El monarca marroquí posee una de las mayores fortunas globales, sustentada en importantes ‘holdings’ empresariales, residencias internacionales, aeronaves, superyates y colecciones privadas valoradas en miles de millones de euros.
Reconocido en el ámbito internacional como el «rey ausente» por sus frecuentes estancias y viajes fuera del país, Mohamed VI cuenta con un patrimonio personal y familiar de gran magnitud. Entre sus propiedades internacionales destaca un apartamento de más de 1.000 metros cuadrados ubicado en el selecto 16º arrondissement de París, con vistas a la Torre Eiffel y valorado en aproximadamente 80 millones de euros. Esta propiedad es solo una muestra visible del imperio financiero del monarca, quien desde su ascenso al trono en julio de 1999, tras el fallecimiento de Hassan II, ha acumulado un patrimonio neto valorado por Forbes en cerca de 5.700 millones de dólares.
Su riqueza principal proviene del fondo de inversión privado Al Mada, controlado mayoritariamente por la familia real marroquí. Mediante este instrumento financiero, la dinastía alauí administra cerca de 17.500 millones de dólares en acciones de empresas públicas. Al Mada posee el 46,5% de Attijariwafa Bank —una de las entidades bancarias más relevantes en África—, el 10% de la aseguradora Wafa Assurance y el 81,6% de la empresa minera Managem, cuyo valor de mercado se acerca a los 20.000 millones de euros. Complementariamente, Siger, un ‘holding’ privado en propiedad total del monarca, agrupa alrededor de 70 filiales dedicadas al sector inmobiliario, la agricultura y el turismo de alta gama, incluyendo activos representativos como la cadena hotelera Royal Mansour.
En lo que respecta a bienes raíces, además de las doce residencias oficiales reales con titularidad estatal repartidas por ciudades como Rabat, Fez, Marrakech, Casablanca, Tetuán y Tánger, Mohamed VI posee varias propiedades privadas tanto dentro de Marruecos como en el exterior. En Francia sobresalen el lujoso castillo de Betz —una finca de 70 hectáreas adquirida por Hassan II y que el monarca ha ofrecido a la venta recientemente— y el Hôtel de Broglie situado en el 7º arrondissement de París. De igual manera, según la prensa especializada, cuenta con antiguas propiedades históricas en Zanzíbar y fincas residenciales privadas en Salé, Alhucemas, M’diq, Nador y Safi.
El repertorio de bienes de lujo del monarca marroquí se complementa con una selecta flota de transporte privado. La aviación a su disposición dentro del servicio VIP de la Casa Real incluye aeronaves tales como un Boeing 747-8, un Boeing 737 y dos jets Gulfstream (modelos G550 y G650), con valores que alcanzan o superan varias centenas de millones de euros cada uno. En el ámbito naval destaca el Badis 1, un supervelero de 70 metros de eslora considerado entre los mayores del mundo, además de una amplia colección heredada y ampliada de más de 600 vehículos de alta gama, que van desde vehículos clásicos Rolls-Royce hasta deportivos de marcas como Ferrari, Porsche, Aston Martin y Bentley.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANAL

















