El país deja el cártel tras sesenta años para recuperar el control de su producción frente a la estrategia de Arabia Saudí. Los mercados no esperan un impacto inmediato en los precios por el bloqueo del estrecho, aunque los expertos anticipan una posible guerra de precios a largo plazo.
Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha concretado su salida de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y de la alianza ampliada OPEP+ este viernes 1 de mayo. Esta decisión, anunciada formalmente durante la semana, pone fin a más de seis décadas dentro del organismo y representa un cambio significativo en la política energética mundial. Como uno de los diez principales productores de petróleo con un bombeo diario de 3,4 millones de barriles, el país justifica su retiro en la necesidad de proteger sus intereses nacionales y ajustar su estrategia frente a la inestabilidad generada en el golfo Pérsico.
A pesar de la importancia de este hecho, los mercados de materias primas no anticipan cambios inmediatos en los precios. La atención se mantiene en el bloqueo del estrecho de Ormuz, un paso marítimo esencial por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural licuado globalmente. Mientras esta ruta siga afectada por las tensiones entre Estados Unidos e Irán, la oferta mundial permanecerá limitada, lo que mantendrá la presión al alza en los precios. En la sesión precedente, el barril de Brent, referencia en Europa, superó los 120 dólares, acumulando un aumento del 57% desde que inició el conflicto en la región.
Divergencia estratégica: cuotas versus aumento de cuota de mercado
La decisión de EAU no responde a un conflicto temporal, sino a un desacuerdo estratégico con la OPEP, especialmente con Arabia Saudí. La organización ha gestionado la producción recortando el bombeo para sostener los precios, política impulsada por Riad. Sin embargo, Emiratos ha expresado su intención de incrementar su extracción para aumentar ingresos y ganar mayor participación en el mercado.
Desde este viernes, el país queda exento de las cuotas estrictas de producción establecidas por la OPEP, las cuales buscan limitar la competencia interna. Sin embargo, expertos advierten que, aunque pueda aumentar su oferta, la falta de infraestructura logística limitara su capacidad de distribución mientras continúe el bloqueo en Ormuz. La estrategia se interpreta como una medida orientada al futuro, para evitar restricciones cuando finalice la crisis en Oriente Medio.
Perspectivas y posible aumento de la competencia en precios
A largo plazo, los especialistas prevén una corrección significativa en los precios, que podrían situarse cerca de los 70 dólares por barril, niveles previos al conflicto. Esto se deberá a la reapertura de rutas comerciales y al incremento de la oferta, impulsado por nuevos productores independientes y la capacidad disponible de Emiratos Árabes.
El equilibrio del mercado petrolero podría pasar de una situación de escasez a un exceso de oferta en poco tiempo. Esta dinámica se intensificaría debido al crecimiento de productores no pertenecientes a la OPEP, como Estados Unidos, que ya produce más de 13 millones de barriles diarios. En este contexto, no se descarta que se inicie una «guerra de precios», especialmente si otros miembros de la OPEP o de la alianza OPEP+, como Irak, Venezuela o Kazajistán, deciden abandonar las cuotas para aumentar sus exportaciones.
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