Gabriel Rufián e Irene Montero han manifestado este martes su apoyo a la permanencia de un Gobierno encabezado por el PSOE tras las elecciones, aunque condicionado y bajo la influencia de las fuerzas políticas a su izquierda.
En su intervención conjunta en el programa La Revuelta, moderado por David Broncano, ambos líderes han instado al electorado progresista a realizar un «voto útil» para favorecer la implementación de políticas con mayor impacto en la próxima legislatura. Esta aparición televisiva se da tras el acuerdo alcanzado para presentar candidaturas conjuntas en las circunscripciones de Cataluña.
Alianzas de la izquierda, adelanto electoral y preocupación por posible mayoría de PP y Vox
En la entrevista, Gabriel Rufián defendió la necesidad de que el bloque progresista pueda conservar su influencia sobre el Gobierno encabezado por el PSOE. «Mi intención es repetir el actual Ejecutivo, es decir, un PSOE gobernando y controlado por organizaciones como Podemos, Esquerra Republicana, Bildu, BNG, Compromís o Frente Amplio», afirmó el portavoz de ERC. El político catalán aclaró que desean un buen desempeño para los socialistas, pero recalcó que no trabaja para ese partido, señalando que hay un segmento del electorado progresista que opta por alternativas fuera del PSOE.
Asimismo, ambos dirigentes se refirieron al resultado de las negociaciones para conformar una lista conjunta de todas las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE. Rufián reconoció la dificultad de no haber llegado a un acuerdo general, explicando que el anuncio del adelanto electoral por parte del presidente afectó el calendario de diálogo. Por otro lado, Irene Montero señaló que Podemos propuso la realización de primarias para cerrar un pacto, aunque criticó la postura de Sumar y su proximidad al PSOE, defendiendo que la izquierda debe mantener una identidad propia e independiente para exigir cambios sociales. En esta línea, Rufián exhortó a superar los desacuerdos y advirtió sobre las consecuencias de un supuesto Gobierno con mayoría amplia del PP y Vox en áreas como la sanidad, la educación y las pensiones.
Propuestas sociales y económicas, situación de la vivienda y diferencias sobre inmigración
La cuestión de la vivienda fue uno de los temas clave del debate. Rufián destacó que la problemática habitacional constituye un desafío directo para la estabilidad del Gobierno y propuso aumentar la fiscalización a propietarios que acumulan viviendas con fines especulativos. Por su parte, Irene Montero expuso las iniciativas de su partido, entre las que se incluyen una reducción del 40% en los precios del alquiler, la prohibición de la especulación inmobiliaria, restricción en la adquisición de viviendas únicamente para uso residencial según el principio de «una familia, una casa» y la expropiación de viviendas en manos de fondos buitre para destinarlas a alquiler social.
Además del tema de la vivienda, la representante de Podemos planteó aumentar el salario mínimo a 1.800 euros, reducir la jornada laboral a 30 horas semanales y promover la expropiación o nacionalización de empresas en sectores clave como energía, alimentación y vivienda, asegurando que su espacio político es el único que impulsa estas medidas. En materia migratoria, surgieron diferencias entre ambos invitados. Rufián calificó la llegada de migrantes a algunos barrios como un «desafío innegable» que la izquierda debe afrontar con claridad. No obstante, Montero manifestó su desacuerdo, sosteniendo que enfocar el debate en las personas migrantes desvía la atención de los principales culpables de la presión en las zonas, como los fondos de inversión y los pisos turísticos. La participación de los políticos forma parte de una serie de entrevistas a candidatos iniciada por el programa, que comenzó con la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
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