El Partido Popular ha adoptado una postura prudente frente a la reciente crisis diplomática entre España e Israel. A raíz de la decisión del Ejecutivo de Benjamín Netanyahu de impedir la celebración de la tradicional misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro de Jerusalén, el PP ha optado por no condenar abiertamente el veto, enfocando sus críticas en la gestión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Desde su sede en Génova, el partido ha evitado abordar directamente la cuestión principal —la restricción a la libertad religiosa denunciada por el Vaticano y varios líderes internacionales— y ha centrado sus reproches en lo que consideran un «uso político» de la religión por parte del Gobierno español.
“Sembrar discordia” y “hacer política”
El PP ha criticado el mensaje difundido por Pedro Sánchez en sus redes sociales, en el que el presidente instaba a Israel a respetar la “diversidad de credos” y cumplir con el derecho internacional. Para los populares, estas declaraciones responden más a un intento de «hacer política» y «generar más tensiones» en una región ya compleja, que a una defensa auténtica de la libertad religiosa.
- Posición del PP: Prefieren no adoptar una postura formal sobre si el bloqueo impuesto por Israel al Patriarca Latino de Jerusalén es legítimo o no.
- Críticas a Sánchez: Acusan al presidente de actuar con hipocresía al «usar a los cristianos» en este momento, cuando, según su relato, su Ejecutivo ha mantenido en ocasiones una relación conflictiva con la Iglesia Católica en España.
Aumento de la tensión diplomática
La prohibición israelí sobre las actividades religiosas en los Lugares Santos ha motivado una enérgica respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores. El ministro José Manuel Albares ha convocado a la encargada de negocios de Israel en Madrid para presentar una protesta formal.
Mientras países como Francia, a través del presidente Emmanuel Macron, advierten sobre el incremento de violaciones al statu quo en Jerusalén, el principal partido de la oposición en España prefiere, de momento, mantenerse al margen de la condena internacional, priorizando la crítica interna hacia el Gobierno de coalición.
Reticencia respecto a la “libertad religiosa”
Aunque el PP suele presentarse como un defensor principal de los valores cristianos y de la libertad de culto, en esta ocasión la dirección nacional ha optado por evitar un enfrentamiento directo con el gabinete de Netanyahu. Fuentes del partido indican que no desean alimentar lo que consideran una «estrategia de confrontación» impulsada por Sánchez respecto a Israel, aun cuando esto implique un discreto silencio ante un suceso considerado «grave» por el Patriarcado Latino de Jerusalén.
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