La imagen de familias durmiendo frente a una inmobiliaria en Alzira pone de manifiesto la problemática del acceso a la vivienda en España. La prioridad en el orden de llegada es clave para inscribirse en promociones de vivienda protegida, dada la limitada oferta.
En la localidad valenciana de Alzira, la crisis habitacional en España se ha hecho visible. Numerosas personas, principalmente padres y abuelos que representan a sus hijos y nietos, han pasado tres días y noches acampando frente a una oficina inmobiliaria. Su propósito es asegurarse un lugar en el registro para participar en una nueva convocatoria de vivienda protegida.
Utilizando sillas plegables, mantas y sacos de dormir, estas familias se han organizado en turnos para mantener su posición en la fila antes de la apertura del periodo de inscripción. Esta situación, cubierto por el programa ‘Espejo Público’, muestra la preocupación de quienes consideran estas promociones —que ofrecen precios significativamente más bajos que el mercado libre— como la única salida viable para que los jóvenes puedan independizarse.
Expresión de un desequilibrio estructural
El caso de Alzira no es un incidente aislado, sino una muestra de la tensión causada por una demanda elevada frente a una oferta casi inexistente de viviendas accesibles. Según los testimonios recogidos, muchos jóvenes llevan años pagando alquileres que dificultan el ahorro, enfrentándose a salarios que no se ajustan al aumento del costo de vida.
La promoción ha generado gran interés debido a que ofrece facilidades para los primeros pagos, rompiendo con la tendencia actual de un mercado inmobiliario que requiere entradas difíciles de asumir para la mayoría de los trabajadores jóvenes. Para estas familias, la espera al aire libre no es solo un trámite, sino una lucha por asegurar un proyecto de vida que brinde estabilidad y la posibilidad de planificar el futuro.
La organización familiar frente a la escasez
La necesidad de respetar estrictamente el orden de prerreserva ha llevado a los solicitantes a organizar turnos de vigilancia improvisados. Este fenómeno evidencia la ausencia de promociones similares en años recientes, las cuales se han convertido en excepciones que provocan concentraciones de personas.
La presencia de los abuelos vigilando el lugar para sus nietos destaca la importancia del apoyo familiar como último recurso ante las dificultades para acceder a una vivienda. Mientras el mercado inmobiliario sigue en tensión, estas pocas promociones suponen una esperanza para los que buscan su primer hogar, convirtiendo el proceso de compra en un reto que exige resistencia y paciencia.
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