La familia del exministro de 83 años denuncia que Albares bloquea la asistencia consular pese a su origen español (hijo de malagueña) y su crítico estado de salud en una cárcel marroquí.
El Ministerio de Asuntos Exteriores, dirigido por José Manuel Albares, mantiene un silencio absoluto ante el caso de Mohamed Ziane. El que fuera ministro de Derechos Humanos en Marruecos, de 83 años y origen español, cumple condena en la prisión de El Arjat en condiciones de extrema precariedad, sin que el consulado español en Rabat haya accedido a visitarlo tras cinco meses de peticiones formales.
Las claves de un “silencio obstinado”
La familia de Ziane y periodistas exiliados como Ali Lmrabet denuncian una dejación de funciones por parte de la diplomacia española:
- Origen español documentado: Ziane es hijo de una española nacida en Málaga. Su familia ha presentado la documentación necesaria ante el Consulado General en Rabat, pero denuncian que las solicitudes son ignoradas por “instrucciones de la embajada”.
- Motivaciones políticas: Organizaciones como Amnistía Internacional consideran a Ziane víctima de una persecución política. El detonante habría sido una entrevista en El Independiente donde sugirió al rey Mohamed VI abdicar para disfrutar de una vida de placeres.
- Salud crítica: Con 83 años, el abogado ha perdido peso drásticamente (pesa menos de 55 kilos) y sufre diversas dolencias. Ha realizado huelgas de hambre para denunciar su “detención arbitraria”.
Relaciones bilaterales sobre derechos humanos
El rechazo de Madrid a prestar ayuda consular coincide con el periodo de “excelentes relaciones” que el Gobierno de Sánchez presume mantener con Rabat. Según críticos del Ministerio:
- Evitar fricciones: El Gobierno evitaría cualquier gesto que pueda molestar a la monarquía alauí, incluso si se trata de asistencia humanitaria a un ciudadano de origen español.
- Opacidad informativa: El departamento de prensa de Exteriores no ha respondido a las solicitudes de información sobre las gestiones (o la falta de ellas) realizadas por la embajada.
- Condena prolongada: Ziane acaba de cumplir tres años de cárcel, pero le restan otros cinco por una acusación de “desvío de fondos electorales” que él califica de montaje.
Un sistema penitenciario implacable
Desde su entorno denuncian que la administración de la cárcel de El Arjat no le permite recibir comida de fuera, a pesar de que la de prisión le resulta “incomible”. Además, se le restringe el acceso a libros y material de escritura, aislando intelectualmente a quien fue una de las figuras más influyentes de la era de Hasán II.
Amnistía Internacional ha incluido el caso de Ziane en su informe anual como ejemplo del aplastamiento de la libertad de expresión en Marruecos, sumándose a la persecución de activistas saharauis y la impunidad en las fronteras.
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