El matrimonio prevé mudarse a fines de este mes a una casa privada en las afueras de Londres después de seis años en California. Mientras el rey Carlos III aprecia la proximidad con su hijo menor y sus nietos, el regreso de los duques de Sussex provoca preocupación en el heredero al trono y coincide con niveles mínimos de popularidad en las encuestas para la pareja.
Harry, príncipe de Sussex, y Meghan Markle han decidido establecerse en el Reino Unido tras residir en California durante seis años. La pareja comenzará esta etapa a finales de mes en una residencia privada situada en las cercanías de Londres, justificando este paso con la idea de que es el momento adecuado para «volver a casa», aunque aún no se conocen los motivos exactos del traslado.
Esta noticia ha provocado distintas reacciones dentro de la Familia Real británica. De acuerdo con reportes de la prensa sensacionalista inglesa, el rey Carlos III ha recibido positivamente la decisión, valorándola como una oportunidad para reducir distancias y estar más cerca de su hijo menor, su nuera y sus nietos. En cambio, esta determinación ha ocasionado malestar en el círculo cercano al príncipe Guillermo.
La relación entre el heredero al trono y su hermano ha sido distante durante años. El contacto entre ellos se ha reducido considerablemente, siendo prácticamente inexistente actualmente, una separación que se intensificó tras la entrevista que los duques de Sussex ofrecieron a Oprah Winfrey, en la que discutieron públicamente temas relacionados con la Familia Real británica y relataron ciertos episodios supuestos de racismo dentro del entorno palaciego. La última aparición conjunta en público de los hermanos fue en 2024, en el funeral de su tío Lord Fellowes, evento en el que mantuvieron poca interacción frente a las cámaras.
En este marco, medios como Daily Mail y The Sun indican que el príncipe Guillermo está «molesto» por la decisión de su hermano. Además, mencionan que el príncipe de Gales siente que esto lo conduce a una reconciliación obligada con el príncipe Harry, algo que no estaba planeado.
Peter Hunt, ex corresponsal real de la BBC, comparte esta visión y sostiene que el establecimiento de Harry en territorio británico complicará que el primogénito de Carlos III pueda evitar el contacto con su hermano. Hunt añade que el príncipe Guillermo «se habrá quedado atónito» ante esta nueva situación y advierte que la presencia prolongada de la pareja en el país podría incrementar la atención mediática y la influencia en torno a los duques de Sussex.
A pesar de la repercusión mediática por el traslado, no hay confirmación de que los duques de Sussex vayan a reanudar sus actividades oficiales dentro de la Casa Real. Es importante recordar que Meghan y Harry acordaron con la extinta reina Isabel II cesar sus funciones oficiales como miembros activos, estado que se espera se mantenga sin cambios luego de establecerse en las afueras de Londres.
Además de la tensión familiar, el regreso al Reino Unido coloca a los duques de Sussex en un contexto de rechazo social evidenciado en los índices de opinión pública. Actualmente, sus niveles de popularidad se encuentran en mínimos históricos; encuestas recientes de YouGov muestran que un 65% de las opiniones registradas son desfavorables para la pareja, versus un 22% de valoraciones positivas. Esto genera incertidumbre acerca de cómo evolucionará la percepción social del matrimonio tras su regreso.
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