nacional están próximos al límite tras la entrada masiva de personas iniciada el 30 de julio, y enfatizó que la respuesta del Gobierno central no puede esperar más.
Con un tono contundente, el líder autonómico manifestó que «cada día que pasa es peor» y expresó su inquietud por la ausencia de un plan detallado de acciones por parte del Ejecutivo nacional:
“Le hemos comunicado al ministro que la situación no se puede sostener y que Ceuta no puede prolongar esta espera; no resiste más esta presión. La única solución es el regreso urgente de todos los que llegaron. Si se prolonga en el tiempo, incrementa el riesgo de que ocurra un suceso indeseado, irreversible, y que debamos lamentar”.
Suspensión de las solicitudes de asilo y mensaje de «cero regularizaciones»
Para frenar el efecto llamada y evitar que la presión migratoria se utilice como un factor de desestabilización territorial, Vivas propuso a Marlaska una medida tajante: establecer a Ceuta como un área donde no se conceda derecho de asilo.
- Rechazo en origen: El presidente plantea que cualquier solicitud realizada en la ciudad sea rechazada directamente desde el inicio para que nadie considere la vía ceutí como una puerta hacia la península.
- Política de hechos consumados: Vivas insistió en establecer como regla inamovible la premisa de «ninguna regularización, ningún asilo y ningún traslado a la Península», asegurando que exigirán la recuperación de la tranquilidad para los ceutíes «hasta el último aliento».
Refuerzo de seguridad sin precedentes y presencia de Frontex
El presidente autonómico también puso en duda que los refuerzos policiales anunciados por el Ministerio sean suficientes en este momento, destacando que «la seguridad no está garantizada actualmente» y que la población no se siente protegida en las calles. En este sentido, solicitó un aumento proporcional al reto que enfrenta el territorio y una mayor atención para la red sanitaria local, que se ha visto muy presionada en los últimos días.
Además, Vivas reclamó la llegada inmediata de la agencia europea de fronteras (Frontex) al puesto del Tarajal para destacar que la frontera de Ceuta representa también la frontera exterior de la Unión Europea. Según indicó el dirigente, Marlaska no ofreció compromisos ni plazos específicos en respuesta a estas propuestas durante el encuentro.
A pesar de la seriedad del análisis, Juan Vivas finalizó su declaración apelando a la fortaleza de la población ceutí, solicitando mantener la unidad social y el modelo de convivencia multicultural para superar «el momento más complejo de Ceuta» en su reciente historia.














