Ilia Topuria, reconocido por sus triunfos en la UFC, ha revelado un aspecto menos conocido de su pasado: su etapa infantil en Georgia, donde sufrió acoso escolar. Antes de consolidarse en las artes marciales mixtas, vivió momentos de inseguridad y temor junto a su hermano Aleksandre. Ambos enfrentaban acoso durante el colegio, haciendo que los recreos fueran especialmente complicados.
Topuria ha compartido que, contrariamente a la fortaleza que muestra actualmente en el octágono, en su niñez desconocía cómo manejar ciertas situaciones y a quién acudir. «A mi hermano y a mí nos acosaban en el colegio», relató, evocando una etapa en la que se sentía aislado, inferior y temeroso. El colegio se tornó en un espacio temible, donde él y su hermano tenían que afrontar agresiones, muchas veces por parte de chicos mayores.
El efecto del acoso escolar en la vida de Topuria
El peleador aclaró que nunca fue un niño que buscara peleas: «Siempre fui un niño al que no le gustaban las confrontaciones en la calle». Sin embargo, el entorno escolar lo forzaba a reaccionar ante situaciones que no sabía cómo resolver. Los recreos se convirtieron en momentos difíciles, cuando algunos alumnos mayores intentaban quitarle dinero o incluso prendas de ropa. «Me sentía solo y con mucho miedo», confesó en una declaración pública sobre el acoso.
Topuria recuerda no solo las peleas, sino también la sensación de vulnerabilidad que sentía. «Cuando eres niño no sabes distinguir lo correcto de lo incorrecto, ni cómo defenderte o a quién acudir», explicó. El miedo no solo surgía durante los ataques, sino también cuando pensaba en encontrarse con sus acosadores. Asistir al colegio, salir al recreo o cruzarse con ciertos compañeros generaba una tensión constante.
Superación y respaldo familiar
Pese a las adversidades, Topuria halló apoyo en su hermano Aleksandre, quien fue un pilar en esos momentos. Compartieron esas vivencias, y Topuria encontró en él el soporte necesario para enfrentar esa situación que se escapaba a su control. Años después, indicó que pedir ayuda fue fundamental para abordar el problema. En un discurso contra el acoso escolar en un instituto madrileño, comentó que tuvo que reunir valor para abrirse con su hermano: «Hasta que me atreví a contárselo a mi hermano, quien me apoyó para afrontar la circunstancia».
Para Topuria, expresar lo que sucedía fue clave. Su historia justifica por qué insiste en la importancia de no guardar silencio ante el acoso. Aunque el deporte ha sido parte esencial en su vida, no lo considera una solución total al bullying, sino uno de los medios que le ayudaron a fortalecer su carácter.
El luchador reconoce que «sentía miedo» al evocar esos años, y defiende que aceptar el miedo no implica debilidad. Durante su charla con estudiantes, destacó que es necesario enfrentar los temores y que, ante situaciones complejas, lo importante es no permanecer en silencio. Mucho antes de ser campeón mundial de la UFC, Topuria fue un niño que temía lo que podía suceder en el colegio; una etapa que recuerda abiertamente y que también forma parte de su historia como deportista.
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