Un estudio internacional liderado por el CIBER establece los objetivos urgentes para frenar la resistencia antimicrobiana, una amenaza que crece a un ritmo de hasta el 15% anual.
La resistencia a los antibióticos ya no es una amenaza futura, sino una emergencia sanitaria global. Según la OMS, entre 2018 y 2023 la resistencia creció en más del 40% de las combinaciones de patógenos supervisadas. Ante este escenario, un equipo de 60 expertos internacionales, bajo la dirección del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), ha publicado en el Journal of Infection and Public Health la estrategia definitiva para guiar la investigación clínica en los próximos años.
¿Cuáles son las prioridades de la ciencia?
A diferencia de otros informes que solo miran al patógeno (el bicho), este estudio adopta un enfoque integrador centrado en el paciente y el cuadro clínico. Las prioridades se han dividido en tres frentes críticos:
- Los patógenos más peligrosos: La investigación se centrará en bacterias hospitalarias multirresistentes como Enterobacterales, Pseudomonas aeruginosa y Acinetobacter baumannii.
- Los cuadros clínicos sin cura clara: Se urge a realizar ensayos en infecciones de la sangre (bacteriemias), neumonías hospitalarias, endocarditis (infección del corazón) y fiebre neutropénica.
- Nuevas estrategias: No solo se buscan nuevos fármacos, sino optimizar el uso de los clásicos mediante medicina personalizada y ensayos clínicos adaptativos que se ajusten a las necesidades reales del hospital.
Un consenso internacional (Metodología Delphi)
La investigación, coordinada por los doctores Jesús Rodríguez-Baño (Sevilla), Juan Pablo Horcajada (Barcelona) y Julián de la Torre (Córdoba), utilizó una metodología de encuestas cruzadas entre enero y septiembre de 2024 para alcanzar un consenso sólido entre expertos de todo el mundo.
“Este estudio no solo identifica microorganismos, sino poblaciones de pacientes con necesidades no cubiertas. Es una herramienta práctica para que los futuros ensayos clínicos sean más eficientes y comparables”, destacan los investigadores.
El impacto: ¿Por qué es urgente actuar?
La resistencia a los antibióticos no solo afecta a la salud individual; compromete la sostenibilidad de los sistemas sanitarios y la economía global. Si las infecciones comunes dejan de ser tratables, procedimientos como cirugías sencillas o tratamientos de cáncer se volverán extremadamente peligrosos.
Esta nueva “hoja de ruta” servirá para que los laboratorios y centros de investigación enfoquen sus recursos donde el impacto clínico sea mayor y más inmediato, salvando miles de vidas en el proceso.
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