Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos llevaron a cabo una operación naval en el Atlántico Norte y el Caribe que concluyó con la captura de dos petroleros relacionados con la flota clandestina rusa empleada para evadir sanciones internacionales. Uno de estos buques, el Bella1, fue detenido entre Islandia y el Reino Unido tras una acción aérea realizada por fuerzas especiales estadounidenses.
La maniobra tuvo lugar en un área con condiciones meteorológicas adversas, cuando helicópteros de la Marina estadounidense abordaron el carguero que navegaba bajo bandera rusa tras ser renombrado recientemente como Marinera. Este buque había conseguido evadir un bloqueo estadounidense en el Caribe semanas antes y se dirigía hacia aguas cercanas al Báltico, presuntamente escoltado por unidades navales rusas, incluido un submarino.
No obstante, la operación estadounidense se adelantó a la escolta rusa. Tras la incautación, el petrolero cambió su rumbo y ahora se encuentra bajo control estadounidense rumbo al norte de Escocia. La intervención fue realizada conforme a una orden judicial emitida por un tribunal federal de Estados Unidos, y la tripulación no opuso resistencia.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, declaró en redes sociales que el bloqueo al petróleo sancionado proveniente de Venezuela “permanece activo en cualquier parte del mundo”.
Desde Moscú, el Ministerio de Transporte ruso criticó la acción y denunció el uso de la fuerza contra un buque registrado bajo otra jurisdicción, señalando también haber perdido contacto con la embarcación.
El Bella1 tiene un historial complicado y común en las redes de tráfico marítimo sancionado. Fuentes estadounidenses indican que el petrolero estaría bajo propiedad iraní y anteriormente operó con bandera de Guyana, intentando cargar crudo en Venezuela. Frente a las sanciones, la tripulación retiró la bandera original y pintó directamente la bandera rusa en el casco, registrando el barco en Sochi para evitar controles internacionales.
Paralelamente, las autoridades estadounidenses confirmaron la captura de un segundo buque, el M Sophia, interceptado mientras intentaba salir del Caribe. Este petrolero navegaba inicialmente bajo bandera de Panamá, pero apagó su transpondedor hace más de cinco meses frente a África Occidental y fue abordado con una bandera de Camerún que Estados Unidos considera falsa. La inteligencia ucraniana lo incluye en la lista de barcos usados por Rusia para eludir sanciones.
Con estas dos incautaciones, Estados Unidos suma cuatro petroleros capturados en las últimas semanas, tras los casos del Skipper y el Centuries en diciembre.
Aunque fuentes estadounidenses indican que el Bella1 no transportaba crudo en el momento de la captura, la trayectoria del buque —desde Irán, pasando por Venezuela y con destino final en Rusia— junto con el despliegue militar necesario para interceptarlo, generan incertidumbre sobre la naturaleza real de su carga y su papel en las redes internacionales de evasión de sanciones.











