El presidente estadounidense, Donald Trump, ha reactivado sus ataques contra candidatos de su propio partido que han puesto en duda su mandato. Esta estrategia, catalogada por analistas y medios locales como el «tour de la venganza», pretende emplear las elecciones primarias para eliminar a las voces disidentes dentro del Partido Republicano.
El senador veterano por Texas, John Cornyn, es el más reciente blanco de sus críticas. Cornyn se enfrenta el próximo martes a Ken Paxton, actual fiscal general de Texas, en la carrera por la candidatura republicana al Senado para los comicios legislativos de noviembre.
Respuesta directa en Truth Social
Con su estilo característico, Trump utilizó su plataforma Truth Social para manifestar su apoyo a Paxton y criticar duramente a Cornyn, enfocándose en la lealtad personal:
«¡TEXANOS, NO OLVIDEN! Ken Paxton fue un excelente Fiscal General, probablemente el mejor a nivel nacional. Además, siempre fue muy leal a su Presidente favorito —YO—. Cornyn, por su parte, fue MUY desleal conmigo durante mi presidencia», afirmó el mandatario.
Cornyn, quien representa a Texas desde 2002, no se ha rendido y ha orientado su campaña mostrando que es el candidato republicano con mayor capacidad para vencer en noviembre al demócrata James Talarico, respaldado estratégicamente por el expresidente Barack Obama.
La táctica de eliminación de disidentes
La presión ejercida por Trump sobre las bases republicanas no es un hecho ocasional; por el contrario, es una constante que ha dado frutos favorables a sus intereses. En las primarias del 19 de mayo en estados clave como Pensilvania, Alabama, Georgia, Idaho, Kentucky y Oregón, la mayoría de los candidatos avalados por la Casa Blanca resultaron vencedores.
Dentro de su equipo se contempla que Cornyn podría enfrentar un desenlace similar al del senador Bill Cassidy. Este último, quien votó a favor de condenar a Trump en el juicio político tras el ataque al Capitolio, fue recientemente derrotado en las primarias de Luisiana por Julia Letlow, candidata impulsada por el entorno presidencial.
Conflictos por la política exterior respecto a Irán
Los ataques del domingo no se circunscribieron solo a disputas locales. Trump también cuestionó con severidad a los legisladores de su partido que dudan sobre su política internacional, llegando a calificarlos como «perdedores».
Senadores con peso dentro del Partido Republicano, como Ted Cruz y Roger Wicker, han manifestado públicamente sus reservas sobre el acuerdo provisional alcanzado con Irán. Critican las concesiones hechas por Washington y ponen en duda la eficacia de la ofensiva militar lanzada por EE. UU. en febrero, señalando que el régimen iraní parece haber salido fortalecido tras la crisis.
Para consolidar el ala conservadora del partido, Trump cerró la jornada ratificando su respaldo a Ty Masterson, presidente del Senado de Kansas, en su esfuerzo por arrebatar la gobernación de ese estado a los demócratas.
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