Las declaraciones recientes del rey Felipe VI, en las que admite que la conquista de América estuvo marcada por “numerosos abusos” que no deben ser motivo de orgullo en la actualidad, han generado un nuevo debate político en el Congreso. Aunque el rey intentó matizar sus palabras invitando a contextualizar esos hechos históricos, los partidos que apoyan al Gobierno reaccionaron con escepticismo y solicitaron medidas más profundas.
Podemos y BNG: Críticas al discurso por falta de contenido
Para las formaciones situadas en la izquierda del espectro político, el reconocimiento del monarca carece de la profundidad necesaria para sanar las relaciones con los países latinoamericanos, especialmente tras las recientes tensiones con México. Ione Belarra, líder de Podemos, afirmó de forma contundente que las palabras del rey “no responden a la memoria democrática ni colonial” que España debería ejercer. Belarra sostiene que es imprescindible una reflexión profunda que reconozca los efectos económicos de la colonización, y que no se quede en una “mención superficial en un discurso”.
En una línea similar, Néstor Rego, diputado del BNG, destacó que cualquiera que mantenga un “rigor histórico” entiende el impacto que tuvo la conquista en los pueblos originarios. Para este representante nacionalista gallego, las declaraciones del rey resultan insuficientes y “llegan demasiado tarde”.
Sumar: un equilibrio entre diplomacia y demandas de justicia
Dentro de Sumar, la valoración se muestra más equilibrada, aunque mantiene una petición de mayor compromiso. Verónica Martínez Barbero, portavoz del grupo, valoró positivamente que el monarca reconozca los errores del pasado, considerándolo un paso necesario para “fortalecer vínculos con países hermanos al otro lado del Atlántico”. Sin embargo, esta postura diplomática convive con opiniones más exigentes dentro de la coalición.
Alberto Ibáñez, de Compromís, recalcó que la reparación no puede limitarse a lo moral, sino que debe incluir una “reparación económica”. Mientras tanto, Gerardo Pisarello (Comuns) celebró el reconocimiento del rey como respuesta a las demandas de gobiernos extranjeros, pero advirtió que solo a través de la “verdad, la memoria y la reparación” se puede establecer una relación basada en la dignidad común.
Una maniobra estratégica de la Casa Real
Felipe VI expresó en su discurso que, desde la perspectiva actual, ciertos episodios de la conquista “claramente no pueden ser motivo de orgullo”. Esta declaración se interpreta en ámbitos políticos como un intento de la Corona por rebajar las tensiones diplomáticas con América Latina. Sin embargo, la reacción del bloque parlamentario de izquierdas evidencia que el debate sobre el legado colonial de España sigue abierto y continuará siendo una herramienta de presión política en el Congreso.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANAL

















